La necesidad de un sistema de un sistema de gestión es algo indiscutible para cualquier empresa, sea este informatizado o manual, tácito o explícito. El ERP surge para dar respuesta a esta necesidad utilizando las modernas tecnologías de la información. La pregunta es… ¿es imprescindible hoy en día tener un ERP?
Los ERP surgieron a finales de los 80 como evolución natural de los anteriores sistemas que las empresas usaban para gestionar distintos procesos. Por tanto durante mucho tiempo, casi más de dos décadas estuvieron utilizando las empresas soluciones informáticas que en ningún caso eran un ERP. No obstante hoy en día todavía hay muchas empresas que siguen sin contar con soluciones ERP.
Las ventajas de un ERP son obvias, nos permite disponer de un único repositorio de datos y un sistema
de aplicaciones con el que gestionar todos los procesos de forma integrada. Esto, en teoría, ahorra costes, mejora la eficiencia y la capacidad de respuesta.
En algunas ocasiones la teoría no concuerda al 100% con la práctica, es cuando surgen las excepciones que confirman la regla.
¿Existe un ERP con toda la funcionalidad que necesito?
Algunas empresas en ocasiones requieren de una funcionalidad muy específica o concreta o quieren llevar una gestión tan customizada y pormenorizada que no existe ningún paquete en el mercado capaz de dar respuesta a las necesidades que plantean.
En caso de que no quieran renunciar a sus planteamientos, no quedará tendrán más remedio que desarrollar una solución a medida, bien sea de manera independiente o sobre algún otro paquete. En caso de desarrollarla totalmente a medida es más que probable que integrándola con algún paquete de contabilidad y finanzas dispongan de una solución que cumpla con sus expectativas.
Si a la misma empresa se le da este caso en varias ocasiones, los costes de integración con una solución ERP crecen de manera significativa y con ello disminuyen las posibilidades de que un paquete estándar le merezca la pena.
¿Me sale rentable en términos de coste?
Aunque a priori la respuesta pueda parecer un si rotundo, no siempre es así. Esta claro que hay una tendencia creciente a la adopción de este tipo de soluciones. Aunque hay algunas empresas tanto grandes como pequeñas, que o bien carecen de un sistema integre la gestión administrativa de todos sus procesos o bien ha optado por la integración de varios sistemas para conseguirlo. Generalmente esta opción suele ser mucho más cara, aunque las empresas que optan por este tipo de soluciones obtienen por otro lado alguna ventaja operativa y estratégica que compense este coste.
Muchos de los productos que importamos de países asiáticos son fabricados total o parcialmente por empresas que carecen de ERP. En un contexto donde la mano de obra es barata y los costes de implantación son descomunales en términos relativos, no tiene sentido adoptar este tipo de soluciones. A la empresa siempre le será más barato contratar gente nueva que automatizar procesos mediante un complejo sistema de gestión que tardaría décadas en poder ser amortizado y que le restaría competitividad vía precios.
En España el caso siempre suele ser el contrario, la cuestión a la que se enfrentan las empresas españolas suele ser más del tipo: ¿Qué procesos debo incluir en mi ERP? Aunque la filosofía del ERP es la de tender a la integración de todos los procesos, son muy pocas las empresas que logren tener una integración cercana al 90%, ya sea por falta de presupuesto, capacidad del software o razones de operatividad.