Archivo de la etiqueta: marketing

Visualización de la eficacia de las acciones de marketing (II): mapas combinados

 

¿Cómo debería de ser el mapa de guerra de una empresa? En las guerras antiguas se utilizaban figuras parecidas a las de ajedrez para representar la disposición sobre el terreno de los distintos ejércitos y unidades. Éstas podían variar en tamaño y forma para indicar el número de efectivos y los distintos tipos de unidades: arqueros, caballería, infantería, etc… Esto daba muy buenos resultados a la hora de visualizar una correlación de fuerzas en una confrontación. A pesar de no ofrecer representaciones exactas, ya que, a la hora de visualizar información, el detalle en exceso es nocivo al distraernos fácilmente de las cuestiones esenciales.

No cabe duda de las ventajas que tiene utilizar un mapa para describir una situación de batalla frente a un informe hablado o escrito. Por un lado, con un simple vistazo nuestra mente puede tener una comprensión clara e instantánea de la situación. En cambio, un informe hablado o escrito de batalla, requiere de una atención continua y prolongada durante la exposición, la cual ha de ser completa, ya que es mucho peor una descripción a medias que una ausencia de la misma. Cuanto más nos apoyamos en el lenguaje, especialmente en los textos, más se ralentiza nuestra capacidad de comprensión.

La guerra comercial es más difícil de representar. Para empezar, los ejércitos tradicionales luchan por el dominio y control de los espacios físicos. Por otro los mercados casi siempre están ligados a territorios, pero a veces el aspecto geográfico es irrelevante.  Muchas veces la guerra se libra en otros espacios más abstractos como el digital o el mental. Esto no quieren decir que estos “otros espacios” no puedan ser cartografiados. Simplemente tenemos que ser mucho más imaginativos. No obstante, siempre que sea posible es mejor ceñirse a elementos visuales conocidos ya que requieren de menos explicación.

 

El poder de las restricciones

El principal problema a la hora de utilizar mapas para representar información es la saturación. Es muy fácil llenar un mapa con elementos visuales hasta convertirlo en algo prácticamente indescifrable. En este caso queremos representar la relación entre dos elementos clave acciones y ventas agrupables temporalmente por días, semanas, meses y años. En la mayor parte de los casos cuando se utilizan mapas se suelen tirar de iconos o puntos para representar la cantidad de un determinado atributo en una localización concreta.  Este tipo de elementos es ideal para la representación de datos tales como las cifras de ventas e una determinada ciudad, región o puesto de venta.

A la hora de mostrar la intensidad de las acciones realizadas la utilización de mapas de calor es el mejor de los métodos posibles y prácticamente el único que permite una combinación con la representación icónica antes mencionada.

¿Qué tipo de análisis podemos ejecutar a partir de esta representación visual? Lo lógico es que las zonas con una mayor intensidad de acciones, deberían de corresponderse con las mayores ventas.  Básicamente podremos identificar dos anomalías básicas zonas con una alta intensidad de acciones y bajo nivel de ventas y zonas con un alto nivel de ventas y baja intensidad en acciones. En el primer caso tendríamos que ver porque no están funcionando nuestras acciones de marketing y en el segundo tendríamos que detectar porque las ventas se están comportando bien a pesar de la baja intensidad de las acciones, ya que probablemente podamos identificar algún factor clave que podamos convertir en una ventaja competitiva.

Big Data: el futuro del marketing

 

El final de una era

Durante décadas la medida de la eficacia de las acciones de marketing y el testeo de ideas se ha basado en técnicas de muestreo. la recogida de datos de audiencia, pruebas de mercado, focus groups y sondeos demoscópicos, todas estas técnicas se basan en la extrapolación de los resultados obtenidos sobre pequeñas muestras que se creen representativas de una población mayor.

Como me explico un profesor, tomar una muestra es como probar una cucharada del guiso que estamos preparando. Si lo que probamos está bueno, entonces podremos asumir que el resto del cocido está bueno. Esto, a veces, es mucho suponer. La parte de arriba puede estar buena mientras que la de abajo puede estar agarrada. Inconveniente que por otro lado es perfectamente conocido por los cocineros del negocio. Los más expertos son capaces  incluso de meter la cuchara en la parte que más gustará al cliente.

Hasta que no llegaban las ventas, nunca se contaba con una medida real de efectividad.  La aparición del mundo online ha cambiado este paradigma. Ahora podemos medir de forma directa y en tiempo real la respuesta a nuestras acciones. Para muchas empresas totalmente inmersas en la economía digital esta es su única forma de trabajar.

El resto nos encontramos en una especie de limbo. En el que por un lado disponemos de los datos aportados por los sistemas de gestión transaccionales como los  ERP y CRM , combinados con el nuevo torrente de información online y las técnicas tradicionales de medición de acciones de marketing basadas en muestreos.

Todo esto se traduce en una gran cantidad de datos tanto estructurados como no estructurados que necesitan ser puestos en conjunto para obtener una visión clara del negocio  y el entorno. Por si fuera poco, existe además hoy la posibilidad de incorporar numerosas fuentes de datos tanto externas como internas que no se rigen por los parámetros económico-financieros tradicionales y no están expresadas en unidades monetarias o cantidades de producto o kilos de materias primas. Estos datos reflejan hechos y realidades que pueden ser determinantes para nuestra empresa y que complementan la visión aportada por las fuentes clásicas.

 El Big Data un nuevo enfoque

La pregunta más obvia ante este nuevo panorama es: ¿Cómo podemos sacar partido a todo este torrente de información? A día de hoy la mejor respuesta posible es incorporar los enfoques de Big Data.

Estos se apoyan en dos pilares, uno tecnológico que crear una  infraestructura capaz de recoger, ordenar y procesar ese torrente de nueva información, y la otra la analítica que incorporando técnicas de análisis avanzado nos permite abordar toda esa complejidad.

Lo parte más interesante para los profesionales del marketing es la metodología utilizada para el análisis. Los sistemas de reporting tradicionales se han basado en la búsqueda de un dato en concreto o en el contraste de hipótesis preestablecidas, dando respuesta a preguntas como: ¿Cuál es la rentabilidad de este producto? ¿Ha sido efectiva esta campaña de comunicación? ¿Afecta la variable X a las ventas de mi producto?

Los verdaderos sistemas de analítica avanzada no parten de preguntas previas tan acotadas, sino que se dedican a construir modelos matemáticos con un número creciente de variables de actuación  para encontrar correlaciones que pongan de manifiesto hechos hasta ahora desconocidos. Esto nos permite comprender aspectos y cuestiones que nunca habríamos sido capaces ni siquiera de plantear. Detrás de este enfoque se esconde el secreto que ha permitido a algunos gigantes de internet llegar hasta donde están.

Con el desarrollo de la tecnología, know how y la reducción de costes, este enfoque se ha vuelto no solamente atractivo sino también asequible para un número cada vez mayor de empresas. El auge de las plataformas cloud ha reducido el coste de acceso a este tipo de soluciones, permitiendo crear pequeños prototipos fácilmente escalables que reducen las barreras de entrada y los tiempos de despliegue. En resumen, el futuro del marketing está  en el Big Data pasando de técnicas de muestreo a técnicas de rastreo sobre datos reales y efectivos.

Una visión en perspectiva de las redes sociales (II)

Del hombre masa al hombre Twitter hasta llegar a Justin Bieber

Las redes sociales ¿el imperio del mal?

Los medios de masas son como el cemento que mantiene unida a las sociedades postmodernas. Pero es tan fuerte nuestra tendencia a buscar las pequeñas comunidades, que por muy fuertes que sean las tendencias históricas y la presión social, al final siempre terminan aflorando nuestros instintos.

La cultura y la economía de las masas, unida al capitalismo, proporciona un bienestar económico mayor, más salubridad y una vida más longeva que los anteriores sistemas sociales conocidos. Todas estas “necesidades” pertenecen a los escalones más bajos de la pirámide de Maslow. No obstante este modelo, tiene otros inconvenientes que dificultan a la mayoría de los individuos alcanzar la plena satisfacción de los escalones más altos de la pirámide.  A saber, la estimación ajena, la autoestima y la autorrealización.

Somos residentes de nuestra ciudad, trabajadores de nuestra empresa, paisanos de nuestra región, ciudadanos de nuestro país, miembros de la comunidad europea. Aunque no pensemos mucho en ello, nuestra pertenencia a cada uno de esos grupos nos exige dar algo a cambio. Bien sea una parte del fruto de nuestro trabajo o parcelas de nuestra mente y tiempo además de una porción nada desdeñable de nuestra libertad y voluntad. Dichas cesiones y en especial esta última limitan bastante nuestras posibilidades y acortar nuestro radio de acción. Aunque en la mayoría de los casos no seamos o no queramos ser conscientes este es un hecho innegable.

Cada grupo tiene sus distintas reglas o códigos de conducta y pertenecer a siete grupos implica tener que observar siete códigos distintos de conducta a veces parcialmente incompatibles. Ser miembro de un grupo siempre nos permite obtener algo, pero a la vez, nos exige a nosotros dar algo también.

Como bien saben cualquier publicista la atención es el recurso económico más escaso. Los hombres sólo podemos  prestar atención a una cosa a la vez, las mujeres tal vez a más pero con un nivel de intensidad mucho más bajo. Teniendo “tantos compromisos sociales”  resulta cada vez más difícil centrarse en uno mismo e intentar emprender ese largo y difícil camino necesario para buscar nuestra autorrealización. Somos menos dueños de nuestro destino y por lo tanto tenemos menos opciones para poder convertir nuestra vida en lo que nosotros queremos que sea y lograr el pleno desarrollo de nuestras facultades. Algunos tal vez lo consigan, pero porcentualmente son un porcentaje mínimo.

 

¿Por qué la cultura de masas es el germen de la infelicidad?

Es mucho más difícil encontrar nuestro lugar en una colmena que una manada, es una pura cuestión aritmética. Cuesta más alcanzar la estima ajena entre una multitud que ante un pequeño pueblo. En ninguno de los dos casos es una tarea fácil. Para millones de personas Cristiano Ronaldo, Messi o Belén Esteban, ocupan parcelas de su mente mucho más importantes que cualquiera de sus vecinos, amigos o compañeros de trabajo. Nuestra mente está totalmente imbuida por cuestiones que totalmente ajenas a nuestra experiencia sensorial directa, como el último encuentro de nuestro equipo de fútbol, la boda de los príncipes de Inglaterra, la coyuntura económica o el modelo educativo. Preferimos preocuparnos de esas cuestiones que hacer deporte, cuidar nuestra relación de pareja, pensar en cómo mejorar nuestra economía o sentarnos a hacer los deberes con nuestros hijos.

Pongamos un sencillo ejemplo: Justin Bieber tiene unos 100 millones de fans. Si cada uno de ellos admirara a una persona que realmente conoce,  (y cualquiera conoce a un puñado de personas más dignas de admiración que Justin Bieber) el mundo sería un lugar mucho más feliz. Habría 100 millones de personas más que más felices, gracias a la admiración recibida y  los admiradores a su vez, tendrían muchas más posibilidades de ser correspondidos. Además, no tendrían que hacer largas colas a intemperie para poder ver de cerca al objeto de su admiración.

Pero para poder mantener sociedades tan gigantescas cohesionadas necesitamos a CR7, Justin Bieber y el BCE. Necesitamos instituciones y mitos, sin ellos las sociedades que conocemos no pasarían de ser simples agrupaciones de individuos. Y la atención y el tiempo que dedicamos a esos mitos e instituciones es una parte del precio que tenemos que pagar por ser miembros de esas sociedades. Toda la atención que prestamos a los elementos “sociales” es la detraemos de nuestro entorno más inmediato.

Pero llegado a este punto la tecnología se puso de nuestro lado y nos permitió volver a dar rienda suelta a nuestra tendencia a relacionarnos en pequeñas comunidades que pueden sobrevivir entre el magma de la gran sociedad. Comunidades no formadas por los lazos de sangre o la cercanía geográfica  sino por la afinidad emocional, sentimental, intelectual o ideológica.

Y antes de tratar el asunto en profundidad es importante destacar como ejemplo que la primera red social que alcanzó una cierta relevancia (Myspace) nació como una alternativa a uno de los elementos de la sociedad moderna más relevante, la industria cultural, que por aquel entonces tenía un férreo control sobre los medios de promoción y era la que decidía quien estaba dentro fuera y quien estaba fuera. Myspace nació como un espacio donde el artista desconocido podía colgar su música y promocionar su música, el mismo Justin Bieber.

En este artículo hemos podido profundizar un poco más en el análisis de los antedecentes. En la próxima entrega entraremos directamente en harina y haremos una análisis un poco distinto del habitual sobre las redes sociales.

De la era del mass media a la era del social media

Los medios de masas son como el cemento que mantiene unida a las sociedades postmodernas. Pero es tan fuerte nuestra tendencia a buscar las pequeñas comunidades, que por muy fuertes que sean las tendencias históricas y la presión social, al final siempre terminan aflorando nuestros instintos.

La cultura y la economía de las masas aunque objetivamente proporciona un bienestar económico mayor, más salubridad y una vida más longeva, necesidades todas ellas pertenecientes a los escalones más bajos de la pirámide de Maslow, tiene otros inconvenientes que dificultan a la mayoría de los individuos alcanzar la plena satisfacción de los escalones más altos de la pirámide.  A saber, la estimación ajena, la autoestima y la autorrealización.

Somos residentes de nuestra ciudad, trabajadores de nuestra empresa, paisanos de nuestra región, ciudadanos de nuestro país, miembros de la comunidad europea. Aunque no pensemos mucho en ello, nuestra pertenencia a cada uno de esos grupos nos exige dar algo. Bien sea una parte de lo obtenido con nuestro trabajo, dedicar nuestro tiempo y parcelas de nuestra mente y lo más importante, una nada porción de nuestra libertad y voluntad. Porque cada grupo tiene sus distintas reglas o códigos de conducta y pertenecer a siete grupos implica tener que observar siete códigos distintos de conducto. Y pertenecer a un grupo siempre nos permite obtener algo, pero a la vez, nos exige a nosotros dar algo también.

Como bien saben cualquier publicista la atención es el recurso económico más escaso. Los hombres sólo podemos  prestar atención a una cosa a la vez, las mujeres tal vez a más pero con un nivel de intensidad mucho más bajo. Teniendo “tantos compromisos sociales”  resulta cada vez más difícil centrarse en uno mismo e intentar emprender ese largo y difícil camino necesario para buscar nuestra autorrealización. Somos menos dueños de nuestro destino y por lo tanto tenemos menos opciones para poder convertir nuestra vida en lo que nosotros queremos que sea y lograr el pleno desarrollo de nuestras facultades. Algunos tal vez lo consigan, pero porcentualmente son un porcentaje mínimo.

Por otro lado, está claro que es mucho más difícil encontrar nuestro lugar en una colmena que una manada. Es muchísimo más complicado alcanzar la estima ajena entre una multitud que un que un pequeño pueblo. Para millones de personas Cristianos Ronaldo, Messi o Belén Esteban ocupan parcelas de su mente mucho más importantes que cualquier de nuestros vecinos. Nuestra mente está totalmente imbuida por cuestiones que nos son totalmente ajenas como el último encuentro de nuestro equipo de fútbol, la boda de los príncipes de Inglaterra, la coyuntura económica o el modelo educativo. Preferimos preocuparnos de esas cuestiones que hacer deporte, cuidar nuestra relación de pareja, pensar en cómo mejorar nuestra economía o dedicar tiempo a la educación de nuestros hijos.

Pongamos un sencillo ejemplo: Justin Bieber tiene unos 100 millones de fans. Si cada uno de ellos admirará a una persona que realmente conoce,  (y seguramente cualquiera de esos cien millones conoce a un puñado de personas con más meritos que Justin Bieber) el mundo sería un lugar mucho más feliz. Habría 100 millones de personas más que más felices, gracias a la admiración recibida y  los admiradores a su vez, tendrían muchas más posibilidades de ser correspondidos. Además, no tendrían que hacer largas colas a intemperie para poder ver de cerca al objeto de su admiración.

Pero para poder mantener sociedades tan gigantescas cohesionadas necesitamos a CR7, Justin Bieber y el BCE. Necesitamos instituciones y mitos, sin ellos las sociedades que conocemos no pasarían de ser simples agrupaciones de individuos. Y la atención y el tiempo que dedicamos a esos mitos e instituciones es una parte del precio que tenemos que pagar por ser miembros de esas sociedades.

Pero llegado a este punto la tecnología se puso de nuestro lado y nos permitió volver a dar rienda suelta a nuestra tendencia a relacionarnos en pequeñas comunidades que pueden sobrevivir entre el magma de la gran sociedad. Comunidades no formadas por los lazos de sangre o la cercanía geográfica  sino por la afinidad emocional, sentimental, intelectual o ideológica.

Y antes de tratar el asunto en profundidad si que es importante destacar que la primera red social que alcanzó una cierta relevania (Myspace) nació como una alternativa a uno de los elementos de la sociedad moderna más relevante la industria de la música de masas, que por aquel entonces tenía un ferreo control sobre los medios de promoción y era la que decidía quien estaba dentro fuera y quien estaba fuera. Myspace nació como un espacio donde los artista desconocidos podía colgar su música y promocionar su música, el mismo Justin Bieber.

Una visión en perspectiva de las redes sociales (I)

Las redes sociales y sus guerras

Como profesional del marketing he venido siguiendo con interés todo lo relacionado con las redes sociales. Y digo bien, como profesional. Personalmente las redes sociales me generan el mismo interés que un destornillador o un exprimidor de zumos, herramientas que utilizo en momentos concretos para hacer cosas específicas. No soy ni un apasionado de los medios sociales, ni un evangelista ni nada parecido. No aspiro a convertirme en especialista de ninguna herramienta de marketing o de comunicación, simplemente intentó comprender la forma de pensar, sentir y actuar de la gente.

La diferencia entre la historia y el periodismo es que la primera escribe sobre hechos ya consumados, de los que conocemos su conclusión y por tanto es más sencillo tirar de hilo y separar el grano de la paja. Detectar cuales fueron los hechos relevantes y cuáles no tenían importancia.

En cuanto a la actualidad, la cosa no es tan sencilla, todo puede ser grano o ser paja. Con las redes sociales estamos un punto intermedio, todavía son actualidad, pero por otro lado tenemos algo de  material histórico para poder un análisis en  perspectiva y ver cuál ha sido el impacto real que han tenido en nuestras vidas, en nuestra forma de relacionarnos, comunicarnos y consumir información.

Antes de las redes sociales: del hombre manada al hombre colmena.

La historia de los últimos 10.000 años puede resumirse en continua transición del hombre desde las cavernas hasta las ciudades. Durante este periodo hemos abandonado nuestro tradicional modo de vida que durante los últimos 200.000 años ha servido al homo sapiens.  Y que por otro lado no parece ser casi idéntico a las especies que nos precedieron, tal vez desde el Homo Habilis durante un periodo estimado de al menos 2 millones de años.

Nos  referimos a las tradicionales bandas de cazadores-recolectores de no más de 200 individuos que han  sido la base de la organización social de nuestra especie.  Todavía hoy en los lugares más recónditos del planeta podemos encontrar pequeñas sociedades aisladas que viven como auténticos hombres.

Es tal la imprimación biológica que tenemos de este modelo de organización que sólo con los recientes avances en la técnica y la ingeniería social se ha podido completar esta transición. Se cree en el año 2030 más del 60% de la población vivirá en ciudades. La técnica ha sido de gran ayuda. En la edad antigua se necesitaba todo un imperio y una red de ciudades para sostener una gran metrópolis como Roma con más de un millón de habitantes.

Desde la revolución industrial y gracias especialmente a su aplicación en la agricultura, la cantidad de superficie agrícola y forestal necesaria para sostener a un millón de habitantes ha ido drásticamente en descenso, lo que ha permitido un incremento exponencial en el número de ciudades y habitantes de las mismas. Por otro lado el avance de la ciencia y la técnica ha permitido un mayor aprovechamiento de los recursos fósiles y energéticos como la energía hidráulica o solar.

Pero el verdadero impedimento para superar este modelo ha sido nuestra resistencia natural a vivir en comunidades grandes. Para superar esa tendencia han sido necesarios tres factores esenciales: la falta de viabilidad económica en los pequeños núcleos rurales, la escolarización y los medios de comunicación.

¿Un artículo sobre redes sociales y todavía no se ha mencionado ni a Facebook  ni a Twitter? Y lo que te rondaré, antes de hacer un análisis histórico  minimamente serio es necesario hacer un repaso a los antecedentes y para eso nos quedan todavía un par de artículos que en breves estarán disponibles en sus pantallas.

¿Cuántas herramientas de Marketing Online debo tener?

CRM, Analítica WEB, Herramientas SEO, Gestores de Email Marketing, ERP, gestión de Publicaciones en redes sociales, Motores de sugerencias en web, etc… Estos, son sólo algunos ejemplos de aplicaciones informáticas orientadas al marketing que han ido surgiendo en la última década.

A todas estas podemos añadir alrededor de un centenar más de soluciones que hacen cosas parecidos p son mezclas de partes de las anteriores. Envueltas eso sí, bajo un nombre sugerente y con un branding impecable. Generalmente suelen ser estar basadas en una misteriosa tecnología misteriosa o un complejo algoritmo, que convierte al marketing en algo tan sencillo como jugar al buscaminas o ir navegando por la lista de correos sin leer. En la práctica, suelen ser más de lo mismo.

Aplicaciones para Gestion de Marketing: CRM ERP Email Marketing

La cruda realidad

Sí queremos hacer las cosas bien, casi siempre tendremos que optar por una herramienta distinta para cada cosa. A pesar todos los inconvenientes teóricos que tiene esta opción y que los grandes fabricantes de software no se cansan de repetir, cada día veo esta opción más clara. Es más, siendo totalmente sincero, me parece la única solución efectiva.

Por citar un ejemplo, muchos CRM o aplicaciones de marketing disponen de un módulo de Email, con el que realizar campañas de correo. Aunque a priori pueda parecer muy interesante el disponer de toda la información proveniente del envió de masivo de correos en la base de datos del CRM, a la hora de la verdad no he encontrado ninguna solución que me ofrezca las capacidades de una herramienta gratuita como Mailchimp.

¿Hasta qué punto es esto cierto? Para saberlo sólo hay que echar un vistazo al mercado. Algunas de las suites más importantes como Zoho, Salesforce o Sugar CRM han desarrollado plugins de conexión con Mailchimp. Esto es sintomático si tenemos en cuenta que estas son algunas de las soluciones más potentes y con mejores interfaces de usuario. Es el principio de la especialización del trabajo, que tan bien funciona en el mundo de las aplicaciones informáticas. Como decían nuestros abuelos, quien mucho abarca, poco aprieta.cosa_se_complica

%%anc%%

La cosa se complica cada vez más

En un ámbito que parecía tan asentado como el de la gestión de las ventas, la aparición de los aplicaciones para dispositivos móviles así como la popularización de las pantallas táctiles o los métodos de reconocimiento de voz, van a cambiar totalmente el terreno de juego. Las suites actuales tendrán que complementarse con apps adhoc que sirvan para realizar gran cantidad de tareas y que minimicen las necesidades de inserción de datos por parte de los comerciales en sus terminales de puesto fijo.

Para algo aparentemente tan sencillo como gestionar la página web de la empresa necesitaremos un gestor de contenidos y una herramienta de analítica para el seguimiento de resultados, además de un editor de textos. Todo esto, siempre y cuando no generemos mucho contenido gráfico ya que en tal caso necesitaremos una aplicación tipo Photoshop o Gimp. Si además tenemos una tienda online la cosa se complica, necesitaremos un CMS tipo Magento o Prestashop que seguramente tengamos que integrar con el ERP que estemos utilizando en nuestra empresa.

Algo parecido pasa con las redes sociales, para el que quiera dedicarse a este campo en profundidad finalmente, seguramente debe contar con la asistencia de una herramienta para publicación y otra o varias más combinadas (probablemente una para cada red social relevante con la que trabaje) para temas de analítica. Luego esos datos de analítica tengan que ser combinados con los de nuestra web mediante alguna herramienta de visualización de datos, tipo SumAll o Tableau Software.

En resumidas cuentas, muchos fabricantes no paran de repetirnos como disponen de la herramienta definitiva para soporte a todas las actividades de ventas y marketing, muchas veces integradas con el ERP. Yo personalmente cada vez utilizó más herramientas y conforme la cosa va haciéndose cada vez más compleja. Lo máximo que podemos exigir es que las aplicaciones en cuestión sean fácilmente integrables y si es posible que cuenten con algún tipo de integración ya realizada. Ese sin duda es el futuro.

zp8497586rq

¿Hay que estar en las redes sociales?

En los últimos años ha surgido un nuevo credo universal cuyo principal dogma es que las redes sociales son la repanocha.  Si alguien no tiene un pérfil en Facebook es que simplemente no existe, si quieres tener relevancia, dedícate a darle al botón de Megusta de todo lo que publique la gente, seguro que también promocionaran tu contenido, aunque ni siquiera lo lea….

Nada nuevo bajo el sol

El concepto de red social, fue propuesto a principios del siglo XX,  aunque el fenómeno de comunicación social, no comenzó hasta comienzos del XXI con myspace.com, red social ahora caída en el olvido. A nivel de innovación las redes sociales no son fruto de desarrollo de ningún tipo de tecnología específica, surgen de aplicación de la tecnología web y los sistemas de gestión de bases de datos a la comunicación interpersonal. Nada nuevo bajo sol, las redes sociales funcionan bajo la misma tecnología que los grandes directorios o periódicos online. En los últimos tiempos algunas compañías como Twitter o Facebook han propugnado la utilización de nuevas tecnologías tipo No-SQL con la intención de dar respuestas a los problemas específicos de los grandes volúmenes de datos que manejan, pero no podemos olvidar que el núcleo esencial de Facebook, fue codificado en pocas semanas por un estudiante, hoy venerado como paradigma del emprendedor tecnológico.

La función principal de las redes sociales es la comunicación a nivel personal de forma masiva. A diferencia del e-mail nos permite comunicar contenido a muchas personas a la vez o recibir de manera simultánea las publicaciones de muchas personas. Conforme se ha ido extendiendo su uso a capas cada vez más amplias de la población también se ha convertido en el sustituto de un elemento que fue imprescindible para la comunicación durante la segunda mitad del siglo XX: el listín telefónico.

Así como antes cuando queríamos localizar a alguien utilizábamos el listín telefónico, ahora simplemente tecleamos su nombre en Facebook y podemos estar en contacto con él, a golpe de un par de clicks. Incluso podemos obtener mucha más información que consultando un listín para saber si realmente queremos recuperar el contacto con él. En pocas palabras: nos permite alcahuetear.

El verdadero secreto del éxito

Y esa es la verdadera diferencia de las redes sociales es que nos permiten ver y ser vistos, son el nuevo sustituto de la antigua plaza del pueblo a la que bajaban todos hablar. En mundo en el que generalmente nuestros vecinos suelen ser unos auténticos extraños gran parte de esa grata comunicación interpersonal se realiza vía Megusta. Hoy en día nuestro entorno físico no coincide con nuestro entorno emocional, solemos estar separados físicamente de la gente  que nos importa. Estas sin duda son las verdaderas claves que han hecho de las redes sociales un instrumento tan utilizado.

Como todo, las redes sociales necesitan dinero para funcionar, y era lógico que las empresas, tarde o temprano se hicieran notar en unos entornos virtuales de ocio donde la gente pasa tantas horas. Su modelo económico es similar al de la radio,  televisión y otros medios, digitales: pago por presencia.

El nuevo becerro de oro

Antes incluso de que las redes sociales tuvieran un mínimo éxito, centenares de apóstoles del nuevo credo salieron exaltados a proclamar las bondades de la nueva panacea. Poco a poco, lo que antes una afición esporádica como chatear en los foros, pasó a convertirse en nueva profesión determinante: el Comunity Manager que a través de foros, blogs, posts y tweets, se dedicaron a repetir al unísono el nuevo y sagrado mantra: hay que estar en las redes sociales.

Da igual que seas carpintero, fabricante de piezas para la industria aeroespacial, agente secreto o traficante de armas, es imprescindible tener presencia en las redes sociales.  A partir de entonces surgió una frenética carrea para crear perfiles en Twitter y páginas en Facebook, en la que se ha invertido gran cantidad de tiempo y esfuerzo con resultados dispares aunque pobres en las mayoría de los casos.  Y aun así todavía casi ninguna voz se ha alzado contra el nuevo mandamiento: hay que estar en las redes sociales.

Cualquier persona con un mínimo de sentido crítico, que no esté intoxicada por los efluvios del nuevo opio, se dará cuenta  de que hablar con nuestro carnicero a través de Facebook no nos aporta más valor que poner un sms o un correo. ¿Quién quiere ser amigo de su compañía de la luz? ¿Acaso merece la pena retwitear las hipotecas de nuestro banco?

Los caminos de la innovación(VII): Innovacción por fragmentación

¿Cuantas veces hemos comprado productos que incluían cosas que en realidad no necesitábamos? Una forma de innovar, muy apropiada además en estos tiempos de crisis, consiste en fragmentar productos complejos y venderlos por partes. Esto es particularmente válido en industrias como la del software y los servicios.

Solo por sólo citar un ejemplo, cuando una empresa adquiere un paquete de software, muchas veces se ve obligada a pagar por funcionalida que no utiliza, desde complejas herramientas incluidas con las bases de datos, hasta funcionalidades incluidas dentro de módulos que no se utilizan. No niego que la paquetización ofrezca muchas ventajas que permite ofrecer  productos integrados a un coste menor, pero debería de existir siempre la posibilidad de adquirir todos los componentes por separado.

Y hasta aquí el post de hoy, muchos podrán considerarlo demasiado obvio y sencillo, pero muchas veces las mejores soluciones son obvias y sencillas. Tened cuidado, la innovación esta ahí afuera.

Los caminos de la innovación(IV): Innovación por copia

Se que el título de este post  puede parecer un sinsentido, pero no lo es. Se puede (y se debe) innovar copiando, eso si para hacerlo no debemos copiar a nuestra competencia, debemos de ser capaces de incorporar conceptos de otros productos. Si es buena idea poner ruedas a cajón y construir un carro, ¿por que no ponerselas a una silla mejorar la movilidad de los discapacitados? Para poder incorporar esta forma de innovación tenemos que ser capaces de pensar en ventajas e incovenientes, y no en clave tecnológica. La tecnología vendrá más tade.

Pondré un ejemplo, hace años un empresa comercializadora de miel, detecto que uno de los principales inconvenientes de la miel sobre otros edulcorantes era su caracter viscoso y pegajoso que dificultaba su manejo y aplicación.  Para vencer esta desvantaja del producto frente a otros como el azucar y la sacarina lo que hicieron fue embalar la miel en un bote muy parecido a los que durante tantos años han sido utilizados para el ketchup, que dispone de una cierre de plástico y nos permite echar la miel presionando el bote para así no tener que mancharnos con la cuchara. Esto es un  buenh ejemplo ejemplo de innovación por copia.

Para poder aplicarla no tenemos más que detectar incoveniencias en nuestros productos o servicios e intentar reducirlas a su concepto más básico como por ejemplo:

Miel: Es pringosa.

Cruceros: son caros.

Luego podemos ver como han hecho lo han hecho otros fabricantes o empresas de industrias no relacionadas con la nuestra para salvar esas dificultades. Centremonós en el caso de los cruceros, un producto que se ha popularizado mucho en los ultimos años, al tener cada vez unos precios más atractivos.

¿Que hicieron las navieras? Por una lado echaron mano la tradicionales ecnomías de escala, al utilizar buques más grandes pudieron reducir los costes unitarios por pasajeros. También comenzaron a ofrecer posibilidades de financiación, ya que tal vez no podamos pagar un crucero de golpe, pero si en cómodos plazos.

Un post corto, pero muy útil. Buscad la inspiración, la innovación esta ahí afuera….

La impresión en 3D: el ocaso de la era industrial

La producción de artículos en serie ha sido una fuente inagotable de prosperidad para la humanidad, aunque existen señales que hacen sospechar que este modelo productivo y económico puede haber alcanzado su cenit.  Una vez que el ser humano supera su natural estado de carestia material y consigue una abundancia de bienes materiales, empiezan a aparecer nuevos apetitos que nos hacen olvidar los anteriores.

El problema no es nuevo, durante el siglo XX, la gran mayor parte las crisis económicas en el mundo desarrollado, se han debido más a la sobreproducción que a la falta de bienes. Aunque por alguna extraña paradoja, la sobreproducción a la postre conduce a la carestía. En un mercado saturado de bienes y servicios, el marketing se convirtió un elemento clave a la hora de convencer a los consumidores sobre que producto escoger, en un mercado donde comenzaba a haber escasez de clientes y excesiva abundancia de productos. La gente comenzó a no querer llevar la misma ropa que su compañero de trabajo, a desear un coche mejor que el de su vecino. En definitivo a intentar reafirmarse más como individuos, frente a un entramado económico-social, que nos exige muchas veces renunciar a nosotros mismos. Pero la tecnología siempre está ahí para cambiar las cosas y de ese germen ha surgido un nuevo paradigma económico.

Todo comenzó por la información

Si hay un sector que ejemplifique la masificación, ese es el de la cultura, con la televisión como máximo estandarte. Hasta que llegó internet y con él, el video en flash y más tarde youtube.com. De golpe y porrazo,  tuvimos la oportunidad de acceder a miles de millones de videos, sin tener que tragarnos lo que la programacion del día nos ofreciera, se abrió la posibilidad de escoger lo que queríamos ver, en el momento y lugar. Hoy de nuevo un avance tecnológico ha hecho que la posibilidades de personalización y elección trasciendan el etéreo mundo de la información  hasta el físico mundo de los bienes materiales.

La impresión en 3D

La impresión en 3D nos permite crear objetos en base a modelos digitales mediante distintas técnicas y con distintos materiales. Esto abre un mundo infinito de posibilidades, la tecnología aunque desarrollada está todavía en ciernes. Todo apunta a que una vez consolidada, supondrá un impacto en el mundo, similar al que Internet ha tenido en nuestras vidas, descentralizando el control de la información y otorgando mayor libertad a los usuarios.
La principal ventaja que nos aporta el poder crear objetos bajo demanda es que ya no tenemos que contentarnos con lo que nos ofrezcan el mercado. ¿No le ha pasado nunca que a pesar de haber visitado innumerables comercios para comprar un producto no ha encontrado ninguna que le guste? Si usted tiene una idea aproximada de cómo quiere que sea la lampara, cenicero o llavero siempre puede modelarlo usted mismo e imprimirlo. Si no tiene ni idea de como hacerlo, puede contratar a un diseñador y luego imprimirlo, no será tan barato como una silla del Ikea, aunque por otro lado, será su propio producto.

¿El fin de la deslocalización industrial?

Todavía es pronto para poder preveer cual será el impacto de esta nueva tecnología en nuestra sociedad, pero si este tipo de productos tiende a ganar cada vez más aceptación entre los consumidores (y por ahora están causando furor entre los early adopters) todo parece indicar que las grandes series de producción basadas en el volumén  y en los bajos costes de mano de obra,  perderán couta de mercado.  Al ser una producción totalmente robotizada, cuanto más cerca esten los centros productivos de los consumidores finales más baratos serán a la postre. Será similar el precio de una impresora 3d en España que en China y por lo tanto tendrá poco sentido el enviar un producto de este tipo desde Shanghai a Barcelona, tardará más en llegar y tendrá mas costes de distribución. Todo parece indicar que una nueva revolución ha llegado. Lo que está claro es que la impresión en 3D es un industria en ciernes con un futuro prometedor que generará innumerables oportunidades de negocio.

Los caminos de la innovación: Innovar bajo demanda

Esta serie de artículos pretende dar un repaso a los métodos más prácticos para incorporar la innovación no sólo a nuestra empresas, sino a cualquier actividad que realizemos.. Partiendo de la convicción de que innovar depende más de la actitud que de la tecnología, veremos cómo existen muchas maneras sencillas subirnos al carro de la innovación, sin tener que construir un acelerador de partículas.

Escuchar a los clientes

Steve Jobs decía “Puedes preguntarle a los clientes qué es lo que quieren y después intentar dárselo. Para cuando lo tengas construido, ellos querrán algo nuevo”. ¿Quiere decir esto que no debemos escuchar a nuestros clientes? Para nada, lo que realmente significa es que a veces incluso escuchar a nuestros clientes, puede no ser suficiente. En la medida de lo posible debemos anticiparnos, ser más conscientes que nuestros clientes acerca de sus necesidades latentes.   Esto nos permite tener una visión estratégica, saber hacia dónde nos llevan las tendencias.

Pero si algo está claro,  es que no debemos despreciar las sugerencias de nuestros clientes. Debemos buscarlas, fomentarlas  e incluso premiarlas. La excelencia está en los detalles y es muy difícil que una sola mente pueda controlarlos todos. Es más, la visión depende mucho del enfoque y nunca pueden tener la misma visión de un producto la empresa que la ha fabricado y sus clientes. Por eso es tan importante tener la mayor amplitud de miras posible y contar con el mayor número posible de puntos de vista a la hora de crear  o revisar un producto.

En general todos somos muy vagos a la hora de enviar nuestras sugerencias a nuestros proveedores a menos que estemos molestos por algo, por lo tanto deberíamos de ponerselo muy fácil. En este sentido no es descabellado utilizar una parte del packaging o de las campañas de publicidad para indicar a nuestros clientes que estamos siempre abiertos a nuevas sugerencias, esto podría incluso ayudarnos a la hora de diferenciarnos de nuestra competencia.
Escoger las aportaciones más valiosas

Está claro que cuanta más gente reclame un tipo de mejora concreta, más posibilidades tiene esta triunfar, es el valor de lo cuantitativo, pero no por ello debemos  de obviar lo cualitativo o incluso lo subjetivo.  A veces nos encontramos con sugerencias o propuestas minoritarias que pasan completamente inadvertidas y que esconden un potencial tremendo por su carácter disruptivo. Muchas veces este tipo de innovaciones suponen aplicar un tipo de enfoque totalmente distinto, hasta el punto de dejar el producto irreconocible. ¿Quién hubiera pensado hace 15 años una agencia de viajes para gays o mujeres divorciadas pudiera ser un negocio de éxito ? ¿Hace 70 años alguien habría pensado en añadir unas ruedas a una plancha de madera para practicar surf sobre el asfalto? Lo importante es no decirle que no a nada de antemano, hay que examinar todas las posibilidades en detalle.

Exportar la innovación

Ahora que ha conseguido aplicar una innovación a un producto debe preguntarse si innovación puede ser aplicada a algún otro producto de manera ventajosa. Si ve que no es aplicable, preguntesé si se puede aplicar algo de la lógica subyacente en la innovación. Aunque esto tal esta posibilidad debería de ser explorada más a  fondo en otro post. ¿Cuál es vuestra opinión? ¿Merece la pena?