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Los gigantes de internet acabarán por encoger

Cuando pensamos en Google, Facebook, Twitter y Amazon y hablamos de auténticos titanes que son líderes absolutos en sus respectivos mercados. En estos momentos es difícil concebir como alguna empresa podría llegar a disputarles su liderazgo. Pero si hacemos caso a lo que nos dice la historia ese momento llegará y tal vez esté cerca.

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Los comienzos de los monopolios: el tráfico de capitales

Durante casi mil años, la disposición de efectivo en Europa estuvo ligada a su transporte. Si un comerciante quería adquirir bienes en cualquier lugar necesitaba llevar el dinero consigo. No fue hasta comienzos del siglo XI cuando gracias a la Orden del Temple fue posible viajar desde Europa hasta Jerusalén sin la necesidad de llevar todo el dinero encima. Los peregrinos retiraban fracciones del montante en las distintas encomiendas  y fortalezas que había distribuidas a lo largo del camino. Un complejo sistema de contabilidad y documentación permitía que una orden de pago emitida en Zaragoza fuera ejecutada en San Juan de Acre y posteriormente compensada en la contabilidad interna de la orden.

Cuando la Orden del Temple fue suprimida por el Papa, su preeminencia en el tráfico de capitales había decaída hasta el punto de ser desplazado por las principales casas italianas de banca. Hoy en día miles de entidades prestan servicios de este tipo.

El caso del tráfico de mercancías

Durante casi 250 años una parte muy sustancial del tráfico transoceánico de mercancías, fue monopolio exclusivo de la “Española”, que controlaba el tráfico de mercancías entre casi toda América y de gran parte de Asia con Europa. No fue hasta comienzos del siglo XVII cuando holandeses y británicos comenzaron a disputar el comercio transoceánico (sobre todo a Asia) a los españoles fundando sendas compañías en sus respectivos países. Hoy en día es incontable el número de navieras que se dedican a transportar bienes.

Un poco de perspectiva

Seguro que hace 900 años parecía mucho más inconcebible la caída del Temple que lo que hoy nos pueda parecer la caída de Google. Es muy improbable que Google o Facebook desparezcan  o que se vuelvan totalmente irrelevantes como pasó con Myspace o SecondLife. Doy casi por descontado que con el tiempo perderán mucha relevancia en sus propios mercados, o que tal vez esos mercados se conviertan en irrelevantes por la irrupción de productos sustitutivos.

La gloria que precede a la caída

En cualquier caso, en la hegemonía se encuentra el germen de la caída. Tal y como pasó con templarios, banqueros italianos, españoles y británicos, cuando alguien tiene una posición muy privilegiada comienza a ser mirado suspicacia.

Si en los últimos años se había creado un caldo de cultivo plagado recelos hacía Facebook y en menor medida hacia Google, los últimos escándalos de espionaje por parte de la NSA han encendido una mecha que nos sabemos a dónde conduce.

Google está bien protegido por las barreras tecnológicas aunque su afán por querer abarcarlo todo está creando muchas oportunidades que los jugadores de nicho que pueden ser capaces de  sacar partido a algunas de sus inconsistencias. Al fin y al cabo, esto fue lo que hizo Facebook.

En cambio Twitter y Facebook no se asientan sobre ninguna barrera tecnológica sino sobre su popularidad. La gente está ahí porque todo el mundo está ahí, aunque para muchos como yo, esto ha dejado de ser una ventaja.

Si queremos hacernos un favor a nosotros mismos, tal vez deberíamos de dejar de prestar atención a lo que dice tal o lo que dice Facebook o a los  nuevos cambios que ha hecho Twitter. Tal vez debamos abrir los ojos y ver qué es lo que se está moviendo alrededor. Hay muchos cisnes negros escondidos en el estanque esperando asomar la cabeza.

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Las guerras de Internet (I). Por el interés te quiero Andrés

Hace algunos días un polémico artículo en el confidencial, encendió la chispa de la polémica; “La Web agoniza mientras el propio Google remata al SEO”.  La necesidad de buscar titulares llamativos que inciten a la lectura, genera una cascada inagotable de conflictos. En el artículo el autor, ubicado en Silicon Valley, exponía el poco interés que despierta el SEO en el epicentro de las nuevas tecnologías y como la web (html css javascript navegador) parece estar perdiendo fuelle y algunos incluso la dan por muerta.  En España el melón lo abrió el presidente de Google  en el país, diciendo “Hay que darse prisa en conocer el fenómeno web porque acabará en no más de tres años. El siguiente fenómeno [móvil] ya está en marcha”.  Cuando uno oye hablar a alguien con un cargo tan importante en una empresa como google sobre el futuro de la web es lógico otorgar algo  de crédito a sus valoraciones, muchos incluso las convertirán en un auto de fe.

El problema es que si echamos la vista atrás y recopilamos las declaraciones aportadas  por dirigentes de grandes empresas, veremos cuan frecuentemente confunden la realidad con sus propios deseos. No es nada nuevo, en 1943 , el presidente de IBM estimó un mercado potencial de unos 5 o 6 a nivel mundial. Mucho más acertados estuvieron en la revista Popular Mechanics, cuando en 1949 pronosticaron que los ordenadores del futuro podrían llegar a pesar menos de 1,5 toneladas. En 1977 el presidente de una empresa de informática afirmó que ““No hay ninguna razón por la que alguien quiera tener un ordenador en casa”“, algo más de una década más tarde el presidente de Microsoft afirmó que jamas haría un sistema de 32 bits y ya van por 64.

Todas las empresas, y las tecnológicas aun  más, tienen que hacer predicciones sobre el futuro, que les servirán  para conformar su plan de negocio. Cuando un directivo hace alguna declaración, no está transmitiendo las presunciones que han sido incorporadas a la estrategia de una empresa. Además una potente herramienta para hacer predicciones acertadas, es difundirlas e intentar convencer a la gente de que “ese es el futuro”.

¿Tienen los “magos” de Silicon Valley una bola mágica con la que ver el futuro? Digamos que tienen algunos elementos que les dan un visión privilegiada.  Pertenecen a empresas que se dedican a desarrollar las tecnologías, saben los que se cuece en los laboratorios. Como siempre en su propia fortaleza está el germen de su debilidad. El bosque muchas veces impide ver los arboles, desde la distancia intentaremos describir como ha ido evolucionando está selva que es Internet y los productos y Servicios que la pueblan.

En el siguiente artículo examinaremos el primer epidosdio de esta cruenta guerra: El ataque de los navegadores.