Las nuevas fronteras del mundo digital

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“Usted es un anciano que piensa en términos de naciones y pueblos. Ya no hay naciones , no hay pueblos. No hay Rusos. Ni Árabes. No hay terceros mundos. No existe occidente. Solamente hay un único, holístico sistema de sistemas, un vasto y desmesurado, entretejido, interactivo, multivariante y multinacional dominio de dólares…  Ese es el orden natural de las cosas hoy en día“

Arthur Jensen en “Network, un mundo implacable”

Network es sin duda una película inquietante, en 1976 ya anticipaba como la televisión acabaría convirtiendo todo, hasta lo más trágico y sórdido en un espectáculo, o lo que es peor aún, en un simple entretenimiento. El protagonista es un anciano presentador de telediarios a punto de ser despedido, esto le hace entrar en cólera y decir en su penúltimo programa  todo aquello que nunca se había atrevido a decir delante de las cámaras  además de anunciar su futuro suicidio en directo. Esto cambia su suerte y le convierte en la nueva estrella de la televisión que se dedica a ofrecer discursos incendiarios antes las cámaras. Al final de la película es llamado a filas por importante ejecutivo de la corporación dueña de su cadena, quien le abre los ojos sobre la verdadera naturaleza del mundo.

No obstante se equivoca el señor Jensen al decir que no existen ya naciones, siguen existiendo aunque ya no tienen la importancia que tenían antes, desplazados por el sistema económico global. Pero siguen siendo importantes ya que sobre ellos se asienta el omnipresente sistema económico global, hoy todavía mucho más fuerte que entonces. Hoy en día estamos viendo como ese leviathan corporativo de intereses económicos se está convirtiendo en otra capa más de la cebolla, la penúltima eso sí. Pero otra capa más.

La última capa añadida ha sido otro sistema mucho más imponente y complejo, por el que no solamente circula el dinero y las cifras, también circulan las ideas, las fobias, las imágenes, las escenas, los sentimientos. Prácticamente todo aquello que nuestra mente es capaz de concebir. Este es un nuevo sistema que prevalece sobre los anteriores, gracias a él han caído mandatarios, regímenes e incluso se ha puesto en jaque a las todopoderosas multinacionales ese sistema se llama Internet. Y es mucho más que la red de cables y máquinas que lo sustenta, es la información y el contenido que circula a través de ella y sobre todo cómo esa interacción entre emisores y receptores es capaz de transformar el mundo en el que vivimos.

En el sistema económico circulan  mercancías, bienes, servicios, divisas, intereses y obligaciones. Pero en el sistema de comunicación global circula lo que puede condicionar todo lo demás. El anuncio publicitario que nos puede hacer desear un determinado producto, la reseña de un cliente insatisfecho que nos puede hacer cambiar de parecer. Las cotizaciones de las últimas divisas, etc… Pero no solo eso, mucho más. La foto de la mujer de la que nos hemos enamorado, el resultado de unas pruebas médicas cruciales, la oferta de trabajo que estábamos esperando, el libro que ha cambiado nuestra forma de ver la vida, la reserva de nuestras vacaciones, la carta de despido… Y más mucho más

Cada mundo tiene sus propias fronteras y el digital no iba a ser menos. Si los pueblos sin estado fueron los auténticos parias del sistema de estados-nación y las pequeñas empresas  las grandes perdedoras del mundo globalizado, el mundo digital también tendrá sus ganadores y perdedores.

Las fronteras tradicionales consistían en fronteras físicas con puestos en los que se impedía el paso de mercancías, bienes o servicios o personas, las fronteras de la economía global son financieras, técnicas, legales. Vamos a intentar dilucidar en qué consistirán estas nuevas fronteras que se están levantando en este momento.

La primera frontera del mundo digital: alfabetización y acceso

Aunque cada vez es más sencillo utilizar la tecnología, para poder utilizar internet y los ordenadores es necesario saber escribir, invertir algo de tiempo en conocer su funcionamiento y acceso a dispositivos y redes de comunicación. Esto es sin duda lo más básico, el que no cumpla estos requisitos puede considerarse un auténtico paria digital, una reliquia del pasado.

Hay algo malo en eso. Para nada, todavía existe en el mundo gente que no utiliza la electricidad y no por ello han de tener una vida plena. Simplemente tendremos algunas limitaciones a la hora de interactuar a ciertos niveles, pero no por ello debemos de considerar nuestra supervivencia o bienestar amenazado.

Si somos una empresa la cosa es distinta, a partir de cierto tamaño, cada vez más pequeño es imposible sobrevivir fuera del mundo digital. Ya sea para hacer trámites con la administración,  conseguir clientes, tratar con proveedores y un largo etc. De hecho la actividad económica totalmente al margen del mundo digital, es muy escasa. Hasta el mercado negro parece haberse trasladado en gran parte a Internet gracias a la darknet.

Los nuevos puesto fronterizos digitales son routers y autopistas de la información que determinan cuántos datos puede cargar y descargar una empresa.

La segunda frontera: las barreras idiomáticas

Aunque iniciativas como Google traductor han conseguido que las fronteras idiomáticas sean menores están siguen siendo importantes. Los algoritmos de traducción automática, todavía distan mucho de ser perfectos, especialmente cuanto más específica y técnica es la información. No digamos cuando hablamos de traducir figuras literarias, los sentimientos de la poesía, la ironía, el sarcasmo, es algo que no puede ser procesado todavía por los traductores automáticos.

Los audiovisuales sin traducción tradicional, pierden muchísima fuerza por varios detalles y en muchas situaciones. Por solo citar un ejemplo cuando una persona habla muy rápido, es complicado leer los subtítulos y se deja de prestar a cuestiones como la entonación la expresión facial. La experiencia es mucho más pobre. Al igual que siempre es mucho más pobre la experiencia de oír hablar a alguien a través de un video que verlo en directo.

Al igual  que en el mundo de los negocios, en Internet la lingua Franca sigue siendo el Inglés. Más de la mitad de los contenidos de Internet están contenidos en inglés y su conocimiento garantiza el acceso a un cantidad ingente de contenidos. Lógicamente los nativos y los que dispongan de un mayor dominio del inglés y sobre todo en sus áreas de especialización, dado que hasta el dominio total de un sólo idioma es un campo muy vasto para una sola persona. Implicaría nada menos que tener constancia de todo el conocimiento que encierra.

 

Las fronteras idiomáticas no solamente existen entre personas también existen entre hombres y máquinas y viene dada por los lenguajes de programación. Aunque escribir código es algo relativamente homogéneo dado que la mayoría de los lenguajes de programación modernos comparten una sintaxis parecida, a la hora de la verdad hay muchísimas diferencias. Para escribir buenas aplicaciones de escritorio potentes es necesario saber C, C## o Java. Para la web es necesario Javascript, PHP, cada lenguaje tiene sus puntos fuertes, sus posibilidades y limitaciones.

La tercera frontera: la comprensión del sistema y la capacidad para modificarlo

Aquellos que comprenden el sistema pueden utilizarlo en su beneficio. Y todavía más los  que además de comprenderlo son capaces de manipularlo, ampliarlo y dirigirlo todavía pueden sacar más provecho todavía de él. Dicho sea de paso, que esta comprensión es siempre parcial, ya que no hay mente capaz de comprender en su total algo tan abrumador.

Un ejemplo claro de este tipo de comportamiento pueden ser los Youtubers. Algunos de ellos coo elrubiusOMG, tienen sólo en el ámbito de habla hispana de más de veinte millones de seguidores, superando con creces a las estrellas televisivas más importantes del momento. Son gente que ha aprovechado la capacidad que confieren los nuevos medios para llegar al público, sin necesidad de pasar por el filtro de los grandes medios de comunicación.

Otro ejemplo en un ámbito muy distinto son los HFT, o High Frequency Traders, gente que se dedica a hacer operaciones con venta de valores y financieras a alta velocidad apoyados en la potencia de las máquinas. Hacen cada día miles de operaciones automáticas con ganancias mínimas que les permiten obtener importantísimos beneficios gracias al efecto acumulatorios.

A partir de aquí caben todo tipo de posibilidades, desde la utilización de internet para promover causas sociales, como las revueltas árabes. La utilización de minería de datos mediante crawlers que se dedican a procesar toneladas de información en búsqueda de patrones ocultos y largo etc..

La cuarta frontera: la capacidad de computación y de acceso al ancho de banda

Para las operaciones más técnicas como algunas de las mencionadas anteriormente, tales como el HFT o el Big Data,  la capacidad de computación y la velocidad para descargar o subir datos a la red es muchas veces un factor clave.

A priori este podría parecer un componente financiero, pero es algo más complejo que eso. Llegado cierto nivel de recursos financieros, dadas las limitaciones actuales de equipos y redes, la cuestión se convierte algo técnico. Conocer las velocidades de conexión  y puntos de enganchas. Los HTF por ejemplo tienen en cuenta diferencias de milisegundos a la hora de ubicar sus centros de cálculo en un punto o en otro. Por otro lado desde un principio Google ha ejercido un total control sobre sus centros de servidores, diseñando infraestructuras, lógica y hasta el hardware para conseguir los mejores rendimientos.

Para poder prosperar en el mundo digital es necesario conocer su configuración y geografía y con este artículo esperamos haber realizado un breve pero útil bosquejo de ese nuevo reino llamado internet.

¿Que información merece la pena almacenar?

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La capacidad de recopilar y almacenar enormes volúmenes de información a bajo coste, no ha tenido parangón  en ninguna época de la humanidad. Se estima que en los cincuenta años posteriores que siguieron a la invención de la imprenta por parte de Gutenberg se imprimieron unos ocho millones de libros, más de lo que lo que consiguieron todos los escribas de Europa juntos durante los 1.200 años precedentes, desde la fundación de Constantinopla.

Se ha hablado mucho de la velocidad a la que se incrementan los registros disponibles así como la capacidad de computación, pero se ha reflexionado poco acerca de todas las implicaciones que puede tener esta fiebre del almacenamiento, que por cierto también pueden ser negativas.

Nadie niega por ejemplo que los humanos necesitamos de cosas materiales como ropa, utensilios o vehículos para gozar de un cierto bienestar. Esto era tan cierto en la edad de piedra y en las pocas sociedades tribales que sobreviven aisladas por el planeta como lo es en nuestras deslumbrantes ciudades. De hecho en las sociedades modernas muchas veces se intenta medir el bienestar con las capacidad de compra de productos o el valor acumulado de los mismos. El problema es que cualquiera puede acabar prácticamente enterrado en su propio bienestar material.

Entre un 2 y 5% de los adultos sufren en mayor o menor medida del síndrome de acaparamiento compulsivo, un trastorno de la conducta que consiste en acumular todo tipo de artículos u objetos, en muchos casos hasta basura, con dificultad manifiesta para deshacerse de ellos.   En su afán por acumular, muchas veces convierten sus viviendas en lugares impracticables en las que a duras penas se puede realizar las operaciones más sencillas de alimentación, limpieza y reposo, generando además importantes problemas de salubridad.

En los entornos empresariales a veces sucede lo mismo. Muchas veces nos encontramos con empresas que sufren lentitud en sus sistemas debido a la acumulación una gran cantidad de registros sin realizar las correspondientes purgas de bases de datos o que les cuesta una eternidad obtener los informes debido a que estos se obtienen directamente de la base de datos del transaccional sin utilizar ningún tipo de data warehouse o sistema de almacenamiento intermedio.

Los costes de acaparar almacenar información

Los costes de almacenar información han ido descendiendo a velocidades vertiginosas durante las últimas décadas, aunque parece que en los últimos años esta carrera se ha frenado, todavía no hemos sido capaces de digerir todo el poder que no ha conferido esa capacidad de almacenamiento. Simplemente nos dedicamos a almacenar y almacenar con la vaga noción de que un día nos servirá de algo.

Pero aunque los costes económicos de almacenar información hayan descendido estos no han desaparecido y tienen básicamente tres componentes, espacio de almacenamiento, capacidad de proceso y recursos humanos. Para almacenar información necesitamos hardware, software y energía, una infraestructura tanto física como lógica que requiere de un mantenimiento con costes crecientes, si tenemos en cuenta que la empresa va a generando y acumulando información continuamente. Por mucho que los costes de almacenamiento se reduzcan vamos a tener que ir incrementando los gastos si o si. Además la reducción de los costes de almacenamiento así como el coste computación parece ser que está frenando debido a las limitaciones físicas con las que se están encontrando los fabricantes de hardware  llegados a un cierto punto.

Pero además la acumulación de datos históricos en los mismos repositorios que utilizan los principales sistemas de la empresa tiende a ralentizar el acceso a la base de datos, el cual es uno de los principales problemas que encuentran las empresa una vez que sus sistemas llevan ya unos cuantos corriendo estables. Esto implica tener que mejorar la infraestructura  o resignarse a funcionamiento lento y con errores y caídas.

La alternativa es utilizar un sistema secundario de almacenamiento que tendrá sus propios costes adicionales. Cabe decir que la información inútil es una fuente potencial de distracción y en la economía del conocimiento el recurso más escaso es la atención.

Separando el grano de la paja

Tenemos que profundizar un poco más en la definición de información para captar su sentido. Una de las definiciones más comúnmente aceptadas de información es la de una colección de datos organizados que transmiten un mensaje.  Las bases de datos de empresariales en la mayoría de los casos están compuestas de anotaciones numéricas correspondientes a conceptos, tales como unidades del artículo X, precio del artículo Y, cantidad adeuda al proveedor Z, etc. Son por tanto colecciones de datos organizadas, pero su capacidad para transmitir un mensaje que tenga algún valor depende del procesamiento que seamos capaces de darle y de la vigencia de los datos contenidos.

Para saber si merece la pena conservar un dato debemos de hacernos las siguiente preguntas en primera instancia:

  • ¿Tenemos la obligación de conservarlo? Bien sea por imperativo legal, por requerimientos de auditoría o por estricta política de la empresa. En caso afirmativo no es necesario seguir haciéndonos preguntas.
  • ¿Tiene algún poder explicativo por sí solo? Si el dato es significativo por sí solo entonces simplemente tenemos que conservarlo. En caso negativo debemos de hacernos la siguiente pregunta.
  • ¿Tiene algún utilidad como componente agregado o agrupado de un conjunto? En caso afirmativo debemos computar esos conjuntos y documentar de manera fehaciente como han sido obtenidos esos registros “cocinados”. En caso negativo el dato debería de ser destruido.

 

Estos principios sencillos han de ser aplicados en base a las necesidades y circunstancias de cada empresa, por lo que su puesta en práctica nunca será tan fácil. No obstante la aplicación de unas medidas de “higiene informática” es tan necesaria y útil como la aplicación de medidas de higiene persona.

Transformación Digital – nuevas redes de comunicación

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Todo está conectado, la mayoría de dispositivos que utilizamos a diario son una ventana a internet donde podemos consultar y ser consultados.

En la mayoría de puestos de trabajos a día de hoy es necesaria una conexión a internet, bien sea para consultar información, para comunicarse con otro departamento/sucursal o para utilizar los servicios cloud de los sistemas utilizados en la empresa. Básicamente se necesitan conexiones de alta velocidad para que el ritmo de trabajo sea el adecuado.

¿Cuántas veces nos hemos quedado tirados porque no teníamos conexión de datos móviles o la señal de Wi-Fi no nos dejaba trabajar a una velocidad razonable? Las conexiones inalámbricas se han asentado en nuestro modo de trabajo sustituyendo a las conexiones por cable.

Actualmente, la velocidad estándar de las redes inalámbricas (Wi-Fi) ofrece conexiones de hasta 3Gbps, pero ya se están desarrollando redes que llegarán a ofrecer hasta un máximo de 8Gbps, un aumento considerable.

En el ámbito de las redes móviles, actualmente se utilizan tanto las redes 3G (hasta 14mbps) como las redes 4G (hasta 1Gbps) aunque las perspectivas son que en unos pocos años alcancemos el siguiente hito: redes 5G con velocidades de hasta 7Gbps.

Esto significa que en el medio plazo las conexiones crecerán de manera exponencial ampliando los horizontes, y por ende, las posibilidades de todos los dispositivos conectados a internet.

Centrándonos en el ámbito empresarial, este hecho significa una mejora sustancial de las comunicaciones tanto entre las personas como entre las máquinas. Las redes M2M y el IoT ya no serán una opción, serán LA opción. Y es que los procesos para la transformación digital que se están llevando a cabo hoy, experimentarán una tremenda aceleración conforme la velocidad de las conexiones aumente.

En conclusión, nos encontramos a las puertas de la conectividad de alta velocidad entre dispositivos, y una empresa tiene la obligación de sumarse a la transformación digital para seguir siendo competitiva. Encontrar un buen aliado que le acompañe en esta transformación es clave para llevar a su empresa un paso más allá permaneciendo competitiva y sumando valor.

Machine Learning

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En la saga clásica de acción Terminator, la humanidad se ve al borde de la extinción debido a que la inteligencia artificial Skynet ha vuelto las máquinas en contra de las personas. Esta inteligencia artificial tiene la particularidad de que aprende con la experiencia, como una persona haría de manera natural.

A día de hoy, un ejemplo como éste es ciencia ficción pura, pero hay matices que sí que se dan en la tecnología que manejamos a diario.

Una máquina, por definición, está diseñada y construida para realizar una o varias acciones…nada más. No aprende, no crece, no desarrolla nuevas habilidades. Esto también es aplicable a los programas informáticos: realizan las acciones para las que han sido diseñados y escritos.

No obstante, existen algoritmos que sí que aprenden de la experiencia, llegando a predecir qué es lo que va a suceder.

Estos algoritmos son en esencia analítica avanzada, modelos predictivos cuya función es encontrar patrones en la inmensidad de los datos y que funcionan mejor cuantos más datos tienen, es decir, cuanto más aprenden.

A partir de este análisis, los algoritmos crean los modelos matemáticos predictivos que se emplearán con los nuevos datos que se introduzcan en el sistema y generando nuevas predicciones.

Como caso de éxito tenemos a Amazon, cuyo motor de búsqueda predice el producto que más le puede interesar al usuario y lo implementa en su navegador en forma de anuncio. Su motor de Machine Learning tiene suficiente potencia para generar miles de millones de predicciones al día al mismo tiempo que abastece dichas predicciones en tiempo real.

En resumen, la tecnología Machine Learning es una tecnología predictiva aplicada a los grandes volúmenes de datos, como es el caso del Big Data.

Lo interesante del ML radica en su capacidad predictiva y las aplicaciones que puede tener este “conocimiento del futuro” para la toma de decisiones en las empresas, tremendamente importante dada la potencia y la precisión analítica de los algoritmos empleados.

Breve historia del software empresarial (II)

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La era dorada del software empresarial

La combinación entre PC, modelo cliente servidores y bases de datos relacionales abrió la era dorada de la computación empresarial. Esto obligó a que a mediados de los ochenta, las grandes aplicaciones de algunos fabricantes como SAP, Oracle  y SAS tuvieran que ser portadas de lenguajes P/L  a  C para que pudieran funcionar sobre estos nuevos entornos.

A finales de los 80, grandes fabricantes de software de infraestructura como Oracle y Microsoft establecieron sus divisiones de negocio dedicadas  a las aplicaciones de negocio. En 1990 Oracle lanzó su primera aplicación cliente-servidor que incluía aplicaciones de contabilidad que se ejecutaban como programas  en cliente contra base de datos Oracle.

Los vendedores más establecidos como JD Edwards también migraron esta arquitectura basada en servidores con su aplicación World Software, así como Baan que a mediados de los 90 lanzó su Dynamic Enterprise Modeler.  La época dorada del ERP había comenzado.

Pero aparte de los grandes fabricantes, fue durante la década de los 90 y principios de la primera década del siglo XX hubo una gran explosión de fabricantes de software a todos los niveles especialmente orientados a medianas y pequeñas empresas que surgieron en gran cantidad de países, algunos con orientación clara a todo tipo de pymes cubriendo  áreas funcionales, como en el caso de Eurowin en España con su Contaplus y otras aplicaciones y otros con aplicaciones sectoriales.

Las API´s fueron otro hito en el desarrollo de soluciones empresariales, mediante ellas se permitía a los desarrolladores de empresas y de consultoras el realizar cambios en las soluciones estándar para adaptarlas mejor a los requisitos de cada empresa. Gracias a este importante paso se consiguió dotar de versatilidad a las soluciones empresariales, lo cual permitió el desarrollo de todo tipo de verticales que sobre la base de un ERP conocido y probado, contaban con importantes adaptaciones para la problemática de cada sector.

Hasta 2007 el sector fue una auténtica fiesta. El ERP se convirtió en un estándar que cualquier empresa debía de tener a la eclosión de fabricantes se sumó el negocio de la consultoría. Pero a pesar de su carácter inclusivo el mercado del software empresarial no se limitó sólo al ERP. Ya en 1987 se lanzaron los primera solución de software para gestión de contactos, precursora de los actuales CRM.  En 1993 Siebel lanzó su primer producto para Gestión de Fuerza de Ventas.

En 1995, Windows 95 vendió más 7 millones de unidades en la primera semana tan solo, lo que supuso una auténtica revolución. Aunque a partir de entonces el software pasó a copar casi todo el protagonismo en el mundo empresarial, esto no quiere decir que el hardware dejara de evolucionar.

 

La revolución de Internet

A principios de los 90, Internet hizo su aparición en escena y el terremoto que provocó fue tal que más de 25 años después seguimos notando sus réplicas. Los protocolos TCP/IP y el intercambio de paquetes así como el desarrollo de una red global de comunicación o Internet habían estado rondando el ambiente desde finales de 60 y principios de los 70. Durante los 80 fueron surgiendo precursores como CompuServe, ARPANET y otros, pero el punto de inflexión llegó a finales de 1990 cuando Tim Berners Lee estableció comunicación exitosa entre un navegador web e internet. Pocos años después Microsoft lanzó su popular navegador web Microsoft Explorer, comenzando así las guerras de los navegadores.

El lanzamiento del lenguaje Java y su gran capacidad para crear aplicaciones multiplataforma supuso también todo un hito en el mercado de aplicaciones empresariales. A finales 1996 la web había transformado ya el mundo y las empresas comenzaron a mirar hacia la web, que además había proporcionado al mundo una nueva arquitectura para el desarrollo de aplicaciones.

El siguiente hito fue el lanzamiento de Google en 1998. ¿Acaso alguien recuerda cómo era el mundo antes de Google? Antes de la aparición del famoso buscador, Internet era un caos, era muy difícil buscar información de cualquier tipo era muy complicado. Era necesario, apuntar y pegar las direcciones en el navegador, los directorios de Internet, Google consiguió crear orden sobre ese caos, al menos en cierta medida. Puso el poder de saber cualquier en los dedos de cualquier persona cualquier cosa, toda una revolución.

Pero no todo era felicidad, en aquel momento el mundo se enfrentaba a una gran amenaza, la debacle global causado por el fallo en cadena a causa del efecto 2000. Momento crítico para supervivencia de la civilización que trataremos en en el siguiente episodio.

Seguridad en la nube

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Hoy en día se habla constantemente de La Nube, servicios en La Nube, programación en La Nube, almacenamiento en La Nube… tanto en las empresas como a nivel personal, pero: ¿Qué es realmente una nube?

Una nube es un espacio de almacenamiento/trabajo virtual al que se accede a través de cualquier dispositivo con acceso internet y que se materializa en forma de servidores conectados a la red.

Existen cuatro tipos de nubes:

  • Nube pública

Son nubes gestionadas por terceras personas desconocidas donde los datos y los procesos de los mismos se mezclan en los servidores y el usuario no conoce qué otros trabajos de otros clientes están corriendo en el servidor que está utilizando.

  • Nube privada

En este tipo de nubes el usuario gestiona la infraestructura física, el servidor, sabiendo quién tiene acceso a él y qué datos y procesos están almacenados y se están llevando a cabo. Es decir, el cliente controla la nube.

  • Nube comunitaria

Son nubes compartidas por un número de usuarios conocidos de diferentes organizaciones. Estas nubes pueden estar gestionadas por dichas organizaciones o por terceros.

  • Nube híbrida

Estas combinan nube pública y privada, es decir, el usuario es propietario de unas partes y comparte otras (de manera controlada). Esto permite su aprovisionamiento de manera externa pero dificulta el definir qué es lo que se comparte y qué no.

En el caso de las empresas, parece lógico que la opción escogida sea la nube privada, debido a la seguridad que éstas proporcionan en cuanto a saber dónde se encuentran los datos y qué aplicaciones se están utilizando. Pero aún así la nube híbrida es una opción interesante para las organizaciones ya que combina lo mejor de los dos mundos: una protección mayor de los datos almacenados con las ventajas que supone el tener en dicha nube una plataforma de SaaS.

Esta protección extra se puede adquirir teniendo los servidores on-premise, de manera que los responsables de TI de la empresa controlan por completo las aplicaciones y la información que se ejecutan y se almacena en las máquinas.

Y es exactamente eso, el no saber dónde está almacenada la información la que hace poner en duda la seguridad de las nubes.

Los proveedores de este tipo de plataformas deben informar de dónde se va a almacenar la información de la empresa, tanto por temas legales como por lógica en caso de que haya algún problema, pero delegar toda la seguridad a dicho proveedor no es lo adecuado al tratarse de un activo tan sensible y de gran potencial.

Es primordial que las empresas tomen las riendas en este aspecto contratando y aplicando las medidas de seguridad que se estimen oportunas en función de las necesidades de la propia empresa.

La principal medida que se puede aplicar es una correcta decisión del proveedor tanto en SaaS como en IaaS. En el caso del cloud (SaaS), éste proporcionará la infraestructura de software y las herramientas de seguridad que sean necesarias en la nube. La elección del correspondiente host, o proveedor del servidor (IaaS), también es importante, dado que el proveedor proporcionará las soluciones que mejor se adapten a las necesidades y deseos de la empresa en temas de seguridad y potencia, bien sea on-premise u off-premise.

Para finalizar, la mejor medida de seguridad que se puede tomar es la de cifrar la información de manera personalizada y restringir el acceso sólo a las personas que vayan a utilizarla de manera continuada definiendo roles de usuario. Esto garantiza que no se produzcan accesos indebidos, manteniendo la información a salvo y consiguiendo indirectamente una auditoría de quién utiliza la información de nuestra nube.

Integración entre aplicaciones de negocio y Big Data

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El Big Data o los datos masivos es un término acuñado para referirse a la acumulación de grandes repositorios de datos. Sus orígenes como concepto pueden retrotraerse a 2009 y al gigante de datos Google. En aquellos días cuando la gripe aviar era de una gran preocupación en todo el mundo, se publicó un artículo en la revista Nature que tuvo gran impacto entre algunos epidemiólogos y científicos de los datos. Al parecer los ingenieros eran capaces de predecir los patrones de propagación de la gripe en USA con bastante precisión mediante el análisis de los términos de búsqueda de los usuarios del buscador.  Encontraron una fuerte correlación entre algunos términos de búsqueda y los patrones de propagación de la gripe.

Aunque esto ya se había intentado hacer antes, la principal falla era que hasta ahora se buscaban hipótesis a priori, seleccionando antes los términos de búsqueda para ver que  si estos observaban presentaban algún tipo de correlación. La principal diferencia es que en esta ocasión no se suministró ninguna hipótesis previa y simplemente se dedicaron a buscar correlaciones para luego establecer las hipótesis. Un enfoque totalmente ortodoxo que a la postre se mostró bastante efectivo para poder navegar entre los incomprensibles océanos de datos que algunos gigantes de internet como Google estaban comenzando a almacenar. Este fue sin duda el nacimiento de la metodología de los datos masivos, olvidarse del conocimiento a priori, aplicar análisis estadísticos y luego intentar delinear las hipótesis o incluso renunciar a ellas.  El establecimiento de hipótesis a priori es uno de los grandes requisitos que tenemos que cubrir cuando nuestras investigaciones se basan en pequeñas muestras representativas, gracias al big data, en algunas ocasiones el análisis de muestras es algo superado ya que podemos analizar el global de los datos sin tener que seleccionar muestras representativas.

Se trata de conocer el  qué aun a costa de renunciar al porqué. Y esto puede ser un contrasentido. Como afirmaba Merovingio el personaje de Matrix Reloaded, el porqué es una fuente de poder, el problema es que un por qué falso es una fuente de problemas. Y es que no hay ignorancia más perniciosa que la  de ser ignorante de la propia ignorancia. La era del Big Data anticipa una época en la que los cambios serán tan rápidos que sólo nos permitirán actuar en el momento, ser consciente del que, sin tiempo para el análisis del porqué, que  muchas veces se convertirá en una anécdota del pasado.

Realmente el Big Data se basa más en la reducción de los costes de computación que en la utilización de nuevos paradigmas o complejos modelos de análisis, es el triunfo de la fuerza bruta. De hecho las nuevas tecnologías surgidas alrededor del Big Data como Hadoop o  MapReduce se basan en este enfoque, renuncian a la solidez estructural de las bases de datos relacionales y permiten un análisis más rápido de grandes volúmenes de datos, aun cuando estos se  encuentran desordenados .

Aplicaciones actuales del Big Data

Las ciencias de salud, el comercio internacional, la industria de contenidos, las telecomunicaciones, la meteorología, el transporte, en general cualquier actividad humana que genere grandes cantidades de flujos de datos potencialmente capturables y almacenables es susceptible de convertirse en un potencial campo de aplicación de las tecnologías Big Data.

Las redes energéticas, ciudades inteligentes, comercio minoristas,  transacciones financieras e industria de contenidos son solo algunos ejemplos de sectores en los que actualmente ya se están aplicando las tecnologías de Big Data. Pero en general cualquier empresa que genera grandes volúmenes de datos es susceptible de su utilización.

Integración entre Big Data y aplicaciones de negocio

La primera aplicación que nos viene a la mente a la hora de integrar el Big Data en las soluciones de negocio es el Business Intelligence. Los información proveniente del Big Data puede ser una inestimable fuente de valor a la hora de tomar decisiones de carácter empresarial. Junto con la información proveniente del análisis de los datos puramente empresariales podemos incorporar análisis de fuentes de datos externos que nos permitan mejorar la toma de decisiones empresariales, especialmente en las decisiones de mercado.

Pero la información proveniente del Big Data no solamente puede ser un complemento para la toma de decisiones. Al igual que la integración entre ERP y redes M2M permite que las aplicaciones sean capaces de tomar decisiones en base a los datos suministrados por las máquinas y dispositivos de la empresa, los datos provenientes de análisis de big data pueden ser utilizados por las aplicaciones de negocio.

Por citar tan sólo algunos ejemplos, las empresas agrícolas podrían tomar decisiones de cosecha y de siembra en base a los análisis de datos meteorológicos y datos de mercado. Lo mismo que los operadores logísticos podrían adaptar la programación de sus expediciones en base a los datos de tráfico de las distintas rutas que utilizan.

Realidad virtual en la empresa III: Realidad virtual no inmersiva

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En este último artículo de trilogía, nos centraremos en el último tipo de realidad virtual de los mencionados, la realidad virtual no inmersiva. Este tipo de realidad virtual, al contrario que la inmersiva, no introduce al usuario integralmente en esta realidad paralela, si no que hace que el monitor de su ordenador sea la ventana hacia ella. No obstante, el usuario puede interactuar con ella y modificarla a voluntad. Un ejemplo claro se encuentra en el mundo de los videojuegos, donde el usuario interactúa con una realidad paralela mediante su ordenador o videoconsola.

Los dispositivos empleados para este tipo de realidad virtual son, por lo general, ordenadores de cierta potencia que permiten crear estas realidades y hacer que el usuario pueda modificarlas a su antojo mediante los periféricos comunes (teclado, ratón, etc.)

Asimismo, existen otro tipo de dispositivos que también crean y manipulan esta realidad virtual. Entre ellos se encuentran los escáneres en 3D, que permiten escanear figuras tridimensionales y llevarlas digitalmente a un universo tanto tridimensional como bidimensional, permitiendo al usuario interactuar con ellas a su voluntad.

Estos dispositivos son interesantes a la hora de tareas de diseño ya que aumenta el potencial existente del diseño digital junto con las tabletas gráficas y las pantallas táctiles yendo un paso más allá, pudiendo trabajar encima de objetos reales digitalizados.

Campos como la medicina también se ven beneficiados, dado que los profesionales pueden visualizar el problema y solucionarlo de una manera más rápida y minimizar errores o complicaciones al paciente.

Otro dispositivo interesante son las impresoras 3D, que realizan la función inversa que los anteriores, generando objetos tridimensionales a partir de planos bidimensionales o figuras tridimensionales creadas digitalmente. Es fácil encontrar ejemplos prácticos dentro de los departamentos de I+D de las empresas automovilísticas, que usando esta tecnología ahorran una gran cantidad de tiempo y dinero en la creación de prototipos.

A fin de cuentas, este tipo de realidad virtual se lleva usando en las empresas desde hace bastante tiempo, siendo utilizada sobre todo por diseñadores y mediante el análisis por imagen (p.ej. TAC). Podríamos decir que es un viejo conocido, aunque a día de hoy, mucho más potente y accesible.

Los pilares de la transformación digital

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En un artículo anterior profundizamos en el concepto de transformación digital. Una de las conclusiones más importantes era que ese fenómeno, más allá de suponer un sólo paradigma, es un paraguas bajo el que se agrupan un número variado de tecnologías que han alcanzado un profundo grado de madurez y que van a permitir a las empresas transformar de forma radical la forma en que se hacen los negocios, culminando así la revolución económica que lleva varias décadas en marcha y que supone la digitalización.

En este artículo por tanto vamos a delinear de forma un poco más detallada los pilares tecnológicos que sobre los que se asienta la transformación digital para comprender un poco mejor su alcance. Los pilares que exponemos a continuación no tienen el mismo impacto en todas las industrias y sectores de negocio, al tener cada una su propia naturaleza el grado de aplicación de cada una de estas tecnologías varía profundamente.

  • La universalización de los principios web: Este principio va mucho más allá de tener una página web con nuestra dirección de contacto y un pequeño catálogo de productos. Consiste más bien en la universalización y aplicación de los principios y protocolos en los que se asienta la www, tales como el http, servicios web, json,  para almacenar, acceder y compartir información, lo que hace a los sistemas mucho más permeables, accesibles y sobre todo más fácilmente integrables.

También incluye el uso de las aplicaciones web allá donde sea posible, corriendo sobre un navegador y basadas en un modelo cliente/servidor. Esto permite un acceso universal y masivo a las aplicaciones de negocio, sin importar el sistema operativo y sin necesidad de pre instalar nada. Sin duda, a nuestro juicio éste es el principio más importante sobre el que se asienta la transformación digital ya que es la argamasa que permite integrar el resto de tecnologías de una forma asequible y dinámica.

Todos hemos podido comprobar la transformación a nivel global que han supuesto los buscadores web, las páginas de videos tipo youtube, las redes sociales, google maps e incluso las páginas de citas tipo meetic.com. Ahora se trata de llevar esta transformación a cada empresa y negocio, con unos modelos de comunicación e intercambio de información mucho más abiertos.

  • Movilidad: Los dispositivos móviles han supuesto junto con la web la segunda gran revolución tecnológica en las dos últimas décadas. En principio este impacto ha sido mucho mayor en los mercados de consumo que en el de la empresa, pero lentamente estamos viendo cómo las soluciones de movilidad están comenzando a integrarse con las distintas aplicaciones de negocio de la empresa. A mediados de 2015 un estudio apuntaba que alrededor de un 20% de las empresas ya contaba con aplicaciones de negocio para dispositivos móviles.

Hasta ahora el acceso a las aplicaciones de negocios se hallaba siempre limitado a los terminales de escritorio en los que previamente estaban instalando los ERP, CRM y otras aplicaciones de negocio. Con la llegada de las aplicaciones web y los móviles con capacidades de navegación web, esto cambió en cierta manera, aunque dadas las características de los dispositivos, principalmente tamaño de pantalla y resolución, estas capacidades eran muy limitadas. No fue hasta la llegada de las apps y su adaptación a la empresa cuando los dispositivos móviles fueron una opción a tener en cuenta en los entornos de desarrollo empresarial.

No obstante tal vez  su principal potencial no es ser un punto de acceso más al sistema, sino su capacidad para alimentar de datos el sistema, ya no sólo a través de formularios, sino también con lecturas automáticas de geolocalización y demás. Lo cual entronca perfectamente con nuestro siguiente punto:

  • Redes M2M: La recogida de datos de máquinas para su integración en las aplicaciones de negocio viene realizándose desde hace décadas, el principal problema es que hasta hace poco dependía de costosas integraciones automáticas o de recogidas de datos manuales. Con la reducción de precios y el tamaño de los dispositivos, la universalización de las redes de comunicación y sobre todo la estandarización de los protocolos de comunicación y el know how surgido alrededor de todas estas tecnologías integradas ha permitido alcanzar un punto en el que vamos a asistir a una generalización de las redes M2M aplicadas en ámbitos en los que hasta ahora estaban totalmente vedadas.

 

  • Desarrollo del concepto colaborativo país: Durante los últimos años gracias en parte al surgimiento de las redes sociales, hemos descubierto una faceta del software con la que seguramente no contaba los pioneros en este campo, su capacidad para fomentar, facilitar y permitir la colaboración entre equipos de trabajo.

La mayoría de las aplicaciones empresariales multiusuario tienen muy poco desarrollada esta faceta, y las capacidades de colaboración e interacción entre usuarios son más bien limitadas. Incluso muchas veces en software como el de gestión de proyectos, cuya función es facilitar la coordinación y colaboración en torno a un proyecto, tienen unas capacidades pobres comparados con cualquier red social.

Pero el concepto de colaboración, va mucho más allá, está llamado a realizar una profunda transformación de la forma en la que todos trabajamos.

Estos cuatros puntos son sin duda los aspectos más destacables sobre los que se asentará la transformación digital para la mayoría de empresas de nuestro país, aunque dependiendo de la naturaleza de sus mercados y su modelo de negocio puede haber otros muchos.

Realidad virtual en la empresa II: Realidad virtual inmersiva

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Tal y como mencionamos en el artículo anterior se diferencian dos tipos de realidades virtuales, la realidad virtual inmersiva y la no inmersiva. La diferencia radica, principalmente, en el nivel de inmersión que experimenta el usuario al entrar en alguna de las dos.

No cabe duda de que la realidad virtual inmersiva es la más espectacular de las dos mencionadas, ya que introduce al usuario en una realidad paralela que puede ser modificada en tiempo real. Esta característica hace que tenga un enorme potencial en multitud de campos, permitiendo crear y modificar la nueva realidad generada desde dentro, de una forma rápida y eliminando la mayoría de las barreras físicas del mundo real.

Otra ventaja diferencial frente a la realidad virtual no inmersiva es la posibilidad de uso de la realidad aumentada. Esta tecnología permite la fusión del mundo real con el virtual “aumentándolo” en el sentido de incorporar al primero las ventajas del segundo, tales como una mayor interacción, un HUD personalizado y diferentes funciones del software del dispositivo que se implementan a las acciones del usuario en el mundo real.

Aplicada al mundo de la empresa, esta tecnología tiene multitud de aplicaciones en diferentes áreas entre las que destacamos las siguientes:

  • Marketing

Esta tecnología es utilizada para realizar estudios de mercado, observando las reacciones del consumidor hacia nuevos productos o servicios o hacia diferentes canales. Un ejemplo de esto es Tesco, quien realizó una prueba de este tipo realizando una visita virtual guiada a diferentes consumidores por una de sus tiendas para ver cómo reaccionaban a la nueva disposición de los lineales y los productos obteniendo información relevante a la hora de cambiar la disposición de sus supermercados.

Asimismo, esta tecnología puede ser utilizada para ampliar la experiencia del usuario, por ejemplo a la hora de comprar un vino. El usuario puede realizar una visita a la bodega desde el mismo punto de venta mediante el uso de la realidad virtual, ampliando su experiencia en la compra. De esta manera, el bodeguero destaca su producto por encima de los demás vinos del lineal.

  • Comercial

El sector inmobiliario puede ser uno de los más beneficiados de esta tecnología ya que se podrán visitar los pisos o las obras realizadas incluso antes de haberlas siquiera empezado mediante los planos generados previamente.

En otros sectores como el turismo, los clientes podrán decidir su próximo destino o actividad de ocio viendo cómo es realmente, es decir, los clientes podrán viajar a los lugares que ofrecen las compañías de viajes de antemano para vivir parte de la experiencia que les ofrece dicho destino y escoger cuál es el que más les interesa.

Otra de las ventajas interesantes, es que antes de comprar el producto, el cliente puede modificarlo o adaptarlo en función de sus necesidades o deseos, pudiendo personalizarlo y conociendo en todo momento el resultado de sus elecciones. Esto es sencillo de ver en el sector automovilístico a la hora de elegir los extras para un vehículo, de manera que el comercial, o el propio cliente, puede mostrarle cómo será el coche en función.

  • I+D

El diseño de productos o partes de los mismos es un proceso que conlleva la realización de prototipos con el fin de analizar las modificaciones realizadas. Estos prototipos además suelen encarecer las investigaciones y ser algo lentos de producir. Mediante la realidad virtual, los diseñadores pueden trabajar con prototipos virtuales sin necesidad de tener que fabricar la pieza hasta que sea realmente necesario, abaratando el proceso y ahorrando tiempo.

  • Recursos Humanos

En el ámbito formativo, la realidad virtual complementa a la formación que se imparte hoy en día mediante modelados en 3D interactivos, útiles para talleres o cadenas de montaje, o la virtualización de diferentes situaciones o de lugares de trabajo para que el propio trabajador pueda adaptarse de una manera más rápida a su nuevo entorno laboral, como puede ser un arquitecto explicando a un aparejador cómo es el edificio que tiene que empezar a construir.

Para finalizar, cabe destacar que esta tecnología es también útil para los procesos de selección de personal, poniendo a prueba a los candidatos al puesto de trabajo en diferentes situaciones y observando sus reacciones, determinando de esta manera si son válidos o no para el puesto en cuestión.

En definitiva, la realidad virtual inmersiva sumerge al usuario en una realidad paralela donde tiene acceso a nuevas opciones de interacción que le permiten realizar su trabajo de una manera más rápida y eficiente que con las herramientas “clásicas”.

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