Día internacional de la protección de datos

El pasado 28 de enero fue el día internacional de la protección de datos, una jornada organizada por el consejo europeo para promover las buenas prácticas relacionadas con la protección de datos. Esta jornada no sólo es celebrada en la Comunidad Europea, sino que también se celebra fuera de sus fronteras bajo el nombre de “Data Privacy Day”.

La jornada se basó en el desconocimiento que los ciudadanos europeos tienen en cuanto a la privacidad de sus datos y la falta de confianza de los mismos a ceder información personal para acceder a servicios gratuitos en internet (Redes sociales y servicios de e-mail entre otros)

Este tipo de jornada pone de manifiesto la importancia de la seguridad en los datos para las empresas, más aún con la revolución industrial 4.0 y toda la transformación digital que ello conlleva.

A esto se suma el interés por los hackers en realizar ataques informáticos a los sistemas cloud (como el ocurrido hacia Amazon en 2015) ya que son objetivos muy interesantes para estas personas. No obstante, son amenazas potenciales de las que los proveedores cloud están concienciados y preparados.

Las empresas, al adquirir un servicio de este tipo, deben conocer dónde y de qué manera está almacenada su información, la seguridad de la misma depende en gran manera de ello. De esta manera, la propia empresa podrá escoger qué tipo de protocolos/sistemas de seguridad aplica a su centro de datos para cubrir sus necesidades de la mejor manera posible.

Por ello, la elección de un servicio cloud potente debe ser la premisa de toda empresa que quiera sumarse a esta cuarta revolución industrial, y la mejor manera de lograrlo es a través de un partner de confianza, con experiencia suficiente para encontrar la solución que más se adapte a las necesidades de su empresa y que pueda gestionar su proyecto de transformación digital.

Tendencias TIC-Cloud 2017

2016 ha sido un año importante para las TIC. El auge de las tecnologías cloud y la transformación digital de las empresas ha sido notable en cuanto a las cifras en la facturación de estos productos y servicios. Además, el aumento del interés hacia las TIC y la transformación digital por parte de las propias empresas, plantea proyectos de mejora y de implantación de estas tecnologías.

La movilidad y la conectividad han dejado de ser un plus para ser algo obligado a tener para las aplicaciones y programas profesionales. El hecho de que estas herramientas se puedan manejar desde cualquier dispositivo y desde cualquier lugar es algo que se presupone a la hora de adquirir tecnología y más contando con el auge que ha tenido (y que tendrá) el IoT.

Siguiendo con esta línea, las soluciones cloud terminaron 2016 con un elevado protagonismo, que seguirá sin duda en 2017 mediante las soluciones IaaS, Paas y SaaS. Este tirón también se ve favorecido con el auge del Big Data, que aprovecha estas infraestructuras para llevar a cabo las analíticas y la parte de Business Intelligence.

Asimismo, y apoyándose en las tecnologías mencionadas, el machine learning y la inteligencia artificial serán otra gran tendencia este año (coches autónomos, software predictivo, asistentes domésticos…). La madurez de estos programas y dispositivos hará posible muchos de los proyectos que se plantearon meses atrás pero no se pudieron llevar a cabo.

La seguridad pasará también a llevarse una parte importante de las inversiones en TIC dado que el año pasado se registraron numerosos ataques a las infraestructuras de grandes compañías (Yahoo por ejemplo), de manera que serán visibles soluciones en cuanto a software de seguridad en la nube. La calidad de estas será un factor diferencial para los proveedores de infraestructuras cloud.

Según parece, tenemos ante nosotros un año interesante en cuanto a novedades y a tecnología se refiere, además de una fuerte inversión por parte de las empresas en su transformación digital sumándose a la industria 4.0. Veremos lo que nos deparan los próximos meses.

La importancia de la nube en la transformación digital

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Cada vez es más frecuente oír hablar de transformación digital , revolución industrial 4.0 o el internet de las cosas, y es curioso que sea cual sea alguno de los tres temas mencionados, frecuentemente aparezcan asociados a los sistemas Cloud.

La razón de esta concurrencia es su estrecha relación: la transformación digital de las empresas propicia el internet de las cosas, lo que da como resultado la revolución industrial 4.0, y la puerta de todo ello es la nube.

Esta nube es en esencia una infraestructura de software a la que se puede acceder de manera remota desde (cualquier) dispositivo con conexión a internet, lo que facilita enormemente la movilidad de los trabajadores de la empresa entre otras ventajas.   No obstante existen otros aspectos algo más técnicos, como la seguridad de los datos, que marcan la diferencia entre las características del servicio.

Hay que tener en cuenta que el Cloud Computing no sólo es una bonita estrategia de márketing con la que sorprender a los demás (que también puede funcionar), sino que es una nueva forma de concebir el software que impulsa a su empresa hacia un nivel de conexión mayor, dotándole de plena operatividad y sin preocuparse de la infraestructura en sí sino de su propia actividad empresarial. Todo ello tanto desde su oficina como desde cualquier punto físico con conexión a internet.

La transformación digital de su empresa pasa por la nube. El objetivo de la revolución industrial 4.0 es la conectividad total, haciendo fácil el acceso a la información requerida en el momento en el que se precise, así como agilizar el IoT mejorando las comunicaciones entre los dispositivos y máquinas empleadas.

Existen además diferentes tipos de nubes, con lo que las empresas pueden configurar sus plataformas Cloud en función a sus necesidades, lo que añade a esta transformación una ventaja más.

Las previsiones de inversión en TIC por parte de las empresas para sumarse al carro de esta transformación digital son también optimistas. Éste es otro factor a tener en cuenta dado que se espera que, de media, el 50% de este tipo de inversiones en el medio plazo sea para los entornos Cloud, una cifra considerable.

Siguiendo la línea de las inversiones, una ventaja fundamental en este área es el cambio de coste de capital a coste operativo. Esta infraestructura no es un activo para la empresa, por lo que se evitan las amortizaciones y el largo plazo, pasando a un corto/medio plazo más dinámico y adaptable a las necesidades específicas de la empresa en cada momento.

A fin de cuentas, los entornos Cloud serán la referencia en el corto plazo, por lo que estar preparado para ello, tanto con una buena infraestructura así como con un socio de confianza, será lo que marque la diferencia.

La movilidad en servicios de atención al cliente

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Existen actividades de la empresa que tienen un contacto mucho más estrecho con el cliente, tales como los Servicios de Atención al Cliente y Mantenimiento. Para poder ofrecer un estos servicios de manera competitiva y con unos mínimos estándares de calidad se necesita tener una cercanía total en el cliente que ha de traducirse en los siguientes puntos:

  • Cobertura: El servicio ha de ofrecer una cobertura suficiente a los clientes de la empresa en igualdad de condiciones. Esto es decir cualquier cliente que haya comprado un producto de la empresa tienen derecho al mismo nivel de atención sin importar la ubicación en la que se halle.

Esta cuestión que es muy fácil de enunciar pero muy difícil de lograr, ha de ser un pilar básico en la oferta de cualquier empresa en la que los servicios de mantenimiento y de atención al cliente juegan un papel importante.

 

  • Tiempo de respuesta: El tiempo de respuesta en servicios de atención al cliente, especialmente en postventa, mantenimiento y reclamaciones  es muchas veces considerado como uno de los atributos más importantes del producto en sí.  Por lo tanto, las empresas que son capaces de destacar en este aspecto cuentan con una ventaja competitiva muy importante frente a sus competidores.
  • Calidad del Servicio: Por calidad del servicio entendemos no solamente la capacidad de prestar los servicios conforme a lo pactado y ofrecido por la empresa sino además cumpliendo con las expectativas razonables del cliente.  El concepto de calidad puede englobar los dos puntos anteriores aunque su alcance es mucho más amplio.

¿Cómo pueden las soluciones de movilidad ayudar a conseguirlo?

El primer y principal efecto de las soluciones de movilidad es permitir a los operarios y técnicos de servicio estar más cerca del cliente y sus ubicaciones, con lo cual obtenemos una mejora directa en los dos primeros puntos, una mayor cobertura y un mejor tiempo de respuesta.

Al reducir la cantidad de tiempo que el personal necesita pasar en sede, rellenando partes, haciendo reuniones, etc.. se consigue que puedan dedicar una mayor parte de su jornada laboral a realizar las actividades características de su puesto de trabajo que generan  más valor para la empresa, en este caso la prestación de servicios frente a tareas de tipo administrativo.

Además las soluciones de movilidad permiten también además abrir un canal directo de comunicación entre los clientes y los operarios lo que ya de por si mejora la calidad del servicio. Además al tener a los distintos equipos pegados al terreno su tiempo de respuesta se ve reducido enormemente.

Además de evitar que los técnicos  tengan que ir a la oficina a rellenar partes, con las modernas técnicas de captura de datos de los dispositivos móviles se reduce enormemente el tiempo necesario a invertir en tareas de reporting del trabajo realizado.  Y no solamente mejoran la productividad además nos permiten tener una información mucho más veraz, puntual y de mejor calidad, lo que nos servirá de excelente base para un proceso de mejora y adaptación continuo. 

Además aprovechando las capacidades de geolocalización que incorporan la práctica totalidad de los dispositivo podemos hacer una gestión mucho más eficientes de nuestros equipos y flotas, mejorando una vez más el tiempo de respuesta.

En resumidas cuentas, las soluciones de movilidad tienen un enorme potencial para la mejora en todas las actividades que giran entorno al  cliente y todo parece apuntar que en un futuro breve, todas las empresas que no las incorporan tendrán serios problemas para mantener su competitividad en las áreas de atención al cliente.

Cloud Computing – Bienvenidos al futuro

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Cada vez utilizamos más la nube, tanto en nuestra vida profesional como en la personal. Nubes como Dropbox, Google Drive o iCloud forman ya parte de nuestro día a día.

En el mundo empresarial la nube también ha adquirido importancia por sus ventajas frente a las “tradicionales” aplicaciones y sistemas on-premise en muchos casos.

La ventaja principal del “salto a la nube” es la menor complejidad en la gestión de las IT, lo que se traduce en una mejor gestión de sus recursos, económicos y humanos, ahorrando costes y mejorando su eficiencia. Además, permite la mejora de la actividad empresarial llegando éstas a ser visibles incluso en medio año.

Otra gran ventaja con la que cuentan la nube para las empresas es que ofrecen a éstas la posibilidad de utilizar tecnología de última generación con un coste reducido. Esto es debido a que las nubes están físicamente emplazadas en grandes centros de datos que utilizan equipos punteros, ahorrándoles a sus clientes los gastos de compra y mantenimiento y permitiéndoles modificar el tamaño de dichas nubes en el caso que fuese necesario sin que esto suponga un quebradero de cabeza (y más recursos).

Ahondando en este tipo de instalaciones, las empresas cuentan con la ventaja de que estos centros poseen grandes medidas de seguridad tanto en el acceso físico como en el acceso digital. Medidas como vigilancia 24 horas, control de acceso mediante sofisticados sistemas de seguridad biométricos, cortafuegos, cifrado multicapa…son sinónimos de tranquilidad a la hora de que las empresas decidan dar el paso de almacenar y trabajar con sus datos en la nube.

Asimismo, la imagen corporativa de la empresa se ve afectada positivamente dado que los centros físicos donde se almacenan las nubes tienen un impacto ecológico menor que si cada una de las empresas tuviese su propio centro de servidores. Esto es debido a que estas instalaciones utilizan sistemas eléctricos menos dañinos para el medio ambiente además de reducir su consumo energético. Además, al emplear menos hardware, la huella ecológica de estos centros se ve reducida en el largo plazo debido a que se producen menos residuos.

Las estimaciones sitúan a los sistemas cloud como un nuevo estándar en lo referente a sistemas y aplicaciones empresariales. Se calcula que en el medio plazo la práctica totalidad de las empresas de todo el mundo estén inmersas en proyectos de transformación digital de este tipo.

Conforme a estos datos, lo sensato sería entonces encontrar un socio de confianza con experiencia en este tipo de plataformas para embarcarnos en un proyecto de estas características, alguien que pueda llevar a nuestra empresa un paso hacia adelante.

El retorno de inversión en la transformación digital

Cualquier inversión en el mundo de la empresa ha de ser medida contra los beneficios que produce y los proyectos tecnológicos no pueden una excepción. Para medir el retorno de inversión debemos de centrarnos en aspectos específicos y concretos, que podamos convertir en números irrefutables, que a su vez puedan ser convertidos en barras de colores con los que adornar nuestras presentaciones.

La medición del rendimiento empresarial se basa la consideración de elementos tangibles pero lamentablemente las decisiones importantes en el mundo de la empresa se mueven casi siempre en el terreno de lo abstracto.  Por eso la dirección de una empresa dista mucho de ser un asunto técnico donde nos limitamos a aplicar una serie de reglas, como quien opera una máquina o realiza un cálculo. Al contrario, la gestión consiste entre otras cosas en la toma de decisiones, casi siempre con importantes umbrales de incertidumbre.

Algunas de esas decisiones pueden tener resultados dramáticos: la apertura de nuevos mercados, líneas de negocios, fusiones o adquisiciones e incluso la desaparición de la empresa. La medición cuantitativa de decisiones de ese calibre se antoja un ejercicio fútil e inútil, cuando no un intento vano por justificar los propios sueldos. Cuando la continuidad de un negocio está en juego lo importante es acertar, si la cosa no funciona todo dará igual. Y si por el contrario el tiro sale bien será bastante más fácil averiguar porque las cosas han funcionado.

La transformación digital es uno de esos claros ejemplos donde una decisión puede significar la supervivencia de la empresa. ¿Significa esto que debemos de ir a tontas a locas con la transformación digital? Para nada, en un movimiento de esta índole hay que estar todavía más atentos si cabe, simplemente tenemos que estar preparados, porque un cambio de esta naturaleza puede acabar modificando la naturaleza misma de nuestro negocio. Lo que está claro es que debemos ser audaces para admitir y asumir nuestro umbral de incertidumbre.

La transformación digital tiene profundas implicaciones en la empresa afectando a cuestiones claves como la estrategia, cultura, procesos, capacidades y operaciones. Determinar el ROI que puede tener un cambio de tal magnitud es una tarea inconmensurable si la abordamos con seriedad y amplitud de miras. Es un ejercicio inútil si simplemente queremos obtener un conjunto de cifras sobre un papel.

El verdadero ROI de afrontar sin tapujos y por parte de toda la organización un proceso como éste sólo puede venir años después, viendo cuál es la posición de mercado de la empresa. Cómo le ha ido a otras empresas que no han sabido afrontar éste y cómo han evolucionado otras que sí que han sido punteras en la transformación digital.

Esta no es una decisión al uso en la que intentamos simplemente sustituir una máquina vieja y tener que decidir entre varios modelos en base a unos criterios técnicos. No, aquí estamos hablando del gran juego, de decisiones a vida o muerte.  

Las nuevas fronteras del mundo digital

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“Usted es un anciano que piensa en términos de naciones y pueblos. Ya no hay naciones , no hay pueblos. No hay Rusos. Ni Árabes. No hay terceros mundos. No existe occidente. Solamente hay un único, holístico sistema de sistemas, un vasto y desmesurado, entretejido, interactivo, multivariante y multinacional dominio de dólares…  Ese es el orden natural de las cosas hoy en día“

Arthur Jensen en “Network, un mundo implacable”

Network es sin duda una película inquietante, en 1976 ya anticipaba como la televisión acabaría convirtiendo todo, hasta lo más trágico y sórdido en un espectáculo, o lo que es peor aún, en un simple entretenimiento. El protagonista es un anciano presentador de telediarios a punto de ser despedido, esto le hace entrar en cólera y decir en su penúltimo programa  todo aquello que nunca se había atrevido a decir delante de las cámaras  además de anunciar su futuro suicidio en directo. Esto cambia su suerte y le convierte en la nueva estrella de la televisión que se dedica a ofrecer discursos incendiarios antes las cámaras. Al final de la película es llamado a filas por importante ejecutivo de la corporación dueña de su cadena, quien le abre los ojos sobre la verdadera naturaleza del mundo.

No obstante se equivoca el señor Jensen al decir que no existen ya naciones, siguen existiendo aunque ya no tienen la importancia que tenían antes, desplazados por el sistema económico global. Pero siguen siendo importantes ya que sobre ellos se asienta el omnipresente sistema económico global, hoy todavía mucho más fuerte que entonces. Hoy en día estamos viendo como ese leviathan corporativo de intereses económicos se está convirtiendo en otra capa más de la cebolla, la penúltima eso sí. Pero otra capa más.

La última capa añadida ha sido otro sistema mucho más imponente y complejo, por el que no solamente circula el dinero y las cifras, también circulan las ideas, las fobias, las imágenes, las escenas, los sentimientos. Prácticamente todo aquello que nuestra mente es capaz de concebir. Este es un nuevo sistema que prevalece sobre los anteriores, gracias a él han caído mandatarios, regímenes e incluso se ha puesto en jaque a las todopoderosas multinacionales ese sistema se llama Internet. Y es mucho más que la red de cables y máquinas que lo sustenta, es la información y el contenido que circula a través de ella y sobre todo cómo esa interacción entre emisores y receptores es capaz de transformar el mundo en el que vivimos.

En el sistema económico circulan  mercancías, bienes, servicios, divisas, intereses y obligaciones. Pero en el sistema de comunicación global circula lo que puede condicionar todo lo demás. El anuncio publicitario que nos puede hacer desear un determinado producto, la reseña de un cliente insatisfecho que nos puede hacer cambiar de parecer. Las cotizaciones de las últimas divisas, etc… Pero no solo eso, mucho más. La foto de la mujer de la que nos hemos enamorado, el resultado de unas pruebas médicas cruciales, la oferta de trabajo que estábamos esperando, el libro que ha cambiado nuestra forma de ver la vida, la reserva de nuestras vacaciones, la carta de despido… Y más mucho más

Cada mundo tiene sus propias fronteras y el digital no iba a ser menos. Si los pueblos sin estado fueron los auténticos parias del sistema de estados-nación y las pequeñas empresas  las grandes perdedoras del mundo globalizado, el mundo digital también tendrá sus ganadores y perdedores.

Las fronteras tradicionales consistían en fronteras físicas con puestos en los que se impedía el paso de mercancías, bienes o servicios o personas, las fronteras de la economía global son financieras, técnicas, legales. Vamos a intentar dilucidar en qué consistirán estas nuevas fronteras que se están levantando en este momento.

La primera frontera del mundo digital: alfabetización y acceso

Aunque cada vez es más sencillo utilizar la tecnología, para poder utilizar internet y los ordenadores es necesario saber escribir, invertir algo de tiempo en conocer su funcionamiento y acceso a dispositivos y redes de comunicación. Esto es sin duda lo más básico, el que no cumpla estos requisitos puede considerarse un auténtico paria digital, una reliquia del pasado.

Hay algo malo en eso. Para nada, todavía existe en el mundo gente que no utiliza la electricidad y no por ello han de tener una vida plena. Simplemente tendremos algunas limitaciones a la hora de interactuar a ciertos niveles, pero no por ello debemos de considerar nuestra supervivencia o bienestar amenazado.

Si somos una empresa la cosa es distinta, a partir de cierto tamaño, cada vez más pequeño es imposible sobrevivir fuera del mundo digital. Ya sea para hacer trámites con la administración,  conseguir clientes, tratar con proveedores y un largo etc. De hecho la actividad económica totalmente al margen del mundo digital, es muy escasa. Hasta el mercado negro parece haberse trasladado en gran parte a Internet gracias a la darknet.

Los nuevos puesto fronterizos digitales son routers y autopistas de la información que determinan cuántos datos puede cargar y descargar una empresa.

La segunda frontera: las barreras idiomáticas

Aunque iniciativas como Google traductor han conseguido que las fronteras idiomáticas sean menores están siguen siendo importantes. Los algoritmos de traducción automática, todavía distan mucho de ser perfectos, especialmente cuanto más específica y técnica es la información. No digamos cuando hablamos de traducir figuras literarias, los sentimientos de la poesía, la ironía, el sarcasmo, es algo que no puede ser procesado todavía por los traductores automáticos.

Los audiovisuales sin traducción tradicional, pierden muchísima fuerza por varios detalles y en muchas situaciones. Por solo citar un ejemplo cuando una persona habla muy rápido, es complicado leer los subtítulos y se deja de prestar a cuestiones como la entonación la expresión facial. La experiencia es mucho más pobre. Al igual que siempre es mucho más pobre la experiencia de oír hablar a alguien a través de un video que verlo en directo.

Al igual  que en el mundo de los negocios, en Internet la lingua Franca sigue siendo el Inglés. Más de la mitad de los contenidos de Internet están contenidos en inglés y su conocimiento garantiza el acceso a un cantidad ingente de contenidos. Lógicamente los nativos y los que dispongan de un mayor dominio del inglés y sobre todo en sus áreas de especialización, dado que hasta el dominio total de un sólo idioma es un campo muy vasto para una sola persona. Implicaría nada menos que tener constancia de todo el conocimiento que encierra.

 

Las fronteras idiomáticas no solamente existen entre personas también existen entre hombres y máquinas y viene dada por los lenguajes de programación. Aunque escribir código es algo relativamente homogéneo dado que la mayoría de los lenguajes de programación modernos comparten una sintaxis parecida, a la hora de la verdad hay muchísimas diferencias. Para escribir buenas aplicaciones de escritorio potentes es necesario saber C, C## o Java. Para la web es necesario Javascript, PHP, cada lenguaje tiene sus puntos fuertes, sus posibilidades y limitaciones.

La tercera frontera: la comprensión del sistema y la capacidad para modificarlo

Aquellos que comprenden el sistema pueden utilizarlo en su beneficio. Y todavía más los  que además de comprenderlo son capaces de manipularlo, ampliarlo y dirigirlo todavía pueden sacar más provecho todavía de él. Dicho sea de paso, que esta comprensión es siempre parcial, ya que no hay mente capaz de comprender en su total algo tan abrumador.

Un ejemplo claro de este tipo de comportamiento pueden ser los Youtubers. Algunos de ellos coo elrubiusOMG, tienen sólo en el ámbito de habla hispana de más de veinte millones de seguidores, superando con creces a las estrellas televisivas más importantes del momento. Son gente que ha aprovechado la capacidad que confieren los nuevos medios para llegar al público, sin necesidad de pasar por el filtro de los grandes medios de comunicación.

Otro ejemplo en un ámbito muy distinto son los HFT, o High Frequency Traders, gente que se dedica a hacer operaciones con venta de valores y financieras a alta velocidad apoyados en la potencia de las máquinas. Hacen cada día miles de operaciones automáticas con ganancias mínimas que les permiten obtener importantísimos beneficios gracias al efecto acumulatorios.

A partir de aquí caben todo tipo de posibilidades, desde la utilización de internet para promover causas sociales, como las revueltas árabes. La utilización de minería de datos mediante crawlers que se dedican a procesar toneladas de información en búsqueda de patrones ocultos y largo etc..

La cuarta frontera: la capacidad de computación y de acceso al ancho de banda

Para las operaciones más técnicas como algunas de las mencionadas anteriormente, tales como el HFT o el Big Data,  la capacidad de computación y la velocidad para descargar o subir datos a la red es muchas veces un factor clave.

A priori este podría parecer un componente financiero, pero es algo más complejo que eso. Llegado cierto nivel de recursos financieros, dadas las limitaciones actuales de equipos y redes, la cuestión se convierte algo técnico. Conocer las velocidades de conexión  y puntos de enganchas. Los HTF por ejemplo tienen en cuenta diferencias de milisegundos a la hora de ubicar sus centros de cálculo en un punto o en otro. Por otro lado desde un principio Google ha ejercido un total control sobre sus centros de servidores, diseñando infraestructuras, lógica y hasta el hardware para conseguir los mejores rendimientos.

Para poder prosperar en el mundo digital es necesario conocer su configuración y geografía y con este artículo esperamos haber realizado un breve pero útil bosquejo de ese nuevo reino llamado internet.

¿Que información merece la pena almacenar?

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La capacidad de recopilar y almacenar enormes volúmenes de información a bajo coste, no ha tenido parangón  en ninguna época de la humanidad. Se estima que en los cincuenta años posteriores que siguieron a la invención de la imprenta por parte de Gutenberg se imprimieron unos ocho millones de libros, más de lo que lo que consiguieron todos los escribas de Europa juntos durante los 1.200 años precedentes, desde la fundación de Constantinopla.

Se ha hablado mucho de la velocidad a la que se incrementan los registros disponibles así como la capacidad de computación, pero se ha reflexionado poco acerca de todas las implicaciones que puede tener esta fiebre del almacenamiento, que por cierto también pueden ser negativas.

Nadie niega por ejemplo que los humanos necesitamos de cosas materiales como ropa, utensilios o vehículos para gozar de un cierto bienestar. Esto era tan cierto en la edad de piedra y en las pocas sociedades tribales que sobreviven aisladas por el planeta como lo es en nuestras deslumbrantes ciudades. De hecho en las sociedades modernas muchas veces se intenta medir el bienestar con las capacidad de compra de productos o el valor acumulado de los mismos. El problema es que cualquiera puede acabar prácticamente enterrado en su propio bienestar material.

Entre un 2 y 5% de los adultos sufren en mayor o menor medida del síndrome de acaparamiento compulsivo, un trastorno de la conducta que consiste en acumular todo tipo de artículos u objetos, en muchos casos hasta basura, con dificultad manifiesta para deshacerse de ellos.   En su afán por acumular, muchas veces convierten sus viviendas en lugares impracticables en las que a duras penas se puede realizar las operaciones más sencillas de alimentación, limpieza y reposo, generando además importantes problemas de salubridad.

En los entornos empresariales a veces sucede lo mismo. Muchas veces nos encontramos con empresas que sufren lentitud en sus sistemas debido a la acumulación una gran cantidad de registros sin realizar las correspondientes purgas de bases de datos o que les cuesta una eternidad obtener los informes debido a que estos se obtienen directamente de la base de datos del transaccional sin utilizar ningún tipo de data warehouse o sistema de almacenamiento intermedio.

Los costes de acaparar almacenar información

Los costes de almacenar información han ido descendiendo a velocidades vertiginosas durante las últimas décadas, aunque parece que en los últimos años esta carrera se ha frenado, todavía no hemos sido capaces de digerir todo el poder que no ha conferido esa capacidad de almacenamiento. Simplemente nos dedicamos a almacenar y almacenar con la vaga noción de que un día nos servirá de algo.

Pero aunque los costes económicos de almacenar información hayan descendido estos no han desaparecido y tienen básicamente tres componentes, espacio de almacenamiento, capacidad de proceso y recursos humanos. Para almacenar información necesitamos hardware, software y energía, una infraestructura tanto física como lógica que requiere de un mantenimiento con costes crecientes, si tenemos en cuenta que la empresa va a generando y acumulando información continuamente. Por mucho que los costes de almacenamiento se reduzcan vamos a tener que ir incrementando los gastos si o si. Además la reducción de los costes de almacenamiento así como el coste computación parece ser que está frenando debido a las limitaciones físicas con las que se están encontrando los fabricantes de hardware  llegados a un cierto punto.

Pero además la acumulación de datos históricos en los mismos repositorios que utilizan los principales sistemas de la empresa tiende a ralentizar el acceso a la base de datos, el cual es uno de los principales problemas que encuentran las empresa una vez que sus sistemas llevan ya unos cuantos corriendo estables. Esto implica tener que mejorar la infraestructura  o resignarse a funcionamiento lento y con errores y caídas.

La alternativa es utilizar un sistema secundario de almacenamiento que tendrá sus propios costes adicionales. Cabe decir que la información inútil es una fuente potencial de distracción y en la economía del conocimiento el recurso más escaso es la atención.

Separando el grano de la paja

Tenemos que profundizar un poco más en la definición de información para captar su sentido. Una de las definiciones más comúnmente aceptadas de información es la de una colección de datos organizados que transmiten un mensaje.  Las bases de datos de empresariales en la mayoría de los casos están compuestas de anotaciones numéricas correspondientes a conceptos, tales como unidades del artículo X, precio del artículo Y, cantidad adeuda al proveedor Z, etc. Son por tanto colecciones de datos organizadas, pero su capacidad para transmitir un mensaje que tenga algún valor depende del procesamiento que seamos capaces de darle y de la vigencia de los datos contenidos.

Para saber si merece la pena conservar un dato debemos de hacernos las siguiente preguntas en primera instancia:

  • ¿Tenemos la obligación de conservarlo? Bien sea por imperativo legal, por requerimientos de auditoría o por estricta política de la empresa. En caso afirmativo no es necesario seguir haciéndonos preguntas.
  • ¿Tiene algún poder explicativo por sí solo? Si el dato es significativo por sí solo entonces simplemente tenemos que conservarlo. En caso negativo debemos de hacernos la siguiente pregunta.
  • ¿Tiene algún utilidad como componente agregado o agrupado de un conjunto? En caso afirmativo debemos computar esos conjuntos y documentar de manera fehaciente como han sido obtenidos esos registros “cocinados”. En caso negativo el dato debería de ser destruido.

 

Estos principios sencillos han de ser aplicados en base a las necesidades y circunstancias de cada empresa, por lo que su puesta en práctica nunca será tan fácil. No obstante la aplicación de unas medidas de “higiene informática” es tan necesaria y útil como la aplicación de medidas de higiene persona.

Transformación Digital – nuevas redes de comunicación

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Todo está conectado, la mayoría de dispositivos que utilizamos a diario son una ventana a internet donde podemos consultar y ser consultados.

En la mayoría de puestos de trabajos a día de hoy es necesaria una conexión a internet, bien sea para consultar información, para comunicarse con otro departamento/sucursal o para utilizar los servicios cloud de los sistemas utilizados en la empresa. Básicamente se necesitan conexiones de alta velocidad para que el ritmo de trabajo sea el adecuado.

¿Cuántas veces nos hemos quedado tirados porque no teníamos conexión de datos móviles o la señal de Wi-Fi no nos dejaba trabajar a una velocidad razonable? Las conexiones inalámbricas se han asentado en nuestro modo de trabajo sustituyendo a las conexiones por cable.

Actualmente, la velocidad estándar de las redes inalámbricas (Wi-Fi) ofrece conexiones de hasta 3Gbps, pero ya se están desarrollando redes que llegarán a ofrecer hasta un máximo de 8Gbps, un aumento considerable.

En el ámbito de las redes móviles, actualmente se utilizan tanto las redes 3G (hasta 14mbps) como las redes 4G (hasta 1Gbps) aunque las perspectivas son que en unos pocos años alcancemos el siguiente hito: redes 5G con velocidades de hasta 7Gbps.

Esto significa que en el medio plazo las conexiones crecerán de manera exponencial ampliando los horizontes, y por ende, las posibilidades de todos los dispositivos conectados a internet.

Centrándonos en el ámbito empresarial, este hecho significa una mejora sustancial de las comunicaciones tanto entre las personas como entre las máquinas. Las redes M2M y el IoT ya no serán una opción, serán LA opción. Y es que los procesos para la transformación digital que se están llevando a cabo hoy, experimentarán una tremenda aceleración conforme la velocidad de las conexiones aumente.

En conclusión, nos encontramos a las puertas de la conectividad de alta velocidad entre dispositivos, y una empresa tiene la obligación de sumarse a la transformación digital para seguir siendo competitiva. Encontrar un buen aliado que le acompañe en esta transformación es clave para llevar a su empresa un paso más allá permaneciendo competitiva y sumando valor.

Machine Learning

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En la saga clásica de acción Terminator, la humanidad se ve al borde de la extinción debido a que la inteligencia artificial Skynet ha vuelto las máquinas en contra de las personas. Esta inteligencia artificial tiene la particularidad de que aprende con la experiencia, como una persona haría de manera natural.

A día de hoy, un ejemplo como éste es ciencia ficción pura, pero hay matices que sí que se dan en la tecnología que manejamos a diario.

Una máquina, por definición, está diseñada y construida para realizar una o varias acciones…nada más. No aprende, no crece, no desarrolla nuevas habilidades. Esto también es aplicable a los programas informáticos: realizan las acciones para las que han sido diseñados y escritos.

No obstante, existen algoritmos que sí que aprenden de la experiencia, llegando a predecir qué es lo que va a suceder.

Estos algoritmos son en esencia analítica avanzada, modelos predictivos cuya función es encontrar patrones en la inmensidad de los datos y que funcionan mejor cuantos más datos tienen, es decir, cuanto más aprenden.

A partir de este análisis, los algoritmos crean los modelos matemáticos predictivos que se emplearán con los nuevos datos que se introduzcan en el sistema y generando nuevas predicciones.

Como caso de éxito tenemos a Amazon, cuyo motor de búsqueda predice el producto que más le puede interesar al usuario y lo implementa en su navegador en forma de anuncio. Su motor de Machine Learning tiene suficiente potencia para generar miles de millones de predicciones al día al mismo tiempo que abastece dichas predicciones en tiempo real.

En resumen, la tecnología Machine Learning es una tecnología predictiva aplicada a los grandes volúmenes de datos, como es el caso del Big Data.

Lo interesante del ML radica en su capacidad predictiva y las aplicaciones que puede tener este “conocimiento del futuro” para la toma de decisiones en las empresas, tremendamente importante dada la potencia y la precisión analítica de los algoritmos empleados.

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