Las nuevas fronteras del mundo digital

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“Usted es un anciano que piensa en términos de naciones y pueblos. Ya no hay naciones , no hay pueblos. No hay Rusos. Ni Árabes. No hay terceros mundos. No existe occidente. Solamente hay un único, holístico sistema de sistemas, un vasto y desmesurado, entretejido, interactivo, multivariante y multinacional dominio de dólares…  Ese es el orden natural de las cosas hoy en día“

Arthur Jensen en “Network, un mundo implacable”

Network es sin duda una película inquietante, en 1976 ya anticipaba como la televisión acabaría convirtiendo todo, hasta lo más trágico y sórdido en un espectáculo, o lo que es peor aún, en un simple entretenimiento. El protagonista es un anciano presentador de telediarios a punto de ser despedido, esto le hace entrar en cólera y decir en su penúltimo programa  todo aquello que nunca se había atrevido a decir delante de las cámaras  además de anunciar su futuro suicidio en directo. Esto cambia su suerte y le convierte en la nueva estrella de la televisión que se dedica a ofrecer discursos incendiarios antes las cámaras. Al final de la película es llamado a filas por importante ejecutivo de la corporación dueña de su cadena, quien le abre los ojos sobre la verdadera naturaleza del mundo.

No obstante se equivoca el señor Jensen al decir que no existen ya naciones, siguen existiendo aunque ya no tienen la importancia que tenían antes, desplazados por el sistema económico global. Pero siguen siendo importantes ya que sobre ellos se asienta el omnipresente sistema económico global, hoy todavía mucho más fuerte que entonces. Hoy en día estamos viendo como ese leviathan corporativo de intereses económicos se está convirtiendo en otra capa más de la cebolla, la penúltima eso sí. Pero otra capa más.

La última capa añadida ha sido otro sistema mucho más imponente y complejo, por el que no solamente circula el dinero y las cifras, también circulan las ideas, las fobias, las imágenes, las escenas, los sentimientos. Prácticamente todo aquello que nuestra mente es capaz de concebir. Este es un nuevo sistema que prevalece sobre los anteriores, gracias a él han caído mandatarios, regímenes e incluso se ha puesto en jaque a las todopoderosas multinacionales ese sistema se llama Internet. Y es mucho más que la red de cables y máquinas que lo sustenta, es la información y el contenido que circula a través de ella y sobre todo cómo esa interacción entre emisores y receptores es capaz de transformar el mundo en el que vivimos.

En el sistema económico circulan  mercancías, bienes, servicios, divisas, intereses y obligaciones. Pero en el sistema de comunicación global circula lo que puede condicionar todo lo demás. El anuncio publicitario que nos puede hacer desear un determinado producto, la reseña de un cliente insatisfecho que nos puede hacer cambiar de parecer. Las cotizaciones de las últimas divisas, etc… Pero no solo eso, mucho más. La foto de la mujer de la que nos hemos enamorado, el resultado de unas pruebas médicas cruciales, la oferta de trabajo que estábamos esperando, el libro que ha cambiado nuestra forma de ver la vida, la reserva de nuestras vacaciones, la carta de despido… Y más mucho más

Cada mundo tiene sus propias fronteras y el digital no iba a ser menos. Si los pueblos sin estado fueron los auténticos parias del sistema de estados-nación y las pequeñas empresas  las grandes perdedoras del mundo globalizado, el mundo digital también tendrá sus ganadores y perdedores.

Las fronteras tradicionales consistían en fronteras físicas con puestos en los que se impedía el paso de mercancías, bienes o servicios o personas, las fronteras de la economía global son financieras, técnicas, legales. Vamos a intentar dilucidar en qué consistirán estas nuevas fronteras que se están levantando en este momento.

La primera frontera del mundo digital: alfabetización y acceso

Aunque cada vez es más sencillo utilizar la tecnología, para poder utilizar internet y los ordenadores es necesario saber escribir, invertir algo de tiempo en conocer su funcionamiento y acceso a dispositivos y redes de comunicación. Esto es sin duda lo más básico, el que no cumpla estos requisitos puede considerarse un auténtico paria digital, una reliquia del pasado.

Hay algo malo en eso. Para nada, todavía existe en el mundo gente que no utiliza la electricidad y no por ello han de tener una vida plena. Simplemente tendremos algunas limitaciones a la hora de interactuar a ciertos niveles, pero no por ello debemos de considerar nuestra supervivencia o bienestar amenazado.

Si somos una empresa la cosa es distinta, a partir de cierto tamaño, cada vez más pequeño es imposible sobrevivir fuera del mundo digital. Ya sea para hacer trámites con la administración,  conseguir clientes, tratar con proveedores y un largo etc. De hecho la actividad económica totalmente al margen del mundo digital, es muy escasa. Hasta el mercado negro parece haberse trasladado en gran parte a Internet gracias a la darknet.

Los nuevos puesto fronterizos digitales son routers y autopistas de la información que determinan cuántos datos puede cargar y descargar una empresa.

La segunda frontera: las barreras idiomáticas

Aunque iniciativas como Google traductor han conseguido que las fronteras idiomáticas sean menores están siguen siendo importantes. Los algoritmos de traducción automática, todavía distan mucho de ser perfectos, especialmente cuanto más específica y técnica es la información. No digamos cuando hablamos de traducir figuras literarias, los sentimientos de la poesía, la ironía, el sarcasmo, es algo que no puede ser procesado todavía por los traductores automáticos.

Los audiovisuales sin traducción tradicional, pierden muchísima fuerza por varios detalles y en muchas situaciones. Por solo citar un ejemplo cuando una persona habla muy rápido, es complicado leer los subtítulos y se deja de prestar a cuestiones como la entonación la expresión facial. La experiencia es mucho más pobre. Al igual que siempre es mucho más pobre la experiencia de oír hablar a alguien a través de un video que verlo en directo.

Al igual  que en el mundo de los negocios, en Internet la lingua Franca sigue siendo el Inglés. Más de la mitad de los contenidos de Internet están contenidos en inglés y su conocimiento garantiza el acceso a un cantidad ingente de contenidos. Lógicamente los nativos y los que dispongan de un mayor dominio del inglés y sobre todo en sus áreas de especialización, dado que hasta el dominio total de un sólo idioma es un campo muy vasto para una sola persona. Implicaría nada menos que tener constancia de todo el conocimiento que encierra.

 

Las fronteras idiomáticas no solamente existen entre personas también existen entre hombres y máquinas y viene dada por los lenguajes de programación. Aunque escribir código es algo relativamente homogéneo dado que la mayoría de los lenguajes de programación modernos comparten una sintaxis parecida, a la hora de la verdad hay muchísimas diferencias. Para escribir buenas aplicaciones de escritorio potentes es necesario saber C, C## o Java. Para la web es necesario Javascript, PHP, cada lenguaje tiene sus puntos fuertes, sus posibilidades y limitaciones.

La tercera frontera: la comprensión del sistema y la capacidad para modificarlo

Aquellos que comprenden el sistema pueden utilizarlo en su beneficio. Y todavía más los  que además de comprenderlo son capaces de manipularlo, ampliarlo y dirigirlo todavía pueden sacar más provecho todavía de él. Dicho sea de paso, que esta comprensión es siempre parcial, ya que no hay mente capaz de comprender en su total algo tan abrumador.

Un ejemplo claro de este tipo de comportamiento pueden ser los Youtubers. Algunos de ellos coo elrubiusOMG, tienen sólo en el ámbito de habla hispana de más de veinte millones de seguidores, superando con creces a las estrellas televisivas más importantes del momento. Son gente que ha aprovechado la capacidad que confieren los nuevos medios para llegar al público, sin necesidad de pasar por el filtro de los grandes medios de comunicación.

Otro ejemplo en un ámbito muy distinto son los HFT, o High Frequency Traders, gente que se dedica a hacer operaciones con venta de valores y financieras a alta velocidad apoyados en la potencia de las máquinas. Hacen cada día miles de operaciones automáticas con ganancias mínimas que les permiten obtener importantísimos beneficios gracias al efecto acumulatorios.

A partir de aquí caben todo tipo de posibilidades, desde la utilización de internet para promover causas sociales, como las revueltas árabes. La utilización de minería de datos mediante crawlers que se dedican a procesar toneladas de información en búsqueda de patrones ocultos y largo etc..

La cuarta frontera: la capacidad de computación y de acceso al ancho de banda

Para las operaciones más técnicas como algunas de las mencionadas anteriormente, tales como el HFT o el Big Data,  la capacidad de computación y la velocidad para descargar o subir datos a la red es muchas veces un factor clave.

A priori este podría parecer un componente financiero, pero es algo más complejo que eso. Llegado cierto nivel de recursos financieros, dadas las limitaciones actuales de equipos y redes, la cuestión se convierte algo técnico. Conocer las velocidades de conexión  y puntos de enganchas. Los HTF por ejemplo tienen en cuenta diferencias de milisegundos a la hora de ubicar sus centros de cálculo en un punto o en otro. Por otro lado desde un principio Google ha ejercido un total control sobre sus centros de servidores, diseñando infraestructuras, lógica y hasta el hardware para conseguir los mejores rendimientos.

Para poder prosperar en el mundo digital es necesario conocer su configuración y geografía y con este artículo esperamos haber realizado un breve pero útil bosquejo de ese nuevo reino llamado internet.

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