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Grandes mentiras tecnológicas(I): El volumen de información crece de forma exponencial

Esta es una de las grandes mentiras que podemos leer negro sobre blanco casi a diario y que se origina en la confusión habida entre datos e información. Según Wikipedia, que tampoco podemos considerar como un parangón de fidelidad, información es:un conjunto organizado datos procesados, que constituyen un mensaje que cambia el estado de conocimiento del sujeto o sistema que recibe dicho mensaje”.

La caída en los costes de almacenamiento, el abaratamiento de los procesadores y su consecuente difusión ha provocado que cada vez almacenemos más datos. Parece ser que la cosa no va a detenerse aquí y probablemente los tecnólogos de Silycon Valley no estarán contentos hasta que la plancha de casa almacene al menos un Terabyte de datos diario. Pero detrás de todo esto subyace algunas preguntas: ¿Cuántos de estos datos tienen algún valor? ¿Somos capaces de aprovecharlos? ¿Tendré que vaciar de datos la plancha para que no funcione a trompicones?

El sentido común sugiere que a mayor volumen de datos más conocimiento, pero como casi siempre se equivoca. En la mayoría de los casos la realidad funciona justo al revés. Por muchos petabytes, zetabytes y trilobites que seamos capaces empacar en nuestros smartphones, a menos que estos sean capaces de cambiar nuestro estado de consciencia nunca serán información. Y aún existe otro factor de fondo mucho más inquietante, la información puede tener efectos perniciosos, haciéndonos creer cosas que no son ciertas e incluso perjudiciales para nosotros.

La cuestión de fondo es que no existe ninguna correlación entre el volumen de datos y el volumen de información. El primer conjunto depende de la capacidad de nuestros cacharros y sistemas de registro de generar y capturar datos, el segundo depende de nuestra capacidad para interpretar nuestro torrente de información sensorial.

El verdadero volumen de datos y su verdadero valor

Aquí aparece el problema de la redundancia. Hace años yo tenía todos mis correos almacenados en mi ordenador, que a su vez también estaban almacenados en el servidor de la. Hoy en día también utilizo mi teléfono y el navegador web. Por tanto, tenemos la misma información repetida en varios dispositivos. Esto se agrava más todavía con el uso de correos masivos prácticamente idénticos y que a su vez son almacenados por cada usuario en sus respectivos dispositivos.

También hay que tener en cuenta que muchos contenidos que se producen son refritos sin sustancia de otros. Este hecho no es nuevo. Los medios tradicionales también lo han estado haciendo al hacerse eco de noticias de agencias que son repetidas con pocas modificaciones por parte de un gran número de medios. ¿Qué valor tiene toda esa información?  La verdad es que muy poco y a veces incluso negativo. En general se asume el principio de que no hay información mala y que todo depende de lo que seamos capaces de hacer con ella. Alguien avispado y con suficientes recursos podría ser capaz de extraer algo de valor de todo ese sin sentido, pero precisamente es ahí donde reside la verdadera raíz del problema.

La cuestión de la atención, cada vez más tontos

Un apóstol de los datos nos dirá que cualquier dato es útil sólo tenemos que encontrar la forma de extraerle valor. Sin entrar a discutir este punto que me parece totalmente falso, sólo apuntaré dos cuestiones que suelen ser pasadas por alto por los tecnólogos, debido a su arbitrariedad y alto componente abstracto, lo cual impide que sean contenidas en algoritmos, pero no por ello son menos trascendentales: el coste de oportunidad y escasez de recursos, concretamente de la escasez del recurso más preciado: la atención. Porque cuando prestamos atención a una cosa no prestamos atención a otra y puede que eso que ignoramos sea a la postre más interesante.

La tecnología contrariamente a lo que pensamos tiende a hacernos más inútiles. Es mucho mayor la destreza y atención que necesitaba un cazador del periodo lítico para obtener alimentos que a la de agricultor de la edad de bronce. A su vez un comprador de supermercado necesita todavía menos habilidades. Desde que la revolución mecánica se impuso la necesidad de fuerza ha sido cada vez menor, hasta el punto de tener que hacer ejercicio para no acabar convertidos en bolas de sebo. Desde que el uso de calculadoras y ordenadores se ha generalizado nuestra capacidad de cálculo mental se ha visto mermada.  Numerosos estudios apuntan a que Internet ha tenido un efecto parecido en nuestra capacidad de concentración y síntesis. A todo esto, se une el problema de la sobre estimulación. En una sociedad con un altísimo nivel de estímulos e información disponible resulta cada vez más difícil extraer algo de valor porque hay que escarbar cada vez más para separar el grano de la paja. Estudios conductuales llevados a cabo en el campo de la psicología sugieren que, a partir de un cierto nivel, cuanta más información tenemos peor decidimos. Lo cual explica como un taxista puede elegir mejores valores de inversión que un gestor de fondos.

El desarrollo de tecnologías como el Big Data y el Machine Learning no son más que la consecuencia inevitable de todos estos problemas planteados. Los sistemas tradicionales de gestión de información se han mostrado incapaces de procesar y aprovechar todo este maremágnum de datos que generamos cada día. Si las empresas hoy en día quieren evitar ahogarse en este mar datos o lo que es peor que les arrase como un tsunami deberían comenzar a plantearse el cambiar su forma de gestionar la información.

En este sentido las empresas deben incorporar sistemas cada vez más “inteligentes” no solamente capaces de procesar y estructurar toda la información, sino que además deben poder tomar decisiones en base a los datos obtenidos. Esta es la única forma posible de contar cada vez con más y mejor información además de trabajar y mejorar nuestra capacidad de información y atención.

Wearables: bienvenidos a la era post-pc

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A día de hoy utilizamos dispositivos electrónicos para casi todas las tareas que desarrollamos diariamente: el ordenador para trabajar, el móvil para comunicarnos, robots de cocina, aspiradoras autónomas, sistemas de navegación en los coches, videoconsolas para nuestro tiempo de ocio, etc.

La informática ha cambiado completamente nuestra manera de trabajar, empezando por los ordenadores, que ayudaron a ahorrar ingentes cantidades de papel en informes impresos y tiempo de trabajo invertido en el análisis de datos, y siguiendo por los dispositivos móviles, que nos permitieron trasladar dichos ordenadores a cualquier lugar.

El último horizonte tecnológico alcanzado ha sido la era “post-pc”, donde los ordenadores tal y como los conocemos han sido reemplazados en muchos puestos de trabajo por los dispositivos móviles, como los smartphones y las tablets, y recientemente, por los wearables o dispositivos portátiles.

Estos últimos están experimentando un alto crecimiento en cuanto a su uso en el entorno empresarial debido a su manejo intuitivo y, en muchas ocasiones, sin necesidad de usar las manos. Esta característica les otorga una ventaja sustancial respecto a los que están sustituyendo, dado que los dispositivos móviles necesitan una interacción manual para poder ser utilizados.

Los dispositivos portátiles asimismo recopilan datos de diversas fuentes que son, bien almacenados local o remotamente, o bien enviados a otros dispositivos para analizarlos para conseguir información relevante tanto de los procesos que ha realizado el trabajador, información sobre el propio trabajador e información sobre aspectos relevantes a la empresa.

Estos dispositivos son los encargados de recoger los datos, pero no son los encargados de procesar la información que éstos les brindan, necesitan algo más. Éstos necesitan comunicarse con los sistemas informáticos empresariales, como JD Edwards, mediante aplicaciones diseñadas específicamente para ellos.

Estas aplicaciones deben ser intuitivas y sencillas de manejar, a fin de cumplir el objetivo original de los dispositivos: facilitar de la manera más cómoda posible el trabajo al usuario, utilizándolos mediante interacciones manuales rápidas y sencillas o mediante comandos de voz.

Además el interfaz de usuario debe ser acorde al dispositivo empleado, así como su display, de manera que la información solicitada se pueda ver rápidamente y el operario pueda obtener la ayuda que necesite y seguir con su trabajo aumentando así su productividad y, por ende, la eficiencia de la propia empresa.

Los más empleados a día de hoy son los relojes (smartwatches), pulseras y gafas inteligentes (smartglasses). Éstos se emplean tanto en el mundo empresarial como de manera privada por los consumidores, dado que son dispositivos asequibles para este consumidor privado. No obstante, existen otros como anillos, prendas y brazaletes inteligentes que ya pueden adquirirse pero que se encuentran en las primeras fases de desarrollo y todavía no han alcanzado todo su potencial.

Los dispositivos mencionados tienen multitud de aplicaciones en las empresas dado que aumentan la productividad del trabajador al mismo tiempo que aumentan la de la empresa. Además, ésta última, consigue información en tiempo real sobre sus procesos y sus trabajadores, que puede utilizar en beneficio propio mejorando la eficiencia en sus procesos y la calidad del trabajo de sus empleados.

A día de hoy, los sectores que más utilizan esta tecnología son los sectores de logística, fabricación/manufactura y la venta al por menor. Estos dispositivos son muy utilizados en las tareas de almacén (picking, organización, inventario, etc.), donde los trabajadores, empleando en este ejemplo las gafas inteligentes, pueden conocer qué artículos y qué cantidad de los mismos son necesarios, dónde están localizados e ir escaneando dichos artículos y sus embalajes a medida que los van recogiendo y empaquetando, completando las tareas encomendadas y sin perder tiempo en utilizar una pistola de escaneo de códigos de barras y una lista, en pda/tablet o papel, de artículos y tareas por completar/recoger.

Estos dispositivos también son interesantes para la formación de los empleados, dado que gracias a la realidad aumentada, los equipos de trabajo del sector de la manufactura por ejemplo, pueden ver rápidamente las piezas o elementos que van a fabricar en el siguiente lote y ser formados mediante esta tecnología de manera mucho más rápida. Asimismo, de manera previa a la formación, el equipo de diseño puede utilizar la combinación de gafas y brazalete inteligentes para diseñar en 3D las nuevas piezas o elementos que posteriormente se fabricarán de una manera más dinámica y visual que en un dibujo en dos dimensiones.

A modo de conclusión, destacaría que la mayoría de estos dispositivos se encuentran en fases muy tempranas de desarrollo y que además algunos conservan una dependencia directa con los dispositivos móviles (smartwatches y smartphones en este caso) que les restan independencia, así que todavía tardarán algún tiempo en alcanzar todo su potencial, tanto en el uso privado como en el uso empresarial, llegando incluso a sustituir a los móviles y tablets en más de una ocasión.

Por ello, estar informado de estos avances tecnológicos podrá marcar la diferencia en un futuro no muy lejano entre su empresa y su competencia en el grado que esté también preparado para adoptar estas innovaciones, mediante la elección de un ERP integrable con esta tecnología, por ejemplo.

Visualización dinámica de datos: Datos, información, Conocimiento.

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La toma de decisiones en las empresas debe ser un proceso ágil y rápido. Para ello son necesarias herramientas que faciliten la gestión de los informes en tiempo real y permitan a los responsables de los departamentos tomar la mejor decisión en el menor tiempo posible.

Los datos no son información por sí mismos, han de ser destilados para generar el conocimiento que será la base que fundamente la toma de decisiones. Las empresas manejan enormes volúmenes de datos y deben convertirlos a la mayor brevedad posible en información comprensible, útil y eficiente.

Contando con que el tiempo en las empresas es limitado y que nuestra capacidad para asimilar la información es aún menor (la mayoría de los cerebros sólo prestan atención durante un máximo de 45 minutos), necesitamos herramientas que sinteticen la información en formatos que faciliten su comprensión.

Para ello, los datos tienen que ser ordenados y organizados para que muestren la información que el usuario está buscando. La consecución de estos procesos puede distorsionar la información que se quiere dar, por lo que el usuario deberá crear jerarquías y modelos organizativos para garantizar la integridad y la coherencia de la información. Se debe evaluar, analizar y representar de manera que nos ayude a conocer su significado.

Es ahí donde entran en juego las herramientas de visualización dinámica, que ordenando y jerarquizando los datos suministrados muestran la información que el usuario demanda. Esta visualización, además de ser atractiva ha de plasmar, comparar y combinar los hechos más significativos para que el usuario pueda inferir su significado contextualizando la información.

Estas herramientas facilitan la exploración, algo que los antiguos sistemas no permitían. Esto se debe a que éstas plasman la información de manera visual y dinámica. Mediante gráficos de todo tipo, permiten al usuario navegar por la información de la manera más rápida posible mientras que con los métodos estáticos esto no era posible, empobreciendo la experiencia.

Estos gráficos y tablas pueden ser introducidos tanto en informes estáticos (powerpoints, pdfs, etc.) como en informes dinámicos, haciendo más interesantes aún las presentaciones a la hora de exponer la información.

Es aquí donde se observa un cambio sustancial en cuanto a la visualización de datos se refiere. En primer lugar tenemos los informes clásicos, en los que se desgrana la información de una manera estática, ya plasmada en el informe correspondiente sin posibilidad de variar lo existente.

Las herramientas de visualización de datos permiten no sólo visualizar los datos si no explorarlos, entendiendo esta exploración como navegar por ellos creando al mismo tiempo elementos dinámicos que ayuden al usuario a analizar la información de una manera mucho más eficiente.

A fin de cuentas una visualización de información explica historias, simplifica, mide, compara, explora, descubre…con el objetivo de convertir los datos en información y ésta última en conocimiento.

Sumado a estas ventajas, una herramienta de estas características basada en la nube (On Cloud) resulta mucho más interesante para todas aquellas personas del ámbito empresarial que deban realizar este tipo de análisis y/o presentaciones, dado que les otorga movilidad y facilidad en el acceso así como facilidad en el uso, ya que pueden emplearlas desde cualquier dispositivo con acceso a internet dejando a su elección cuál les resulta más cómodo para trabajar.

 

En este campo, Oracle ofrece una solución llamada Visual Analyzer (OVA) que integra a la perfección todos los datos relevantes de la empresa permitiendo una exploración de los datos eficiente y cómoda, y haciendo del reporting algo mucho más llevadero, visual e interesante.

Si desea más información, no dude en consultar la sección específica en nuestra página web:

http://onegolive.com/es/portfolio-golive-soluciones-consultoriaerp-crm-bi/oracle-visual-analyzer

El internet de las cosas y su impacto en la empresa

“¿Que es eso del Internet de las cosas? ¿Lavadoras que hablan con neveras?”, hace unos días escuché esta jocosa reflexión cerca de una máquina de café. Me hizo reír durante un buen rato. Como casi todo lo que nos hace gracia contenía una algo de verdad. El Internet de las cosas en esencia no es más que eso máquinas que se comunican entre ellas sin intervención humana más allá de la instalación y supervisión.  El principio es sencillo pero sus implicaciones son bastante profundas y en el ámbito empresarial no van significar simplemente que la fotocopiadora hablará con la máquina de café.

 

El sino de la evolución tecnológica

Una de las pocas tendencias constantes que podemos observar en el desarrollo tecnológico es la disminución del costes de oportunidad. Cada nueva tecnología a pesar de ofrecer unas ventajas casi siempre lleva asociado unos inconvenientes y limitaciones, en el caso de los vehículos podría ser el coste por consumo de carburantes, la contaminación, la autonomía de los vehículos o su incapacidad para circular por ciertos terrenos. En el caso de las soluciones de gestión y equipos electrónicos para empresas un claro ejemplo podrían ser los costes de implantación, mantenimiento así como la gran cantidad de conocimientos técnicos.

Conforme una tecnología se va desarrollando además de mejorar su funcionalidad, capacidad y potencia también se va perfeccionando para disminuir sus inconvenientes y limitaciones. De hecho cuando una tecnología alcanza un cierto grado de madurez este aspecto acaba por lo general convertido en un asunto prioritario. La velocidad máxima y potencia de los utilitarios se ha mantenido relativamente estable durante las dos ultimas décadas. Un coche con 140cv se considera que potencia más que suficiente para satisfacer las necesidades de desplazamiento de cualquier familia. ¿Donde se ha puesta el énfasis? En hacer los viajes más cómodos, con un menor consumo de combustible y con mayor seguridad.

En el caso de las soluciones para empresas pasa exactamente lo mismo. Las redes M2M llevan décadas siendo utilizadas por las empresas, aun cuando todavía no había ni siquiera inventado el termino M2M. El problema de este tipo infraestructuras era su elevado coste y alta complejidad técnica limitaba enormemente la capacidad de gran parte de las empresas de rentabilizar estas inversiones.

Durante los últimos 10 años hemos asistido a una disminución del coste, tamaño y consumo de los microprocesadores y dispositivos, así como una universalización de las redes de comunicación, una mayor estandarización de los protocolos de comunicación además de un mayor disponibilidad de personal formado y capacitado para diseñar montar, instalar y explotar este tipo de sistemas. En resumen la tecnología ha alcanzado un punto de maduración en el que se va a hacer accesible y rentable para un número de empresas cada vez mayor.

Una nueva forma de interactúar con la tecnología

Si para algo sirve el que las máquinas puedan comunicarse y ajustar su comportamiento en base a la información recibida es para que nosotros tengamos que hablar menos con ellas, darles menos instrucciones y tener que estar menos encima. Al igual que un perro guardián bien adiestrado que protege la propiedad tanto si el amo está en casa como si no, las redes M2M (Machine to Machine) deben de ser capaces de realizar tareas complejas sin apenas necesidades de supervisión.

Esto lógicamente va a tener una consecuencia, la disminución de la complejidad técnica necesaria para realizar gran cantidad de procesos en la empresa.  Esto no quiere decir que desaparezcan las barreras de entradas, simplemente van cambiar. Pero si introduce un punto de inflexión, dado que a partir de ahora las cosas funcionaran mejor habrá que dedicar menos esfuerzo a hacerlas funcionar, de ahora en adelante el enfasis habrá que ponerlo cada vez más en analizar y comprender como tenemos que ponerlas a trabajar para que ayudan mejor a la consecución de los objetivos de nuestro negocio.

La comprensión del negocio una auténtica barrera de entrada

Necesitan eso sí de unas instrucciones y reglas de negocio bien definidas y estructuradas, en las que hay que invertir tiempo y esfuerzo y que sobre todo exigen una comprensión previa y profunda de los procesos de negocio involucrados y conectados con el trabajo de esa red M2M lo cual no está al alcance de todas las empresas. El conocimiento técnico y la capacidad financiera serán un barrera de entrada menor, el conocimiento del mercado y los procesos de negocio serán los muros a franquear por los retadores en muchos mercados.

Si algo escasea son buenos analistas son buenos analistas, no tan sólo en los negocios sino en prácticamente cualquier faceta de la vida. Por tanto escasean también las  empresas que tengan una definición y conocimiento preciso de su modelo de negocio de los procesos implicados y su interrelación.

Los retos de la industria actual

Los ciclos económicos y las revoluciones tecnológicas acaban transformando toda la economía desde el sector más primario hasta el más sofisticado de los servicios. Estamos en un momento de la historia en el que hemos asistido a una integración y transformación de los mercados sin parangón y una revolución digital en la red que ha afectado a actividades económicas tan variadas como la agencias de contactos o la venta de artículos de segunda mano.

La industria manufacturera basada en planes de inversión a largo plazo y activos con periodos largos de amortización es por naturaleza menos permeable a las tendencias del mercado. Las importantes barreras de entrada a los mercados industriales tanto por inversión como por conocimiento hacen que el tiempo discurra más despacio. No se puede renovar una refinería cada vez que una lumbrera de Silicon Valley crea una nueva aplicación para medición de flujos  en un Smartphone pero tampoco se puede vivir de espaldas al mundo.

Hemos llegado a un punto en el que los  grandes conglomerados industriales están comenzando a hacer cambios en sus modelos de negocio para afrontar los grandes retos de nuestro tiempo. Creemos por tanto que es interesante tener una perspectiva de cuales son esos principales retos.

La digitalización y el Internet de las cosas

Durante los últimos lustros la revolución digital ha transformado casi todos los sectores de la economía, con  distinto grado de afectación. La industria ha sido más conservadora  que otras actividades como la venta al detalle o el turismo. Pero como decimos en España a todo cerdo le llega su San Martín y parece que este es el momento de la industria.

A diferencia de otros sectores más etéreos como el entretenimiento o la educación, la industria está inextricablemente ligada al mundo físico. Con todas las implicaciones, altas inversiones en maquinaria, equipos y plantas, largos periodos de amortización que retrasan los ciclos de innovación y un largo etc… Y en general unas altas barreras de entrada al mercado que hacen que este sea menos accesible a nuevas formas de innovación. Cuanto más grande o “pesada” es una industria, más complejo es la introducción de nuevas mejoras.

Esto ha supuesto que la digitalización sólo haya llegado parcialmente, ya que casi todas las empresas cuentan con sistemas de gestión, el grado de cobertura que estos ofrecen sobre el conjunto total de operaciones de la empresa es mucho más limitado que en otros sectores, concentrado principalmente en la parte administrativa y financiera del negocio. Lo complejo y poco frecuente de muchas de sus operaciones hace que las empresas no puedan contar con total cobertura funcional a través de las soluciones estándar del mercado. Esto les hace optar por el desarrollo de sistemas a medida integrados con el estándar.

En un futuro próximo las empresas industriales deberán de ser capaces de cerrar exitosamente la brecha de la digitalización, ya que de lo contrario acabarán pagando un precio muy caro.

Pero hay un reto mayúsculo que el sector industrial debe afrontar y que está hecho a su medida, este es el internet de las cosas. En los últimos años la reducción del tamaño y precio de procesadores, sensores y dispositivos, así como el abaratamiento de las comunicaciones ha hecho posible que las redes M2M sean asequibles y funcionales para gran cantidad de empresas. El sector industrial por su alta intensidad en el uso de activos es un candidato perfecto para la incorporación de este tipo de tecnologías.

En gran medida la adopción de las redes M2M puede permitir  a las empresas una completa digitalización de sus operaciones, con un mayor control sobre procesos productivos y logísticos. Una reducción de los costes y una gestión mucho más eficiente del mantenimiento de los equipos y activos fijos. Y en general una gestión de la cadena de suministros mucho más sensible a los cambios en los mercados que permitirá desarrollar una gestión de inventarios mucho más ajustada y eficiente.

 

Nuevas tecnologías

Por otro lado la tecnología siempre puede suponer un factor de contracción y expansión del comercio internacional. Así como el uso del sistema de “containers” y los bajos precios del crudo han permitido incrementar el nivel de comercio hasta niveles sin precedentes, el desarrollo de nuevas tecnologías como energías renovables, la creación de “nano materiales inteligentes” o un mayor desarrollo del reciclaje podrían tener un impacto netamente negativo en el comercio de hidrocarburos y materias primas.

Existe una amenaza a la bonanza del comercio internacional más de fondo todavía y es la expansión de las tecnologías de impresión en 3D.

El auge económico de los últimos dos siglos y medio se basa en los beneficios de fabricar largas series de productos idénticos, vía especialización y economías de escala, frente al modelo tradicional artesanal de fabricación.  Las ventajas en términos de bienestar material logrado para gran parte de la humanidad son indiscutibles, esto unido a los avances en ciencia, técnica, educación y transporte, ha hecho que la humanidad haya conocido un auge de la prosperidad sin parangón en ningún otro periodo histórico. El desarrollo de la impresión 3D así cómo el del software de diseño está permitiendo un nuevo cambio de paradigma en el que la creación de pequeñas series y productos únicos  es una alternativa rentable.

Hoy en día se pueden imprimir en 3D gran cantidad de materiales: diversos tipos de plásticos, acero, aluminio, plata, etc… Cada vez con mayores niveles de calidad y precisión. La impresión en 3D supone una automización casi absoluta del proceso de fabricación.  Esto tiene unos efectos absolutamente disruptores en las fuerzas competitivas de los mercados en los que puede ser aplicada esta tecnología.  Para comenzar hace que los costes laborales dejen de ser un factor competitivo. Cuesta prácticamente operar lo mismo una máquina aquí que en China, por lo tanto la cercanía con el cliente vuelve a ser un factor clave competitivo ya que la diferencia está más en los costes de transporte que en la mano de obra.

Por otro lado supone un cambio cultural en la forma de comprar y consumir productos, cada uno puede tener su propio producto, la publicidad y el marketing de masas perderán relevancia. ¿Qué sentido tendrá intentar convencer a la gente de que compren un producto igual al que tiene todo el mundo cuando pueden obtener algo mucho más personalizado y propio por un coste más asequible? El diseño estará en el centro de este nuevo modelo y la diversificación y segmentación alcanzará niveles insospechados.

La estabilidad internacional

La industria ha sabido adaptarse con rapidez a la  apertura de los mercados internacionales, bien sea mediante la implantación de centros productivos en lugares que permiten obtener unos costes de fabricación más asequibles, abriendo la cadena de suministros a un mayor número de proveedores o simplemente ofreciendo sus productos en número creciente de mercados.

Realmente estamos en un punto en el que la economía difícilmente pueda estar más internacionalizada.  Los precios del crudo y los avances en materia  de transporte marítimo han contribuido a que este factor se cumpla. La pregunta más obvia por tanto es… ¿y ahora qué?

Lo lógico es que asistamos a más de lo mismo. En el sentido en el que la revolución que ha supuesto la capacidad productiva china, convertida en la fábrica del mundo es un proceso que ya se ha visto antes cuando otras economías adoptaron la revolución industrial. Los salarios, estándares de vida e impuestos tenderán a crecer en China para ir igualándose con los de sus compradores. ¿Cuál será el siguiente paso? ¿El traslado de los centros productivos hacía nuevas economías emergentes? Ese es el patrón seguido hasta ahora. Por lo tanto todas aquellas industrias que basan su estrategia en la búsqueda de menores costes laborales tendrán que tener la flexibilidad suficiente para adaptarse a la nueva situación.

La gestión logística como ventaja competitiva

La logística es la ciencia y  arte de disponer de los recursos adecuados en el momento y lugar oportuno. Se trata de  responder a preguntas¿qué? ¿cuando? ¿donde? ¿cómo?  y ¿a quien?.  Es una disciplina antigua que va mucho más allá del campo empresarial. Hunde sus raíces en lo militar y ha jugado un papel clave a lo largo de la historia en el desempeño de muchas batallas.

Los sitios, una táctica militar tan frecuente hasta la invención de la aviación aérea, no son más que una forma de guerra logística.  Cercar al enemigo hasta que agote sus recursos y una vez agotados esperar  a que se rinde o caer sobre él. Fue así como los romano tomaron Numancia.

Durante siglos, los grandes estrategas militares han mostrado su honda preocupación en todos los asuntos relativos a la logística, conscientes de que hasta el ejército más poderoso, sin suministros, acaba convirtiéndose en una legión de desesperados famélicos. Todo este conocimiento ha sido en gran parte  transferido a las empresas en su batalla por conquistar los mercados.

La guerra de nuestro tiempo

Hoy en día con  unos mercados internacionales totalmente conectados y con las fronteras más permeables de la historia, la gestión logística se ha convertido en aspecto crucial. Máxime cuando la diferenciación por producto es cada vez más difícil. Y la batalla de la imagen de marca  y la publicidad sólo puede ser jugada por los grandes jugadores.

El tener la habilidad de colocar nuestro producto en el lugar y momento adecuado, a un precio asumible por nuestros clientes, pone a nuestra empresa en una posición ventajosa. No hay que olvidar que el producto que no está disponible a la hora de ser comprado se convierte en un producto inexistente.

La gestión de la cadena de suministros

No solamente hay que saber hacer llegar al cliente nuestros productos, también es crucial saber abastecerse. Esto puede marcar la diferencia entre ser competitivos o no serlo. El mantener un nivel mínimo de stock, hacer un aprovechamiento total de las compras y obtenerlas al  mejor precio posible, es un factor clave si queremos hacer a nuestra empresa competitiva en precios.

Para lograrlo hay que crear relaciones estables y duraderas con nuestros proveedores. Comunicarles de manera inteligente que es lo que necesitamos, para que se adapten más fácilmente a nuestras necesidades y ofrecerles los incentivos adecuados. Para recorrer un camino largo, nada mejor que contar con socios de largo recorrido.

La gestión competitiva de la logística

Algunos estudios determinan que los costes totales de la logística suponen un 30% del total de los costes de la empresa y suponen un 9.25% de media sobre el precio de venta.

Muchas veces la clave no es estar en todas  las batallas, sino en encarar aquellas batallas que  realmente merecen la pena. Especialmente en aquellos sitios pocos rentables. La base fundamental de una gestión logística competitiva es tener bien identificados los costes operativos y saber cómo son afectadas por variables como la ubicación, el producto, forma de pago u otras como el nivel de servicio al cliente. Muchas veces unos altos costes logísticos vienen asociados a la presencia en mercados y clientes que no son realmente interesantes o que todavía no hemos encontrado una forma para poder abordarlos con una mayor rentabilidad.

Para hacer esto de manera exitosa tenemos que tener claro la identidad de nuestro producto y de nuestra empresa. Nadie espera poder encontrar una botella Möet Chandom en una tasca de pueblo. No tiene sentido servir vino de marca “Hacendado” en Puerto Banus. Son dos ejemplos muy extremos. Pero en cualquier categoría o rama de productos y canal de distribución es fácil encontrar ejemplos de presencias inadecuadas.

Cada vez que hacemos un esfuerzo para colocar nuestro producto en un canal o en punto de venta que no nos interesa, estamos desperdiciando una energía valiosísima que podría ser empleada en propósitos más adecuados.

La cuestión de los recursos propios en la logística

En la guerra tradicional siempre ha habido una cierta desconfianza hacia los mercenarios. Aunque el fondo cualquier soldado que cobra un salario, es un mercenario. Cuando está en juego algo tan crucial como la hegemonía o la supervivencia de un país es lógico no  contar con extranjeros.

Pero en la lucha por los mercados, todos somos extranjeros y mercenarios. Salvo el emprendedor o visionario que quiere sacar adelante su proyecto y los que se unen a él por convicción o afinidad personal (que son una ínfima minoría), todos estamos en esto por dinero.  El principal ánimo de los mercados es el lucro. Por eso hay que saber valorar los recursos ajenos.

Se puede hacer un gran producto sin tener una sola fábrica. Se puede tener una gestión logística excelente sin poseer un solo camión o almacén. Alguna empresa como Nike, que es puntera en su segmento no tiene ni lo otro. Coca-Cola tampoco.

Por eso tener una estrategia logística ganadora es una cuestión de conocimiento, ideas, control, información, relaciones e ímpetu.

Cuando planteamos un sistema logístico debemos de ser capaces concebirlo no como algo fijo y monolítico. Sino con un organismo vivo. Adaptable, abierto en constante búsqueda de señales de su entorno. Con un propósito. Sólo así conseguiremos hacer de la nuestra gestión logística una ventaja competitiva.

 

Los puestos IT del futuro (II): roles al alza

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¿Qué nos deparará el mañana? Difícil de ver el futuro es, siempre en movimiento está… Si bien es cierto que durante los últimos años estamos viendo ciertas tendencias, que han sido sostenidas, lo que nos permite aventurar algunos puestos que seguro que van a tener una importante demanda durante los próximos años.

Perfiles al alta:

Desarrollador web: Hace algunos años  el presidente de Google España dijo que la web estaba muerta, está claro que se equivocó. Cada día ofrece más signos de vitalidad. PHP, Javascript, SQL, HTML, DART  y alguna otro más son las principales tecnologías que se piden para cualquier desarrollador web. Incluso el conocimiento de frameworks y librerias bien establecidas como WordPress, Druppal, three.js, d3.js.  Hay que tener en cuenta que con la incorporación de nuevos estándares como WebGl que permiten a los navegadores utilizar la capacidad de cálculo de las tarjetas de video, las aplicaciones web va a entrar en una nueva era que les permitirá combinar la potencia de las soluciones de escritorio con interconectividad de los protocolos web.

Aquí tenemos distinguir claramente entre Backend y Frontend Developers. Los primeros muy centrados en el lado del servidor, ofreciendo los datos que necesita la aplicación para cada solicitud http, y los segundos muy centrados en el navegador, interfaz de usuario, diseño, funcionalidad etc… Aunque tampoco es raro encontrar programadores con amplios conocimientos en ambos campos.

Para los FrontEnd muchas veces es recomendable tener unos mínimos conocimientos de diseño y maquetación.

Data Scientist: Un data scientist es la evolución de un analista de negocio. Generalmente no son Ingenieros IT. Suelen ser personas especializadas en un campo determinado: economistas, sociólogos o marketeros que tienen fuertes conocimientos en IT y estadística.

Han de ser capaces de extraer valor de los datos, detectando tendencias y patrones. En cierta manera tienen que ser mitad analistas y mitad artistas. La principal diferencia entre un Data Scientist y un analista de negocio, es que los últimos suelen depender de pocas fuentes, como por ejemplo la BD de un ERP. Los Data Scientist han de ser capaces de combinar múltiples y dispares bases de datos de una forma que permita obtener conclusiones verificables capaces de guiar la estrategia empresarial. En definitiva han de ser capaces de extraer el significado de los datos.  Y a ser posible construir modelos que permitan construir estrategias de mercado sólidas.

Devigner/desveloper: Dentro al área de desarrollo web existe una nueva profesión. Los Devigners, mitad Front End Developers y mitad Diseñadores. Pueden haber evolucionado desde cualquiera de ambas ramas; el diseño o la informática. Si bien necesita tener sólidos conocimientos de ambos especialmente de HTML5, CSS3 y Javascript. En Javascript se valora muy positivamente el manejo de librerías comunes en diseño web actual como jQuery o Modernizer.

En cuanto al diseño gráfico el manejo de las suite CS de Adobe (Phothoshop, Illustrator y las herramientas más especificas del diseño web: Muse, Score, Dreamweaver).  También es cierto que los gráficos vectoriales tienen cada vez más importancia en el diseño web, por lo cual conocimientos sólidos de SVG, el estándar web de los gráficos vectoriales, pueden ser muy positivos

Debido a la evolución de la web como un medio mucho más dinámico también es recomendable que tenga conocimientos de la parte del diseño gráfico relativa a la animación y gráficos en movimiento o “Motion Design” debido a que el uso de pequeñas animaciones se han constituido como un elemento importante en diseño web.

Programación visual: El desarrollo de las herramientas visuales de programación, especialmente los editores de nodos permite que ya no sea necesario el escribir ni una sola línea de código para desarrollar aplicaciones o escribir programas. Esto unido a las capacidades de los editores de Interfaces de Usuario nos permite el desarrollar y entregar aplicaciones de negocio en múltiples dispositivos en un tiempo record.

Si además añadimos la notable popularidad de las plataformas de desarrollo que consiguen reunir en un entorno integrado todos los aspectos necesarios para la creación de aplicaciones: herramientas de desarrollo, de diseño de interfaces, abstracción de fuentes de datos, tenemos una nueva forma de crear y entregar software.  Una nueva eclosión del desarrollo a medida, reduciendo los riesgos asociados al mantenimiento de este tipo de aplicaciones y con un nivel menor de conocimientos técnicos.

Con este tipo de herramientas el desarrollo de soluciones se convierte más que nunca en una cuestión de encontrar soluciones ingeniosas y no tanto un problema de conocer las especificaciones de un determinado lenguaje de programación  o sistema operativo.

 Scripter: Las aplicaciones complejas utilizadas por las infinidad de empresas e instituciones ofrecen cada vez más posibilidades de personalización mediante el uso de lenguajes de script que nos permiten mediante el uso de una API provista por el fabricante y de un entorno seguro de ejecución,  la capacidad de modificar el funcionamiento, usabilidad e incluso de añadir nueva funcionalidad a los paquetes establecidos.

Realmente la profesión de scripter tiene varias décadas.  Es un trabajo bastante común en los estudios de animación y efectos visuales. Donde muchas veces se tienen que forzar el software hasta un punto extremo para conseguir el resultado deseado. Conscientes de esta situación los fabricantes han ido mejorando las capacidades de adaptación de sus soluciones mediante scripting.

En el mundo de las aplicaciones de gestión  los fabricantes también han seguido esta tendencia, permitiendo un nivel de adaptación que posibilita cambiar totalmente el funcionamiento y la lógica de negocio de la solución e incluso añadir nuevas funcionalidad o módulos. Hasta tal punto que muchos partners y clientes lanzan soluciones verticales adaptadas a un sector específico.

Especialista en APIS

Las API´s son librerías de funciones y métodos de una aplicación externa que pueden ser utilizados por otros programas. Aunque para mucha gente esto tal vez no tenga ningún sentido el hecho es que las API´s están muy presentes en nuestra vida: cada vez que abrimos una página web y vemos insertado un Tweetline o  un mapa de Google Maps.

Básicamente nos permiten dotar a nuestra soluciones de funcionalidad muy avanzada y compleja desarrollado por terceros que nos dejan o alquilan utilizar sus librerías e infraestructura.

El ejemplo más obvio de la utilidad de las API´s es sin duda la incrustación de mapas. Sin ese tipo de servicios cualquier aplicación que quiera ofrecer este tipo de servicios, como por ejemplo una web de búsqueda de hoteles en la que se da al cliente la opción de comprobar la ubicación del hotel seleccionado. Tendría que desarrollar desde cero toda esa funcionalidad, almacenando todos los datos de cartografía, desarrollando un sistema de navegación fluido a través de los mapas y métodos de señalización de las ubicaciones. En definitiva una tarea ingente que puede desbordar a cualquiera y que no merece la pena realizar si podemos aprovecharnos del trabajo hecho por otros.

Aunque las API´s nos pueden ahorrar mucho trabajo y abrir nuevas posibilidades,  también requieren invertir un esfuerzo previo en conocerlas. Si vamos a utilizar una API simplemente para añadir una funcionalidad específica a una aplicación. Tal vez no merezca la pena todo el esfuerzo que conlleva aprender a manejar una API compleja como puede ser la de Google Maps y es mejor contratar a un especialista.

En fin esto ha sido todo. Una de cal y otra de arena. Esperamos que haya sido una lectura interesante. Estamos siempre abiertos a vuestras dudas y sugerencias.

¿Cómo sacar partido al Cloud en mi empresa?

Para poder obtener un beneficio de real de la migración a plataformas Cloud en su empresa, lo primero y más importante es tener una idea clara de cuáles son los costes actuales en cuanto a equipos informáticos, infraestructuras, software, soporte y mantenimiento se refiere. Si queremos realizar un cambio exitoso es necesario tener en cuenta la amortización de las inversiones en curso.

Si por ejemplo su empresa renovó hace poco todos los equipos, comprando licencias perpetuas de Windows, Office o instaló hace poco un ERP adquiriendo servidores, licencias y servicios difícilmente podrá sacar partido de un cambio de paradigma, si esto implica tener que desaprovechar todas las inversiones en curso.

No obstante no todas ventajas de la adopción del Cloud se basan en una cuestión de dinero efectivo sobre el coste actual. También hay que tener en cuenta la flexibilidad que nos ofrece este modelo, a la hora de poder adaptar los costes operativos de nuestra empresa a la realidad de cada momento. Esto no solamente mejorará nuestra capacidad de respuesta ante aumentos o disminuciones en la demanda, también nos ayudará a mejorar las posibilidades de supervivencia de nuestra empresa, reduciendo nuestra exposición a las malas  decisiones de inversión.

Si una empresa hace un importante desembolso en un nuevo Centro de Datos y un ERP de Tier 1 con importante coste en número determinado de licencias y luego sufre un importante descenso en ventas, que le obliga a rehacer su estructura, puede tener un problema grave. Se encontrará con una potente inversión de la cual difícilmente podrá sacar partido. En cambio con un modelo Cloud, tendrá garantizado que sus costes operativos siempre se adapten a las necesidades de cada momento.

Al final lo que estamos debatiendo aquí es un medio de alquiler frente a propiedad. En general el mundo empresarial la tendencia es potenciar el primero frente a la propiedad. Sólo hay que ver el claro ejemplo de cómo la mayoría de los grandes bancos se han deshecho de la propiedad de gran parte de los espacios que ocupan.

 

Ahorrando en equipos e infraestructuras

La parte más obvia de ahorro que se le viene a  la cabeza  es el ahorro en servidores. Dependiendo del tamaño de la empresa este puede ser un buen pico.  En instalaciones de un sistema ERP por ejemplo que requiera un servidor propio, lo cual es necesario en la mayoría de los casos cuando hablamos de empresas de un cierto tamaño, suele representar entre un 20% del presupuesto. Con sus costes de luz, ventilación, espacio y mantenimiento.  Está claro que si optamos en modelo Cloud estos costes desaparecen.  ¿Pero son estos lo únicos costes que podemos reducir?

Si atendemos a los equipos portátiles y de sobremesa que se utilizan hoy en las empresas veremos con facilidad que la mayoría de ellos están sobredimensionados. Es decir salvo honrosas excepciones en los que se utilizan programas de escritorio que demandan altos niveles de recursos computacionales o incluso hardware especial como tarjetas de video. En el resto de las ocasiones los equipos son utilizados para tareas básicas de ofimática y como mero cliente de sistemas centralizados.

Y es ahí donde surgen las oportunidades. Si su empresa está totalmente inmersa en una arquitectura Cloud o 100% web. Puede tener un ahorro importante en equipos mediante la adquisición de dispositivos con Chrome OS. Este sistema operativo de Google hecho para trabajar en la web funciona sobre equipos muy ligeros de hardware, poca RAM, casi nada de disco duro. Pero más que suficiente para la mayoría de usuarios. Son rápidos y fáciles de manejar. Se actualizan de manera automática, con el consiguiente ahorro en mantenimiento de equipos. Incluyen software para realizar de manera gratuita muchas de las tareas más comunes: textos, hojas de cálculo, presentaciones, incluso videoconferencias. Tal vez no estén al  nivel de la última versión de Microsoft Office pero ofrecen una calidad mucho más que suficiente para la mayoría de los usuarios.

Ahorrando en software mediante el Cloud

Está es sin duda la parte más compleja. Si bien los ahorros en vil metal se pueden presentar de manera clara en cuanto al software la cosa puede ser más compleja de determinar,  aunque a priori pueda parecer igual de sencillo.

Lo primero que  tenemos que tener en cuenta es el coste de transición. Cuando cambiamos de un ordenador viejo a uno nuevo podemos recuperar fácilmente nuestro nivel previo de productividad en cuestión de horas o días. Pero cuando hablamos del uso de aplicaciones empresariales complejas, es otra historia. Especialmente cuando hablamos de usuarios con un alto nivel de eficiencia que conocen a la perfección el software y sus atajos y que llevan años trabajando con la misma herramienta. El conseguir que vuelvan a rendir al mismo nivel es cuestión de dinero y tiempo. Recursos en formación y un periodo de adaptación con menor rendimiento.

No obstante si tenemos en cuenta las mejoras en usabilidad que se han dado en los últimos años en todo tipo de aplicaciones. Ciertamente esta brecha se puede ver reducir. Especialmente cuando hablamos aplicaciones web. Que comparten por lo general unos estándares básicos de navegación e interfaz gráfica comunes.

En cuanto al coste de suscripción, que sustituye al coste de adquisición, mantenimiento y actualización, cabe duda que las barreras de entrada son siempre menores. Ya que un pago mensual de cuota frente a un desembolso importante inicial viene a significar una financiación de facto.

La duda que surge a muchas empresas es si a la larga sale rentable el modelo de suscripción. Bueno para esto siempre hay que echar números. Lo que está claro que un modelo por suscripción es más fácil que el número de licencias en uso sea siempre el justo que necesitamos.

En un modelo Cloud las aplicaciones son auto actualizables, lo que nos permite disponer siempre de la última versión con todas la mejoras incorporadas.

 

Resumiendo si una empresa quiere aprovechar al máximo su migración a entornos cloud, tiene que tener en cuenta los ciclos de amortización, estar abierta a nuevas posibilidades y sobre todo. Adoptar un modelo u otro de pleno. Quedarse a medio camino puede genera costes innecesarios. Gracias por vuestra atención.

El impacto de la movilidad en la empresa

Los dispositivos móviles han venido transformando nuestras nuestras vidas en los últimos veinte años. Simplemente con echar un vistazo a nuestro alrededor en cualquier transporte púbico, es fácil comprobar como muchos pasajeros están utilizando sus smartphones y tablets. Como toda tecnología tienes sus defectos y virtudes, sus oportunidades y amenazas.  Lo que es sin duda claro es que las posibilidades que tenemos hoy en día de comunicarnos, compartir contenidos, buscar información y guardarla en forma de texto, imágenes o vídeo no tiene parangón con nada que el ser humano haya conocido hasta la fecha. La sencilla posibilidad de poder filmar cualquier cosa que veamos y tener la posibilidad de compartirla con más de 1.000 millones de personas (otras cosa bien distinta es que alguien esté interesado en verlo) es sencillamente algo maravilloso que en poco tiempo hemos asimilado como algo absolutamente normal.

El mundo de la empresa parece ir todavía un paso por detrás en la aplicación de estas tecnologías. Salvo tímidas incursiones como la Blackberry que pretendió vanamente auparse como la plataforma móvil de las empresas. Las grandes empresas del sector como Apple o Google han dado en cierta manera la espalda al mundo corporativo. A pesar de que muchos empleados disponen de un smartphones de empresa, este es simplemente utilizado como herramienta de comunicación al uso. La integración de la tecnología móvil con los sistemas de gestión de la empresa sigue siendo una tarea pendiente para la mayoría de empresas y fabricantes de software.

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Tímidas y pequeñas incursiones

En algunos sectores como el de la logística, la distribución y otros donde la movilidad de los trabajadores es un factor crucial se han hecho algunas aportaciones. Casi siempre desarrollando sistemas paralelos para tareas concretas como reparto de bultos que luego eran integrados por distintos métodos con el ERP. Estas aplicaciones han logrado ganar importantes mejoras en eficiencia y servicio ofrecido a los clientes. Pero incluso en estos casos el impacto que ha tenido la tecnología móvil en la empresa es tímido.

Lo que se ha hecho hasta ahora es utilizar una tecnología nueva para optimizar una antigua forma de trabajar. El verdadero impacto vienen cuando cambiamos nuestra forma de trabajar gracias a las posibilidades que nos ofrece una nueva tecnología. Algo similar a lo que paso con la aplicación de los frigoríficos y congeladores a la pesca, que posibilitaron la pesca de altura durante periodos más largos de tiempo.

El paradigma del escritorio y la nueva empresa: más ligera, menos física

Una de las reglas no escritas en las empresas de nuestro tiempo es que al igual que en la escuela, cada trabajador tiene su mesa o pupitre, ese es espacio. En los tiempos de la máquina de escribir y la correspondencia, tenía mucho sentido tener a todo el mundo cerca, pero hoy en día esa estructura organizativa solo es justificable cuando permite una mayor generación de valor. Debajo de la persistencia de estas estructuras, subyace un cierto afán de control y poder sobre los empleados  que a larga puede convertirse en dardo mortal para la empresa.

Para los comerciales la mayor parte del tiempo en la oficina consiste en rellenar partes y contestar a correos, cuestiones todas que hoy en día puede hacer al vuelo con su móvil. Los desplazamientos a la oficina, procastinar en youtube y las reuniones perfactamente evitables, no solamente son pérdidas de tiempo, también son distracciones que alejan al comercial de su principal foco.

Muchos comerciales piensan que el tiempo que pasan en la oficina frente a su ordenador es tiempo perdido, que les aleja de la acción, de su verdadera función: vender. Los clientes casi siempre están fuera de nuestra oficina y es ahí, con ellos, donde nuestros comerciales deberían estar.

Pero este principio no vale solamente para los comerciales: transportistas, técnicos de servicio postventa, repartidores y otra cantidad de roles deberían estar siempre en el campo de batalla. Incluso un presidente es mucho útil campando por el mundo que en su propio despacho.

Un nuevo canal de comunicación con los clientes

Aunque muchas empresas han comprendido ya el potencial de las redes sociales y otros elementos asociados a la nueva era tecnológica para crear canales de comunicación con nuestros clientes. Nos encontramos también con que estas nuevas metodologías no están prácticamente integradas con los sistemas actuales de gestión de la empresa y más concretamente con el ERP. Hasta ahora la labor de los comunity managers y las apps corporativas son ramitas sueltas que no están integradas en el tronco principal.

No nos engañemos, cualquier empresa puede sacar capaz de sacar partido a la nueva situación desde las pequeñas hasta las más grandes. Sin ir más lejos hace unos días obtuve de un taller de mi barrio un presupuesto para arreglar un bollo en la puerta de mi coche. Les mandé una foto a través de whatsapp y en quince minutos tuve una cifra del coste del arreglo y el tiempo que les llevaría arreglarlo. Sin tener que desplazarme.

Todavía es pronto para saber cuál será el impacto en los negocios de una nueva tecnología en ciernes que sólo ahora está comenzando a asentarse. Pero lo que es cierto es que a día de hoy son muchas las cosas que podemos a hacer gracias a ella para mejorar nuestra empresa.

Comparativa Axapta vs JD Edwards (V): Ventas y Compras

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Por fin llegamos a lo bueno. En las áreas funcionales más complejas como son Distribución y Fabricación es donde realmente se demuestra la capacidad de un ERP. Máxime cuando este pretende cubrir las necesidades de grandes empresas, como es el caso de nuestros dos contendientes.

Diferencias en la agrupación funcional del área de distribución

Como hemos comentado en previos artículos, son enormes las diferencias que cada compañía tiene al definir los diferentes módulos que cubren todas las áreas funcionales de cada empresa. En aras de hacer más comprensible esta comparativa, hemos decidido utilizar las estructuras más sencillas posibles. De hecho esta una tendencia totalmente contraria a la  de Microsoft, que en la versión 2012 de AX pasó a aumentar el número de módulos, dividiendo muchos en varias partes (ver documento)

Por ejemplo, en el área de distribución hemos incluido todos los módulos asociados al movimiento de mercancías y servicios , excluyendo las operaciones de fabricación. Por tanto hemos incluido en este grupo módulos como son los de ventas, compras, planificación de demanda, almacén, transporte y etc…

A continuación pasamos a analizar la funcionalidad más en detalle.

Gestión de pedidos de venta

La comparación en un campo tan esencial como este resulta especialmente difícil, dado que Microsoft no cuenta con un módulo específico de gestión de pedidos de venta. ¿Significa esto que no podemos crear pedidos de venta con Microsoft AX? No,  AX dispone de un módulo denominado como Trade Management que agrupo la funcionalidad de pedidos de venta y de compra.

JD Edwards en cambio tiene un módulo específico que se denomina Sales Order Management. Con él se pretende mejorar el proceso de gestión de pedidos con una trazabilidad total durante todo el ciclo de vida del pedido, desde su generación hasta su clasificación.

Ambas soluciones disponen programas que facilitan la entrada de pedidos de forma rápida. Ambas soluciones soportan: cotizaciones, órdenes de crédito,  EDI, envíos directos y de división y acuerdos con partners.  También los dos paquetes permiten la configuración precios no personalizados no solamente para clientes sino  que nos permiten crear condiciones basándonos en grupos de clientes.

JD Edwards ofrece un módulo específico de Gestión Avanzada de Precios con funcionalidad muy avanzada, permitiéndonos establecer precios en base a cestas de productos, incentivos por volumen y fechas de vigencia.

Ambas soluciones ofrecen funcionalidad para dar respuesta a situaciones de escasez, en las que tenemos varios pedidos abiertos que no podemos atender con el stock disponible. Axapta lo resuelve mediante notificaciones y el establecimiento de ciertos parámetros para asignación de unidades. Pero en este caso JD va también un paso más allá ofreciendo un módulo de Gestión de Escasez (Fullfilment Management) que nos permite establecer reglas de prioridad para la asignación de unidades disponibles, evitando así que los clientes más importantes o aquellos con los tenemos acuerdos de servicio cuyo incumplimiento puede provocarnos severas penalizaciones, se queden desatendidos.  El sistema asigna automáticamente las unidades a los pedidos pendientes. Por supuesto esta asignación siempre puede ser revisada antes de ser cerrada.

JD Edwards además ofrece otros módulos incluidos en el de gestión de pedidos que no se encuentra en Axapta y que merece la pena que destaquemos.

El primero de ellos es de Gestión de Acuerdos Comerciales o Agreement Managament , que nos permite integrar la gestión de este tipo de acuerdos dentro de nuestro ERP. Estos acuerdos se basan en cuatro pilares: fechas efectivas, productos específicos, orígenes y destinos de producto, cantidades esperadas y penalizaciones por incumplimiento.

Otro módulo importante de JD Edwards es el de Gestión de Productos Multiatributo o Apparel Managament que nos permite la gestión productos multiatributo, tan frecuentes en sectores como la moda, la electrónica y el mobiliario, por solo citar algunos ejemplos.

Gestión de compras

En este caso concreto, JD Edwards vuelve a ofrecer un módulo específico mientras en AX la funcionalidad de Gestión de Compras se halla dividida entre varios módulos o piezas funcionales: Trade Managament, Fabricación (para subcontratación de operaciones de  manufactura) y el Enterprise Portal. La creación de pedidos se hace mediante el Trade Management y mediante el Enterprise Portal se pueden crear portales de proveedores.

El módulo de compras de JD Edwards está formado por varios componentes.

Los módulos de gestión de Acuerdo y Avanzado de precios, vistos antes, también se utilizan para compras. Además también existe el Requisition Self Services que permite a los propios empleados comunicar las necesidades de suministros y compras.  También incorpora un portal de proveedores para que los proveedores operen directamente con nuestro sistema.

Esperamos que está información haya sido de vuestro interés.