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¿Como orientar mi empresa al dato?

La orientación al dato es uno de los pilares clave de la transformación digital. Las empresas que asumen este principio quieren que la veracidad y objetividad sean las que soporten sus decisiones y para lograrlo incorporan la cultura del dato como una parte integral de su modelo de negocio. Para lograrlo, todos los procesos de la empresa tienen que generar datos útiles que han de ser puesto en valor.

¿Significa esto suspender el papel de la intuición y el olfato en las decisiones empresariales? Para nada, la intuición y el olfato necesitan de un buen combustible para funcionar y ese es la información de calidad. Por otro lado la intuición no es infalible y si podemos disponer de información de calidad que nos permita determinar en qué medida nuestro instinto es certero, estaremos mucho más seguros. Sólo así seremos capaces de confirmar, mejorar y ampliar esa intuición y es aquí donde entra en juego el papel del dato de calidad.  

La orientación de una empresa al dato se basa en cuatro pilares fundamentales: generación, captura, procesamiento y análisis. En sí mismos estos cuatro aspectos encierran el ciclo de gestión del dato.

La generación y captura de datos

El punto de partida es la generación de datos, esta tiene que ser un objetivo deliberado y buscado activamente. Una empresa de transporte puede generar muchísimos datos provenientes de los viajes que realizan sus vehículos o simplemente no generarlos. Por ejemplo, en países donde los camiones no están obligados a utilizar tacometros, los desplazamientos de camiones no generan datos sobre velocidades, paradas, etc. Si no añadimos un dispositivo GPS tampoco tendremos datos sobre geolocalización. Nuestro objetivo por tanto debe de ser que todos los procesos de la empresa generen un torrente de datos continúo sobre aspectos interesantes del negocio.

Para obtener un modelo útil de generación de datos debemos de plantearnos muchas preguntas y profundizar en el análisis de nuestro modelo de negocio. No se trata de generar datos al tumtum sino de tener una trazabilidad del desarrollo continúo de los procesos. También es muy interesante incorporar fuentes de datos externas que combinadas con las propias puedan ofrecernos una visión analítica mucho más completa y rica de la realidad de nuestro negocio y de cómo este se relaciona con su entorno.

Todo ese flujo de datos tiene que ser recogido de manera centralizada en un repositorio. Debido a la naturaleza heterogénea de los mismos, el tipo de infraestructura más recomendable  sea un data lake pero existen múltiples alternativas. Lo importante es tener una política clara de gestión del dato, que nos permita tener una buena trazabilidad y evitar duplicidades y datos inservibles.

Organizando y explotando los datos

Los datos per se carecen de valor, no son más que puras anotaciones, su valor aparece cuando podemos asociarlos a hechos, conceptos e incluso otros datos. Durante la fase de procesamiento de los datos debemos de transferirlos a un repositorio final donde se encontrarán correctamente identificados, organizados y relacionados con el resto de datos de la empresa, ya que este será la base que nos permita su explotación rentable

A la hora de analizarlos debemos tener en cuenta los dos enfoques principales: los análisis estructurados y los análisis exploratorios. En los primeros identificamos kpi’s o indicadores que se obtienen mediante combinaciones y análisis predefinidos basados en nuestro conocimiento del negocio o en las prácticas de gestión asumidas por la empresa. Ejemplos de esto pueden ser la rentabilidad, el ROI, la tasa de devoluciones y otra variables que nos permiten obtener una valoración del desempeño de nuestra empresa en múltiples aspectos.

El análisis exploratorio se realiza mediante sofisticadas técnicas de análitica avanzada. En este tipo de análisis los modelos predefinidos se dejan a un lado y es el análisis estadístico de los datos el que nos permite detectar hallar modelos de relación, que nos permite identificar causas de problemas complejos.  También nos permite descubrir correlaciones y patrones ocultos que afloran hechos relevantes acerca de nuestro negocio que podemos utilizar para resolver problemas o generar ventajas competitivas.

Este es un análisis muy resumido y la aplicación de estas premisas de forma completa supone un reto para cualquier empresa, pero espero que sea de utilidad para todas las personas que quieran saber algo más acerca de este tema.  

El arte de la transformación digital

¿Afrontar la transformación digital de una empresa es un arte o una ciencia? Dado que este proceso debe ser único para empresa ha de incorporar un componente artesanal y de diseño  y conseguir que encaje con el modelo de negocio y la cultura corporativa la compañía.

Utilizando una analogía histórica, la digitalización de la empresa supone pasar de hacer la guerra con palos y piedras a utilizar armas de fuego. Pero en este proceso no todo son ceros y unos, para adaptar nuestra empresa a la revolución digital debemos de plantearnos muchas cuestiones, examinar en profundidad la naturaleza de nuestra compañía antes de comenzar a tirar cables, desarrollar aplicaciones y retirar las fotocopiadoras. Entre otras muchas hemos seleccionado algunas de las cualidades artísticas necesarias para poder afrontar con éxito el proceso de transformación digital de nuestra empresa.

Para comenzar debemos de tener el ojo de un pintor para captar la esencia de la escena actual de nuestra empresa, con un modelo de negocio asentado, pero con muchas fallas en cuanto a digitalización se refiere. En base a esta y conociendo en profundidad las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías debemos ser capaces de componer la escena ideal a la que queremos una vez concluida la primera gran fase de este proceso continuo, es decir pasar de ser una empresa tradicional a convertirnos en una empresa digital.

Una vez visualizada nuestra escena ideal debemos de tener la capacidad de un arquitecto para transformar un hermoso boceto en una estructura coherente y definida que integre todos los elementos necesarios desde los cimientos hasta la fachada: infraestructuras, comunicaciones, aplicaciones, servicios, etc… Debemos de crear todos los planos necesarios para que los actores del proceso sepan exactamente a donde queremos llegar.

Una vez definidos los dos escenarios, debemos tener la capacidad narrativa de un guionista para construir un relato coherente del proceso, involucrando a todos los actores necesarios definiendo que papel y que acciones corresponden a cada actor y articulando todas las escenas intermedias que tendremos durante el proceso. Debemos prestar atención especial en este a las transiciones o como enlazamos cada fase de proceso, para que este a la postre resulte fluido y tenga sentido.

Finalmente debemos tener la habilidad de un director de orquesta para organizar y articular todos los procesos de forma ágil, convirtiendo la transición en un cambio armonioso que en el que cada una de las partes implicadas entre en acción en el momento adecuado tocando las notas que les corresponde.

 

 

¿Qué es la transformación digital?

trasnsformacion_digitalLa transformación digital es el nuevo término de moda en el ámbito empresarial. Todo el mundo habla de ella, aunque pocos parecen tener una idea clara de lo que significa, más allá de subir fotos a  Facebook o jugar a algún juego en nuestro smartphone. Parece un contrasentido que en 2016 estemos hablando de la transformación digital, ¿acaso todavía alguien utiliza dispositivos analógicos?¿Cuántos faxes ha puesto usted en los últimos años?  Desde finales de los años 70 el uso de dispositivos digitales ha ido en aumento y su aplicación ha sido casi universal, desde relojes de pulsera hasta ordenadores, pasando por coches, electrodomésticos, ascensores y un largo etc..

Tal vez esta sea la razón principal de la confusión entorno a un fenómeno que por otra parte es absolutamente real,  el término que ha sido escogido para definirlo es confuso. En España existe la costumbre de traducir literalmente casi todos los términos acuñados en Silicon Valley, lo que lleva a no pocas confusiones. Muchas de esta pseudotraducciones no solamente suenan extrañas, además suelen estar gramaticalmente mal construidas y casi siempre se corresponden  con palabras y  expresiones ya existentes en el idioma castellano. Generalmente se opta por emplear el término anglosajón, con lo que no solamente se evita el tedioso esfuerzo de tener que pensar, sino que además se dota de un cierto de aire de misticismo a la “cosa”, que según la creencia popular ayuda a venderla.

En el caso de la transformación digital el término ya venía viciado de fuera. La transformación digital no es más que  el paraguas bajo el que se ha agrupado una serie de aplicaciones tecnológicas basadas en el desarrollo de las redes y protocolos de comunicación además del refinamiento del software y su aplicación en nuevos campos como la comunicación social o el intercambio de información entre dispositivos. Muchas de estas tecnologías y aplicaciones existen desde hace décadas, pero debido a razones de coste y a la falta de  madurez y refinamiento en su uso, eran de difícil aplicación a nivel general en el mundo de la empresa.

La miniaturización y bajo precio de los procesadores, la universalización de las redes de comunicación  y sobre todo la experiencia adquirida durante décadas de desarrollo de soluciones electrónica y de software,  ha permitido que las tecnologías digitales generen nuevos modelos de negocio y paradigmas organizativos que están desplazando todo lo que hemos conocido durante el siglo XX y parte del XIX. Si bien la transición del carbón a la electricidad supuso un gran salto conocido como segunda revolución industrial, estamos convencidos de que el paso del papel al bit supondrá un cambio todavía mayor.

Aparte de este sustrato tecnológico común, las tecnologías y procedimientos englobados en la transformación digital en principio no guardan ninguna relación entre sí, salvo una concurrencia en el tiempo y en el espacio. Son la consecuencia de la aplicación de una misma tecnología en distintos ámbitos, pero al igual que muchos sectores que pueden utilizar una misma tecnología como el motor de explosión o el bombeo hidraúlico, su naturaleza intrínseca es absolutamente distinta. Este es sin duda el factor clave de la transformación digital.

Al ser la información un elemento tan único y diferente para cada sector y cada empresa, no existe una única transformación digital, cada sector y más concretamente cada empresa tiene que definir la suya propia. Este es un proceso complejo en el que la empresa tiene  que tener claramente identificado cual es el valor que aporta a sus clientes, como lo está haciendo y de qué formas puede mejorar ese aporte mediante la aplicación de las nuevas tecnologías a sus procesos.

Esa es sin duda la gran clave para afrontar la transformación digital, no se trata sólo de comprar software, smartphones o de interconectar los dispositivos de la empresa con las aplicaciones de negocio. Se trata más bien de alcanzar una comprensión profunda de nuestro modelo de negocio para poder redefinirlo y adaptarlo a los nuevas tiempos que traen la innovación tecnológica.