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Una visión en perspectiva de las redes sociales (II)

Del hombre masa al hombre Twitter hasta llegar a Justin Bieber

Las redes sociales ¿el imperio del mal?

Los medios de masas son como el cemento que mantiene unida a las sociedades postmodernas. Pero es tan fuerte nuestra tendencia a buscar las pequeñas comunidades, que por muy fuertes que sean las tendencias históricas y la presión social, al final siempre terminan aflorando nuestros instintos.

La cultura y la economía de las masas, unida al capitalismo, proporciona un bienestar económico mayor, más salubridad y una vida más longeva que los anteriores sistemas sociales conocidos. Todas estas “necesidades” pertenecen a los escalones más bajos de la pirámide de Maslow. No obstante este modelo, tiene otros inconvenientes que dificultan a la mayoría de los individuos alcanzar la plena satisfacción de los escalones más altos de la pirámide.  A saber, la estimación ajena, la autoestima y la autorrealización.

Somos residentes de nuestra ciudad, trabajadores de nuestra empresa, paisanos de nuestra región, ciudadanos de nuestro país, miembros de la comunidad europea. Aunque no pensemos mucho en ello, nuestra pertenencia a cada uno de esos grupos nos exige dar algo a cambio. Bien sea una parte del fruto de nuestro trabajo o parcelas de nuestra mente y tiempo además de una porción nada desdeñable de nuestra libertad y voluntad. Dichas cesiones y en especial esta última limitan bastante nuestras posibilidades y acortar nuestro radio de acción. Aunque en la mayoría de los casos no seamos o no queramos ser conscientes este es un hecho innegable.

Cada grupo tiene sus distintas reglas o códigos de conducta y pertenecer a siete grupos implica tener que observar siete códigos distintos de conducta a veces parcialmente incompatibles. Ser miembro de un grupo siempre nos permite obtener algo, pero a la vez, nos exige a nosotros dar algo también.

Como bien saben cualquier publicista la atención es el recurso económico más escaso. Los hombres sólo podemos  prestar atención a una cosa a la vez, las mujeres tal vez a más pero con un nivel de intensidad mucho más bajo. Teniendo “tantos compromisos sociales”  resulta cada vez más difícil centrarse en uno mismo e intentar emprender ese largo y difícil camino necesario para buscar nuestra autorrealización. Somos menos dueños de nuestro destino y por lo tanto tenemos menos opciones para poder convertir nuestra vida en lo que nosotros queremos que sea y lograr el pleno desarrollo de nuestras facultades. Algunos tal vez lo consigan, pero porcentualmente son un porcentaje mínimo.

 

¿Por qué la cultura de masas es el germen de la infelicidad?

Es mucho más difícil encontrar nuestro lugar en una colmena que una manada, es una pura cuestión aritmética. Cuesta más alcanzar la estima ajena entre una multitud que ante un pequeño pueblo. En ninguno de los dos casos es una tarea fácil. Para millones de personas Cristiano Ronaldo, Messi o Belén Esteban, ocupan parcelas de su mente mucho más importantes que cualquiera de sus vecinos, amigos o compañeros de trabajo. Nuestra mente está totalmente imbuida por cuestiones que totalmente ajenas a nuestra experiencia sensorial directa, como el último encuentro de nuestro equipo de fútbol, la boda de los príncipes de Inglaterra, la coyuntura económica o el modelo educativo. Preferimos preocuparnos de esas cuestiones que hacer deporte, cuidar nuestra relación de pareja, pensar en cómo mejorar nuestra economía o sentarnos a hacer los deberes con nuestros hijos.

Pongamos un sencillo ejemplo: Justin Bieber tiene unos 100 millones de fans. Si cada uno de ellos admirara a una persona que realmente conoce,  (y cualquiera conoce a un puñado de personas más dignas de admiración que Justin Bieber) el mundo sería un lugar mucho más feliz. Habría 100 millones de personas más que más felices, gracias a la admiración recibida y  los admiradores a su vez, tendrían muchas más posibilidades de ser correspondidos. Además, no tendrían que hacer largas colas a intemperie para poder ver de cerca al objeto de su admiración.

Pero para poder mantener sociedades tan gigantescas cohesionadas necesitamos a CR7, Justin Bieber y el BCE. Necesitamos instituciones y mitos, sin ellos las sociedades que conocemos no pasarían de ser simples agrupaciones de individuos. Y la atención y el tiempo que dedicamos a esos mitos e instituciones es una parte del precio que tenemos que pagar por ser miembros de esas sociedades. Toda la atención que prestamos a los elementos “sociales” es la detraemos de nuestro entorno más inmediato.

Pero llegado a este punto la tecnología se puso de nuestro lado y nos permitió volver a dar rienda suelta a nuestra tendencia a relacionarnos en pequeñas comunidades que pueden sobrevivir entre el magma de la gran sociedad. Comunidades no formadas por los lazos de sangre o la cercanía geográfica  sino por la afinidad emocional, sentimental, intelectual o ideológica.

Y antes de tratar el asunto en profundidad es importante destacar como ejemplo que la primera red social que alcanzó una cierta relevancia (Myspace) nació como una alternativa a uno de los elementos de la sociedad moderna más relevante, la industria cultural, que por aquel entonces tenía un férreo control sobre los medios de promoción y era la que decidía quien estaba dentro fuera y quien estaba fuera. Myspace nació como un espacio donde el artista desconocido podía colgar su música y promocionar su música, el mismo Justin Bieber.

En este artículo hemos podido profundizar un poco más en el análisis de los antedecentes. En la próxima entrega entraremos directamente en harina y haremos una análisis un poco distinto del habitual sobre las redes sociales.

De la era del mass media a la era del social media

Los medios de masas son como el cemento que mantiene unida a las sociedades postmodernas. Pero es tan fuerte nuestra tendencia a buscar las pequeñas comunidades, que por muy fuertes que sean las tendencias históricas y la presión social, al final siempre terminan aflorando nuestros instintos.

La cultura y la economía de las masas aunque objetivamente proporciona un bienestar económico mayor, más salubridad y una vida más longeva, necesidades todas ellas pertenecientes a los escalones más bajos de la pirámide de Maslow, tiene otros inconvenientes que dificultan a la mayoría de los individuos alcanzar la plena satisfacción de los escalones más altos de la pirámide.  A saber, la estimación ajena, la autoestima y la autorrealización.

Somos residentes de nuestra ciudad, trabajadores de nuestra empresa, paisanos de nuestra región, ciudadanos de nuestro país, miembros de la comunidad europea. Aunque no pensemos mucho en ello, nuestra pertenencia a cada uno de esos grupos nos exige dar algo. Bien sea una parte de lo obtenido con nuestro trabajo, dedicar nuestro tiempo y parcelas de nuestra mente y lo más importante, una nada porción de nuestra libertad y voluntad. Porque cada grupo tiene sus distintas reglas o códigos de conducta y pertenecer a siete grupos implica tener que observar siete códigos distintos de conducto. Y pertenecer a un grupo siempre nos permite obtener algo, pero a la vez, nos exige a nosotros dar algo también.

Como bien saben cualquier publicista la atención es el recurso económico más escaso. Los hombres sólo podemos  prestar atención a una cosa a la vez, las mujeres tal vez a más pero con un nivel de intensidad mucho más bajo. Teniendo “tantos compromisos sociales”  resulta cada vez más difícil centrarse en uno mismo e intentar emprender ese largo y difícil camino necesario para buscar nuestra autorrealización. Somos menos dueños de nuestro destino y por lo tanto tenemos menos opciones para poder convertir nuestra vida en lo que nosotros queremos que sea y lograr el pleno desarrollo de nuestras facultades. Algunos tal vez lo consigan, pero porcentualmente son un porcentaje mínimo.

Por otro lado, está claro que es mucho más difícil encontrar nuestro lugar en una colmena que una manada. Es muchísimo más complicado alcanzar la estima ajena entre una multitud que un que un pequeño pueblo. Para millones de personas Cristianos Ronaldo, Messi o Belén Esteban ocupan parcelas de su mente mucho más importantes que cualquier de nuestros vecinos. Nuestra mente está totalmente imbuida por cuestiones que nos son totalmente ajenas como el último encuentro de nuestro equipo de fútbol, la boda de los príncipes de Inglaterra, la coyuntura económica o el modelo educativo. Preferimos preocuparnos de esas cuestiones que hacer deporte, cuidar nuestra relación de pareja, pensar en cómo mejorar nuestra economía o dedicar tiempo a la educación de nuestros hijos.

Pongamos un sencillo ejemplo: Justin Bieber tiene unos 100 millones de fans. Si cada uno de ellos admirará a una persona que realmente conoce,  (y seguramente cualquiera de esos cien millones conoce a un puñado de personas con más meritos que Justin Bieber) el mundo sería un lugar mucho más feliz. Habría 100 millones de personas más que más felices, gracias a la admiración recibida y  los admiradores a su vez, tendrían muchas más posibilidades de ser correspondidos. Además, no tendrían que hacer largas colas a intemperie para poder ver de cerca al objeto de su admiración.

Pero para poder mantener sociedades tan gigantescas cohesionadas necesitamos a CR7, Justin Bieber y el BCE. Necesitamos instituciones y mitos, sin ellos las sociedades que conocemos no pasarían de ser simples agrupaciones de individuos. Y la atención y el tiempo que dedicamos a esos mitos e instituciones es una parte del precio que tenemos que pagar por ser miembros de esas sociedades.

Pero llegado a este punto la tecnología se puso de nuestro lado y nos permitió volver a dar rienda suelta a nuestra tendencia a relacionarnos en pequeñas comunidades que pueden sobrevivir entre el magma de la gran sociedad. Comunidades no formadas por los lazos de sangre o la cercanía geográfica  sino por la afinidad emocional, sentimental, intelectual o ideológica.

Y antes de tratar el asunto en profundidad si que es importante destacar que la primera red social que alcanzó una cierta relevania (Myspace) nació como una alternativa a uno de los elementos de la sociedad moderna más relevante la industria de la música de masas, que por aquel entonces tenía un ferreo control sobre los medios de promoción y era la que decidía quien estaba dentro fuera y quien estaba fuera. Myspace nació como un espacio donde los artista desconocidos podía colgar su música y promocionar su música, el mismo Justin Bieber.

¿Cuántas herramientas de Marketing Online debo tener?

CRM, Analítica WEB, Herramientas SEO, Gestores de Email Marketing, ERP, gestión de Publicaciones en redes sociales, Motores de sugerencias en web, etc… Estos, son sólo algunos ejemplos de aplicaciones informáticas orientadas al marketing que han ido surgiendo en la última década.

A todas estas podemos añadir alrededor de un centenar más de soluciones que hacen cosas parecidos p son mezclas de partes de las anteriores. Envueltas eso sí, bajo un nombre sugerente y con un branding impecable. Generalmente suelen ser estar basadas en una misteriosa tecnología misteriosa o un complejo algoritmo, que convierte al marketing en algo tan sencillo como jugar al buscaminas o ir navegando por la lista de correos sin leer. En la práctica, suelen ser más de lo mismo.

Aplicaciones para Gestion de Marketing: CRM ERP Email Marketing

La cruda realidad

Sí queremos hacer las cosas bien, casi siempre tendremos que optar por una herramienta distinta para cada cosa. A pesar todos los inconvenientes teóricos que tiene esta opción y que los grandes fabricantes de software no se cansan de repetir, cada día veo esta opción más clara. Es más, siendo totalmente sincero, me parece la única solución efectiva.

Por citar un ejemplo, muchos CRM o aplicaciones de marketing disponen de un módulo de Email, con el que realizar campañas de correo. Aunque a priori pueda parecer muy interesante el disponer de toda la información proveniente del envió de masivo de correos en la base de datos del CRM, a la hora de la verdad no he encontrado ninguna solución que me ofrezca las capacidades de una herramienta gratuita como Mailchimp.

¿Hasta qué punto es esto cierto? Para saberlo sólo hay que echar un vistazo al mercado. Algunas de las suites más importantes como Zoho, Salesforce o Sugar CRM han desarrollado plugins de conexión con Mailchimp. Esto es sintomático si tenemos en cuenta que estas son algunas de las soluciones más potentes y con mejores interfaces de usuario. Es el principio de la especialización del trabajo, que tan bien funciona en el mundo de las aplicaciones informáticas. Como decían nuestros abuelos, quien mucho abarca, poco aprieta.cosa_se_complica

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La cosa se complica cada vez más

En un ámbito que parecía tan asentado como el de la gestión de las ventas, la aparición de los aplicaciones para dispositivos móviles así como la popularización de las pantallas táctiles o los métodos de reconocimiento de voz, van a cambiar totalmente el terreno de juego. Las suites actuales tendrán que complementarse con apps adhoc que sirvan para realizar gran cantidad de tareas y que minimicen las necesidades de inserción de datos por parte de los comerciales en sus terminales de puesto fijo.

Para algo aparentemente tan sencillo como gestionar la página web de la empresa necesitaremos un gestor de contenidos y una herramienta de analítica para el seguimiento de resultados, además de un editor de textos. Todo esto, siempre y cuando no generemos mucho contenido gráfico ya que en tal caso necesitaremos una aplicación tipo Photoshop o Gimp. Si además tenemos una tienda online la cosa se complica, necesitaremos un CMS tipo Magento o Prestashop que seguramente tengamos que integrar con el ERP que estemos utilizando en nuestra empresa.

Algo parecido pasa con las redes sociales, para el que quiera dedicarse a este campo en profundidad finalmente, seguramente debe contar con la asistencia de una herramienta para publicación y otra o varias más combinadas (probablemente una para cada red social relevante con la que trabaje) para temas de analítica. Luego esos datos de analítica tengan que ser combinados con los de nuestra web mediante alguna herramienta de visualización de datos, tipo SumAll o Tableau Software.

En resumidas cuentas, muchos fabricantes no paran de repetirnos como disponen de la herramienta definitiva para soporte a todas las actividades de ventas y marketing, muchas veces integradas con el ERP. Yo personalmente cada vez utilizó más herramientas y conforme la cosa va haciéndose cada vez más compleja. Lo máximo que podemos exigir es que las aplicaciones en cuestión sean fácilmente integrables y si es posible que cuenten con algún tipo de integración ya realizada. Ese sin duda es el futuro.

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¿Hay que estar en las redes sociales?

En los últimos años ha surgido un nuevo credo universal cuyo principal dogma es que las redes sociales son la repanocha.  Si alguien no tiene un pérfil en Facebook es que simplemente no existe, si quieres tener relevancia, dedícate a darle al botón de Megusta de todo lo que publique la gente, seguro que también promocionaran tu contenido, aunque ni siquiera lo lea….

Nada nuevo bajo el sol

El concepto de red social, fue propuesto a principios del siglo XX,  aunque el fenómeno de comunicación social, no comenzó hasta comienzos del XXI con myspace.com, red social ahora caída en el olvido. A nivel de innovación las redes sociales no son fruto de desarrollo de ningún tipo de tecnología específica, surgen de aplicación de la tecnología web y los sistemas de gestión de bases de datos a la comunicación interpersonal. Nada nuevo bajo sol, las redes sociales funcionan bajo la misma tecnología que los grandes directorios o periódicos online. En los últimos tiempos algunas compañías como Twitter o Facebook han propugnado la utilización de nuevas tecnologías tipo No-SQL con la intención de dar respuestas a los problemas específicos de los grandes volúmenes de datos que manejan, pero no podemos olvidar que el núcleo esencial de Facebook, fue codificado en pocas semanas por un estudiante, hoy venerado como paradigma del emprendedor tecnológico.

La función principal de las redes sociales es la comunicación a nivel personal de forma masiva. A diferencia del e-mail nos permite comunicar contenido a muchas personas a la vez o recibir de manera simultánea las publicaciones de muchas personas. Conforme se ha ido extendiendo su uso a capas cada vez más amplias de la población también se ha convertido en el sustituto de un elemento que fue imprescindible para la comunicación durante la segunda mitad del siglo XX: el listín telefónico.

Así como antes cuando queríamos localizar a alguien utilizábamos el listín telefónico, ahora simplemente tecleamos su nombre en Facebook y podemos estar en contacto con él, a golpe de un par de clicks. Incluso podemos obtener mucha más información que consultando un listín para saber si realmente queremos recuperar el contacto con él. En pocas palabras: nos permite alcahuetear.

El verdadero secreto del éxito

Y esa es la verdadera diferencia de las redes sociales es que nos permiten ver y ser vistos, son el nuevo sustituto de la antigua plaza del pueblo a la que bajaban todos hablar. En mundo en el que generalmente nuestros vecinos suelen ser unos auténticos extraños gran parte de esa grata comunicación interpersonal se realiza vía Megusta. Hoy en día nuestro entorno físico no coincide con nuestro entorno emocional, solemos estar separados físicamente de la gente  que nos importa. Estas sin duda son las verdaderas claves que han hecho de las redes sociales un instrumento tan utilizado.

Como todo, las redes sociales necesitan dinero para funcionar, y era lógico que las empresas, tarde o temprano se hicieran notar en unos entornos virtuales de ocio donde la gente pasa tantas horas. Su modelo económico es similar al de la radio,  televisión y otros medios, digitales: pago por presencia.

El nuevo becerro de oro

Antes incluso de que las redes sociales tuvieran un mínimo éxito, centenares de apóstoles del nuevo credo salieron exaltados a proclamar las bondades de la nueva panacea. Poco a poco, lo que antes una afición esporádica como chatear en los foros, pasó a convertirse en nueva profesión determinante: el Comunity Manager que a través de foros, blogs, posts y tweets, se dedicaron a repetir al unísono el nuevo y sagrado mantra: hay que estar en las redes sociales.

Da igual que seas carpintero, fabricante de piezas para la industria aeroespacial, agente secreto o traficante de armas, es imprescindible tener presencia en las redes sociales.  A partir de entonces surgió una frenética carrea para crear perfiles en Twitter y páginas en Facebook, en la que se ha invertido gran cantidad de tiempo y esfuerzo con resultados dispares aunque pobres en las mayoría de los casos.  Y aun así todavía casi ninguna voz se ha alzado contra el nuevo mandamiento: hay que estar en las redes sociales.

Cualquier persona con un mínimo de sentido crítico, que no esté intoxicada por los efluvios del nuevo opio, se dará cuenta  de que hablar con nuestro carnicero a través de Facebook no nos aporta más valor que poner un sms o un correo. ¿Quién quiere ser amigo de su compañía de la luz? ¿Acaso merece la pena retwitear las hipotecas de nuestro banco?

El antídoto contra la crisis: la inteligencia de negocios

Existen multitud de opiniones acerca de cuáles han sido las causas que nos han llevado la situación actual. Desde los más liberales que culpan a la eliminación del patrón oro y la cesión del control de la política monetaria a los bancos centrales, hasta los más trascendentes cómo el profesor Santiago Niño Becerra, que ve un cambio histórico similar a la caída del imperio romano y  augura el fin del capitalismo. Entre medio tenemos opiniones de lo más variadas , hay quienes achacan todos los males a la insaciable voracidad de los bancos y empresarios, otros a la ineptitud de los políticos, algunos a la vagancia de los funcionarios y liberados sindicales, también hay quienes afirman que estos sucesos son la consumación de las profecías talladas en las piedras mayas…

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Yo tengo una teoría distinta.  Creo las malas decisiones las que nos han llevado a este punto y no me excluyo de la responsabilidad. Las malas decisiones de los banqueros centrales que inundaron los mercados con un crédito barato que ha sido el caldo de cultivo de las diversas burbujas que hemos vivido. Las de los empresarios que se embarcaron en proyectos que han demostrado ser ruinosos y las de los políticos que no vieron el hundimiento del barco hasta que el agua les entró en los pulmones… También las de los bancos que incentivaron a sus empleados para que endilgaran pisos a troche y moche con un 120% de hipoteca a personas manifiestamente insolventes,  y por supuesto las de los irresponsables que se hipotecaron. Si cada uno de nosotros hubiéramos tomado mejores decisiones,  la situación en la que nos vemos envueltos nunca hubiera sido tan crítica.

Por eso las empresas han esforzarse en ponerse a salvo de las malas decisiones. Sólo hay una manera, tomando consciencia de lo importante que es la toma decisiones en la empresa, dotándonos de los medios necesarios y poniendo toda nuestra voluntad y talento en el empeño.

La difusión de los sistemas de inteligencia de negocios o analítica empresarial es escasa todavía entre la empresa española, algo que no extraña cuando vemos cómo ha afectado esta crisis a nuestro  tejido productivo en comparación con otros países de nuestro entorno.

Nada puede garantizar que tomemos la mejor decisión, probablemente pocas veces existe una “mejor decisión”, a veces, ni tan siquiera a toro pasado, es fácil detectar la mejor decisión.  Pero con los medios tecnológicos actuales, dedicando recursos humanos y económicos podemos minimizar la posibilidad de tomar malas decisiones y aumentar la de tomar buenas. La decisión como siempre, está en nuestra mano….

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Marketing, ventas y sistemas informáticos (II)

El ERP y el CRM, dos enfoques distintos, un mismo problema

La naturaleza “anómala” del marketing y las ventas dentro de la empresa, se ve reflejada en la  poca importancia que tienen dentro de los sistemas ERP.  Sólo aparecen en el sistema una vez que se ha logrado la venta, es decir prácticamente al final  del proceso, cuando el trabajo está hecho. Tradicionalmente el 90% del proceso quedaba fuera del ERP.

No obstante con los años las distintas suites  han ido implementando funcionalidades para hacer un modesto seguimiento de las oportunidades y control de gastos. Todo esto suele tener como objetivo la fiscalización del personal de ventas, en vez de ofrecerles una herramienta para realizar mejor su trabajo. Por eso muchos comerciales suelen considerar este tipo de sistemas cómo el problema y no la solución. Ya que les obliga a invertir una parte de su tiempo en actividades que no les generan ningún valor añadido. Los sistemas de introducción de pedidos mediante pda o tablets tal vez sean una excepción, ya que permiten capturar pedidos “al vuelo” evitando el tener que “picar” datos en un terminal fijo, su manejo suele ser por lo general más sencillo.

Para dar respuesta a la problemática  concreta del mkt y ventas, nacieron las soluciones CRM (Customer Relationship Management). La principal diferencia con el ERP es que recogen un mayor número de procesos junto a la inclusión de herramientas de analíticas que nos permiten configurar una gran variedad de reports y en algunos casos incluso cuadros de mando. Un ERP puede funcionar (aunque no debería) sin una buena herramienta de analítica, de hecho, muchas empresas tienen un ERP pero no un sistema de BI.  Tener un CRM sin analítica es como no tener nada, más vale apuntar las visitas y las llamadas en una Excel o en una libreta.

Tras varios años trabajando con CRM y después de haber probado varias herramientas (casi todas en su versión cloud), tengo la sensación de que existe poca diferenciación muy baja entre fabricantes, casi todas adolecen de los mismo defectos, tienen las mismas carencias y  se dejan llevar por los mismos excesos. Interfaces muy engorrosas,  poca visibilidad, exceso de datos en pantalla, mucha funcionalidad que no se utiliza y otra tanta que sería útil pero que no existe.  Hasta empresas que venden productos o servicios muy similares tienen procesos de ventas y de marketing muy diferenciados, especialmente si se dirigen a distintos segmentos de mercados, esto hace tremendamente caro la customización o el desarrollo a medida de aplicaciones y prácticamente inútiles la herramientas mas estandarizadas.

Las suites CRM más completas  incluso disponen de  módulos de marketing, que permiten realizar envíos de mail, colgar contenido web y otro tipo de tareas. Hasta donde yo conozco, no existe ningún ERP que disponga de un módulo para actividades de marketing, ningún producto tiene la capacidad suficiente como para dar respuesta a toda la funcionalidad requerida por un departamento de marketing y para hacer bien el trabajo se tiene que echar mano de varias  herramientas.  Esto es cada día más cierto y el boom de las redes sociales no ha hecho sino acentuar esta tendencia ya que para marketing en social media existen multitud de herramientas, con planteamientos totalmente distintos, desde los cuadros de mandos de medios sociales hasta los  rastreadores de fuentes que miden la popularidad. La industria todavía no ha ofrecido un modelo único de herramienta.

El problema de los CRM es que en definitiva no dejan de ser sistemas cerrados, como los ERP que aunque se intentan adaptar a la actividad del marketing y las ventas no tienen la flexibilidad suficiente. Además añaden otro inconveniente más, construyen una isla de datos que tienden a aislar más al departamento del resto de la empresa. Para evitar esto se necesitan costosas integraciones  que engrosan todavía más el presupuesto y que además comprometen la operatividad durante un buen tiempo. La integración del CRM con los ERP hasta la fecha es pobre, como mucho cada fabricante se limita a hacer costosas integraciones entre sus productos.

¿Y vosotros que opinais?, a lo mejor me he perdido algo muy interesante hay fuera…

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Marketing, ventas y sistemas informáticos (I)

El marketing y las ventas,  dos actividades difíciles de sistematizar

A diferencia de otras  funciones de la empresa como la  producción, la  logística o la  administración financiera, el marketing y las ventas son más sensibles a lo que pasa fuera de la empresa, lo que las convierte más difíciles de planificar y gestionar.   Otros departamentos dependen más de si mismos para poder cumplir con sus objetivos, en cambio nosotros estamos expuestos a la acción de innumerables agentes externos.

Pongamos un ejemplo hipotético, descargar un camión de 3 toneladas puede llevar 1 hora. Dependerá de la pericia del trabajador y de los medios que disponga, pero sabemos que con 10 horas de trabajo habremos descargado entre 8 y 12 camiones. En el mundo del marketing y las ventas esto no no siempre es así, 10  o 100 horas de buen trabajo, realizadas por un excelente profesional pueden quedarse en agua de borrajas, sino tenemos el producto adecuado, hay una recesión económica o los competidores están vendiendo por debajo coste.

De hecho es  la venta, la que pone en marcha al resto de la empresa, siendo el primer y el último eslabón en la cadena de creación de valor empresarial. Cuando sabemos que alguien va a pagar por recibir los productos o servicios de nuestra empresa, podemos poner en marcha la maquinaria de la empresa. El operario de almacén o el responsable de fábrica pueden disponer de una programación, basada en los pedidos solicitados, puede haber interrupciones en el suministro o averías en los equipos, pero el grado de incertidumbre siempre se mantiene bajo y con una buena gestión puede ser minimizado. En el mundo comercial, la programación no pasa de ser una guía de lo deseable o una simple carta de buenas intenciones.

Las áreas  de marketing y ventas actúan como nexo de unión entre el mundo exterior (el mercado) y el mundo interior (la estructura empresarial), transmitiendo información en ambas direcciones. Una suerte de sistema sensorial que debería decir al resto de la empresa que es lo que hay que producir, cuanto y para quien, además de advertir de los potenciales clientes de que se dispone de una producto que cubre sus expectativas. La función del marketing es saber averiguar que quieren los consumidores (aunque a veces ni ellos mismo lo sepan) para que la empresa pueda hacerlo y los comerciales se lo hagan llegar. Fácil de enunciar y difícil de lograr.

A veces para vender un mismo producto a dos públicos diferentes hay que utilizar estrategias y técnicas totalmente diferentes. Una empresa puede fabricar bolígrafos prácticamente idénticos en la misma línea de producción. Pero si quiere venderlos tanto a particulares cómo a empresas probablemente tenga que optar por un mix de marketing muy diferenciado para llegar a cada público.

Son estas cuestiones las convierten hacen difícil la tarea de diseñar un software que pueda reflejar la complejidad operativa del marketing y de las ventas, de una manera estándar. A veces las soluciones propuestas son tan complejas, que puede llevar más tiempo crearlas desde cero que poder adaptarlas totalmente a las necesidades de la empresa.

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Ya no creo en las redes sociales

Parto de la base de que puedo ser un auténtico zote en redes sociales, nunca me han convencido. El Facebook me parece unaperdida de tiempo, tengo una cuenta abierta más por temas profesionales que personales. Cuando quiero decir algo a  alguien, cojo y lo llamo, no me gusta dar comunicados todos mis conocidos. Tampoco me genera satisfacción el disponer de una herramienta que me permita modular la imagen que proyecto. En resumen cada minuto que invierto en Facebook, tengo la sensación de estar perdiendo el tiempo.

En el Twitter no se ni que decir, pocas veces he leido algo interesante, alguna vez te puede llevar a algún enlace curioso, al igual que puede hacerlo cualquie lector feeds. Desde hace mucho tiempo tengo la sensación de que internet se convertido más en un red de repetición que de información, donde la prisa, la angustia por vivir el momento, los me gustas, twitteos, retwiteos y requetetuiteos no hacen sino dificultar el acceso a una información de calidad al  igual que la hojarasca tapa las setas. De aquí en adelante el resto de redes sociales, o son simples imitaciones más o menos mejoradas o degeneraciones todavía más frikis, como Foursquare, que consiste basicamente en decir, oye tú, que estoy aquí, esto mola/no mola. Algunas como LinkedIn o Quora con enfoques más prácticos si que pueden ser de utilidad. Pero las redes sociales puras, aquellas que como la cola del pavo real o la cresta del gallo, tienen como finalidad alimentar nuestro ego o que cómo la metadona nos sirven como sucedáneos del afecto ajeno, no me dicen nada. Prefería la epoca del internet anónimo donde la gente, salvo “ trollosas” execepciones, era más sincera y la dictadura de lo “correcto”, no había todavía llamado a la puerta.
El problema es que como  profesional del marketing, mi desapego hacia las redes sociales me convierte en un auténtico hereje, en un sacerdote sin fe. He intentado luchar contra mi mismo, en algún momento me dije que era cosa de  los tiempos, que no podía luchar contra el tsunami. Pero ya no puedo más, hoy oficialmente dejo de luchar contra mi mismo. ¿Acaso algún feligrés podrá reconducir a esta oveja perdida al rédil? Saludos y felices “shares”.

PD: No os olvideis de twittear este post o colgarlo en vuestro muro facebook.

PD: Además no hemos abierto una nueva cuenta en tumbl, donde difundimos noticias sobre aplicaciones erp

Redes Sociales y espionaje industrial

¿Has recibido alguna sospechosa invitación a unirte la red de un competidor en LinkedIn o en Facebook? Esta es la técnica más rudimentaria de espionaje industrial en redes sociales. Consiste en ir agregando gente a tu red, para poder ver sus contactos, impidiendo  que ellos puedan ver los tuyos.

La mayoría de los usuarios tienen un pérfil abierto, es decir, permiten que cualquier persona dentro de su red pueda ver sus contactos. Cuando alguien actúa de mirón, activa una opción en su perfil para evitar que sus contactos sean vistos.

La siguiente técnica más básica es la suplantación de identidad. A priori nada impide a un usuario crearse un perfil con el nombre de un famoso o de alguien importante y utlizarlo para conseguir contactos. ¿Quien sería capaz de rechazar una invitación de Emilio Botín o de Juan Carlos I?

Pero la cosa no queda hay, allá por el 2007 se detectarón oleadas de mensajes infectados de troyanos, que fueron dirigidos de manera muy personalizada a ejecutivos de importantes empresas.  Con el tiempo, las técnicas se han ido sofisticando cada vez más.

Otro potencial coladero  son las API´s de las redes sociales, que mediante programación permiten que terceros accedan a los datos almacenados los servidores de Facebook o Twitter, por citar algunas conocidos ejemplos. Aunque a priori se necesita de la autorización del usuario, no es muy difícil conseguirla mediante engaño. Muchas ofertas comerciales requieren que el usuario, se haga fan de una empresa, así como muchas páginas nos solicitan autentificarnos vía facebook o twitter. Al hacerlo nos sale un ventana donde nos comunican que el sitio en cuestión requiere acceder a algunos datos de nuestra cuenta. Si, es una de esas ventanas que casi nadie leemos porque tenemos demasiada prisa en darle al botón de aceptar.

Este mismo procedimiento puede ser usada para acceder a los sistemas de un usuario mediante aplicaciones gratuitas para móviles. Al descargarlas tenemos que conceder ciertos permisos a la aplicación en cuestión para acceder a datos y rutinas almacenadas en un dispositivo. Si por ejemplo permitimos a una aplicación acceder a nuestra agenda y al envío de datos por internet, nada podría impedirle a priori, el enviar todos los datos de nuestra agenda a terceros.

Un mantra repetido hasta la saciedad en los ultimos dos años, es que las redes sociales son un fuente potencial de grandes beneficios para los usuarios. Visto que también tienen sus peligros, puede que sea cierto ya que la el riesgo siempre va asociado a la ganancia. Y vosotros que opinais: ¿existen más riesgos ocultos en las redes sociales?