Archivo de la categoría: Tendencias de mercados y empresas

Grandes mentiras tecnológicas(I): El volumen de información crece de forma exponencial

Esta es una de las grandes mentiras que podemos leer negro sobre blanco casi a diario y que se origina en la confusión habida entre datos e información. Según Wikipedia, que tampoco podemos considerar como un parangón de fidelidad, información es:un conjunto organizado datos procesados, que constituyen un mensaje que cambia el estado de conocimiento del sujeto o sistema que recibe dicho mensaje”.

La caída en los costes de almacenamiento, el abaratamiento de los procesadores y su consecuente difusión ha provocado que cada vez almacenemos más datos. Parece ser que la cosa no va a detenerse aquí y probablemente los tecnólogos de Silycon Valley no estarán contentos hasta que la plancha de casa almacene al menos un Terabyte de datos diario. Pero detrás de todo esto subyace algunas preguntas: ¿Cuántos de estos datos tienen algún valor? ¿Somos capaces de aprovecharlos? ¿Tendré que vaciar de datos la plancha para que no funcione a trompicones?

El sentido común sugiere que a mayor volumen de datos más conocimiento, pero como casi siempre se equivoca. En la mayoría de los casos la realidad funciona justo al revés. Por muchos petabytes, zetabytes y trilobites que seamos capaces empacar en nuestros smartphones, a menos que estos sean capaces de cambiar nuestro estado de consciencia nunca serán información. Y aún existe otro factor de fondo mucho más inquietante, la información puede tener efectos perniciosos, haciéndonos creer cosas que no son ciertas e incluso perjudiciales para nosotros.

La cuestión de fondo es que no existe ninguna correlación entre el volumen de datos y el volumen de información. El primer conjunto depende de la capacidad de nuestros cacharros y sistemas de registro de generar y capturar datos, el segundo depende de nuestra capacidad para interpretar nuestro torrente de información sensorial.

El verdadero volumen de datos y su verdadero valor

Aquí aparece el problema de la redundancia. Hace años yo tenía todos mis correos almacenados en mi ordenador, que a su vez también estaban almacenados en el servidor de la. Hoy en día también utilizo mi teléfono y el navegador web. Por tanto, tenemos la misma información repetida en varios dispositivos. Esto se agrava más todavía con el uso de correos masivos prácticamente idénticos y que a su vez son almacenados por cada usuario en sus respectivos dispositivos.

También hay que tener en cuenta que muchos contenidos que se producen son refritos sin sustancia de otros. Este hecho no es nuevo. Los medios tradicionales también lo han estado haciendo al hacerse eco de noticias de agencias que son repetidas con pocas modificaciones por parte de un gran número de medios. ¿Qué valor tiene toda esa información?  La verdad es que muy poco y a veces incluso negativo. En general se asume el principio de que no hay información mala y que todo depende de lo que seamos capaces de hacer con ella. Alguien avispado y con suficientes recursos podría ser capaz de extraer algo de valor de todo ese sin sentido, pero precisamente es ahí donde reside la verdadera raíz del problema.

La cuestión de la atención, cada vez más tontos

Un apóstol de los datos nos dirá que cualquier dato es útil sólo tenemos que encontrar la forma de extraerle valor. Sin entrar a discutir este punto que me parece totalmente falso, sólo apuntaré dos cuestiones que suelen ser pasadas por alto por los tecnólogos, debido a su arbitrariedad y alto componente abstracto, lo cual impide que sean contenidas en algoritmos, pero no por ello son menos trascendentales: el coste de oportunidad y escasez de recursos, concretamente de la escasez del recurso más preciado: la atención. Porque cuando prestamos atención a una cosa no prestamos atención a otra y puede que eso que ignoramos sea a la postre más interesante.

La tecnología contrariamente a lo que pensamos tiende a hacernos más inútiles. Es mucho mayor la destreza y atención que necesitaba un cazador del periodo lítico para obtener alimentos que a la de agricultor de la edad de bronce. A su vez un comprador de supermercado necesita todavía menos habilidades. Desde que la revolución mecánica se impuso la necesidad de fuerza ha sido cada vez menor, hasta el punto de tener que hacer ejercicio para no acabar convertidos en bolas de sebo. Desde que el uso de calculadoras y ordenadores se ha generalizado nuestra capacidad de cálculo mental se ha visto mermada.  Numerosos estudios apuntan a que Internet ha tenido un efecto parecido en nuestra capacidad de concentración y síntesis. A todo esto, se une el problema de la sobre estimulación. En una sociedad con un altísimo nivel de estímulos e información disponible resulta cada vez más difícil extraer algo de valor porque hay que escarbar cada vez más para separar el grano de la paja. Estudios conductuales llevados a cabo en el campo de la psicología sugieren que, a partir de un cierto nivel, cuanta más información tenemos peor decidimos. Lo cual explica como un taxista puede elegir mejores valores de inversión que un gestor de fondos.

El desarrollo de tecnologías como el Big Data y el Machine Learning no son más que la consecuencia inevitable de todos estos problemas planteados. Los sistemas tradicionales de gestión de información se han mostrado incapaces de procesar y aprovechar todo este maremágnum de datos que generamos cada día. Si las empresas hoy en día quieren evitar ahogarse en este mar datos o lo que es peor que les arrase como un tsunami deberían comenzar a plantearse el cambiar su forma de gestionar la información.

En este sentido las empresas deben incorporar sistemas cada vez más “inteligentes” no solamente capaces de procesar y estructurar toda la información, sino que además deben poder tomar decisiones en base a los datos obtenidos. Esta es la única forma posible de contar cada vez con más y mejor información además de trabajar y mejorar nuestra capacidad de información y atención.

Big Data: el futuro del marketing

 

El final de una era

Durante décadas la medida de la eficacia de las acciones de marketing y el testeo de ideas se ha basado en técnicas de muestreo. la recogida de datos de audiencia, pruebas de mercado, focus groups y sondeos demoscópicos, todas estas técnicas se basan en la extrapolación de los resultados obtenidos sobre pequeñas muestras que se creen representativas de una población mayor.

Como me explico un profesor, tomar una muestra es como probar una cucharada del guiso que estamos preparando. Si lo que probamos está bueno, entonces podremos asumir que el resto del cocido está bueno. Esto, a veces, es mucho suponer. La parte de arriba puede estar buena mientras que la de abajo puede estar agarrada. Inconveniente que por otro lado es perfectamente conocido por los cocineros del negocio. Los más expertos son capaces  incluso de meter la cuchara en la parte que más gustará al cliente.

Hasta que no llegaban las ventas, nunca se contaba con una medida real de efectividad.  La aparición del mundo online ha cambiado este paradigma. Ahora podemos medir de forma directa y en tiempo real la respuesta a nuestras acciones. Para muchas empresas totalmente inmersas en la economía digital esta es su única forma de trabajar.

El resto nos encontramos en una especie de limbo. En el que por un lado disponemos de los datos aportados por los sistemas de gestión transaccionales como los  ERP y CRM , combinados con el nuevo torrente de información online y las técnicas tradicionales de medición de acciones de marketing basadas en muestreos.

Todo esto se traduce en una gran cantidad de datos tanto estructurados como no estructurados que necesitan ser puestos en conjunto para obtener una visión clara del negocio  y el entorno. Por si fuera poco, existe además hoy la posibilidad de incorporar numerosas fuentes de datos tanto externas como internas que no se rigen por los parámetros económico-financieros tradicionales y no están expresadas en unidades monetarias o cantidades de producto o kilos de materias primas. Estos datos reflejan hechos y realidades que pueden ser determinantes para nuestra empresa y que complementan la visión aportada por las fuentes clásicas.

 El Big Data un nuevo enfoque

La pregunta más obvia ante este nuevo panorama es: ¿Cómo podemos sacar partido a todo este torrente de información? A día de hoy la mejor respuesta posible es incorporar los enfoques de Big Data.

Estos se apoyan en dos pilares, uno tecnológico que crear una  infraestructura capaz de recoger, ordenar y procesar ese torrente de nueva información, y la otra la analítica que incorporando técnicas de análisis avanzado nos permite abordar toda esa complejidad.

Lo parte más interesante para los profesionales del marketing es la metodología utilizada para el análisis. Los sistemas de reporting tradicionales se han basado en la búsqueda de un dato en concreto o en el contraste de hipótesis preestablecidas, dando respuesta a preguntas como: ¿Cuál es la rentabilidad de este producto? ¿Ha sido efectiva esta campaña de comunicación? ¿Afecta la variable X a las ventas de mi producto?

Los verdaderos sistemas de analítica avanzada no parten de preguntas previas tan acotadas, sino que se dedican a construir modelos matemáticos con un número creciente de variables de actuación  para encontrar correlaciones que pongan de manifiesto hechos hasta ahora desconocidos. Esto nos permite comprender aspectos y cuestiones que nunca habríamos sido capaces ni siquiera de plantear. Detrás de este enfoque se esconde el secreto que ha permitido a algunos gigantes de internet llegar hasta donde están.

Con el desarrollo de la tecnología, know how y la reducción de costes, este enfoque se ha vuelto no solamente atractivo sino también asequible para un número cada vez mayor de empresas. El auge de las plataformas cloud ha reducido el coste de acceso a este tipo de soluciones, permitiendo crear pequeños prototipos fácilmente escalables que reducen las barreras de entrada y los tiempos de despliegue. En resumen, el futuro del marketing está  en el Big Data pasando de técnicas de muestreo a técnicas de rastreo sobre datos reales y efectivos.

Wearables: bienvenidos a la era post-pc

cabecera_wearables

A día de hoy utilizamos dispositivos electrónicos para casi todas las tareas que desarrollamos diariamente: el ordenador para trabajar, el móvil para comunicarnos, robots de cocina, aspiradoras autónomas, sistemas de navegación en los coches, videoconsolas para nuestro tiempo de ocio, etc.

La informática ha cambiado completamente nuestra manera de trabajar, empezando por los ordenadores, que ayudaron a ahorrar ingentes cantidades de papel en informes impresos y tiempo de trabajo invertido en el análisis de datos, y siguiendo por los dispositivos móviles, que nos permitieron trasladar dichos ordenadores a cualquier lugar.

El último horizonte tecnológico alcanzado ha sido la era “post-pc”, donde los ordenadores tal y como los conocemos han sido reemplazados en muchos puestos de trabajo por los dispositivos móviles, como los smartphones y las tablets, y recientemente, por los wearables o dispositivos portátiles.

Estos últimos están experimentando un alto crecimiento en cuanto a su uso en el entorno empresarial debido a su manejo intuitivo y, en muchas ocasiones, sin necesidad de usar las manos. Esta característica les otorga una ventaja sustancial respecto a los que están sustituyendo, dado que los dispositivos móviles necesitan una interacción manual para poder ser utilizados.

Los dispositivos portátiles asimismo recopilan datos de diversas fuentes que son, bien almacenados local o remotamente, o bien enviados a otros dispositivos para analizarlos para conseguir información relevante tanto de los procesos que ha realizado el trabajador, información sobre el propio trabajador e información sobre aspectos relevantes a la empresa.

Estos dispositivos son los encargados de recoger los datos, pero no son los encargados de procesar la información que éstos les brindan, necesitan algo más. Éstos necesitan comunicarse con los sistemas informáticos empresariales, como JD Edwards, mediante aplicaciones diseñadas específicamente para ellos.

Estas aplicaciones deben ser intuitivas y sencillas de manejar, a fin de cumplir el objetivo original de los dispositivos: facilitar de la manera más cómoda posible el trabajo al usuario, utilizándolos mediante interacciones manuales rápidas y sencillas o mediante comandos de voz.

Además el interfaz de usuario debe ser acorde al dispositivo empleado, así como su display, de manera que la información solicitada se pueda ver rápidamente y el operario pueda obtener la ayuda que necesite y seguir con su trabajo aumentando así su productividad y, por ende, la eficiencia de la propia empresa.

Los más empleados a día de hoy son los relojes (smartwatches), pulseras y gafas inteligentes (smartglasses). Éstos se emplean tanto en el mundo empresarial como de manera privada por los consumidores, dado que son dispositivos asequibles para este consumidor privado. No obstante, existen otros como anillos, prendas y brazaletes inteligentes que ya pueden adquirirse pero que se encuentran en las primeras fases de desarrollo y todavía no han alcanzado todo su potencial.

Los dispositivos mencionados tienen multitud de aplicaciones en las empresas dado que aumentan la productividad del trabajador al mismo tiempo que aumentan la de la empresa. Además, ésta última, consigue información en tiempo real sobre sus procesos y sus trabajadores, que puede utilizar en beneficio propio mejorando la eficiencia en sus procesos y la calidad del trabajo de sus empleados.

A día de hoy, los sectores que más utilizan esta tecnología son los sectores de logística, fabricación/manufactura y la venta al por menor. Estos dispositivos son muy utilizados en las tareas de almacén (picking, organización, inventario, etc.), donde los trabajadores, empleando en este ejemplo las gafas inteligentes, pueden conocer qué artículos y qué cantidad de los mismos son necesarios, dónde están localizados e ir escaneando dichos artículos y sus embalajes a medida que los van recogiendo y empaquetando, completando las tareas encomendadas y sin perder tiempo en utilizar una pistola de escaneo de códigos de barras y una lista, en pda/tablet o papel, de artículos y tareas por completar/recoger.

Estos dispositivos también son interesantes para la formación de los empleados, dado que gracias a la realidad aumentada, los equipos de trabajo del sector de la manufactura por ejemplo, pueden ver rápidamente las piezas o elementos que van a fabricar en el siguiente lote y ser formados mediante esta tecnología de manera mucho más rápida. Asimismo, de manera previa a la formación, el equipo de diseño puede utilizar la combinación de gafas y brazalete inteligentes para diseñar en 3D las nuevas piezas o elementos que posteriormente se fabricarán de una manera más dinámica y visual que en un dibujo en dos dimensiones.

A modo de conclusión, destacaría que la mayoría de estos dispositivos se encuentran en fases muy tempranas de desarrollo y que además algunos conservan una dependencia directa con los dispositivos móviles (smartwatches y smartphones en este caso) que les restan independencia, así que todavía tardarán algún tiempo en alcanzar todo su potencial, tanto en el uso privado como en el uso empresarial, llegando incluso a sustituir a los móviles y tablets en más de una ocasión.

Por ello, estar informado de estos avances tecnológicos podrá marcar la diferencia en un futuro no muy lejano entre su empresa y su competencia en el grado que esté también preparado para adoptar estas innovaciones, mediante la elección de un ERP integrable con esta tecnología, por ejemplo.

¿Qué es la transformación digital?

trasnsformacion_digitalLa transformación digital es el nuevo término de moda en el ámbito empresarial. Todo el mundo habla de ella, aunque pocos parecen tener una idea clara de lo que significa, más allá de subir fotos a  Facebook o jugar a algún juego en nuestro smartphone. Parece un contrasentido que en 2016 estemos hablando de la transformación digital, ¿acaso todavía alguien utiliza dispositivos analógicos?¿Cuántos faxes ha puesto usted en los últimos años?  Desde finales de los años 70 el uso de dispositivos digitales ha ido en aumento y su aplicación ha sido casi universal, desde relojes de pulsera hasta ordenadores, pasando por coches, electrodomésticos, ascensores y un largo etc..

Tal vez esta sea la razón principal de la confusión entorno a un fenómeno que por otra parte es absolutamente real,  el término que ha sido escogido para definirlo es confuso. En España existe la costumbre de traducir literalmente casi todos los términos acuñados en Silicon Valley, lo que lleva a no pocas confusiones. Muchas de esta pseudotraducciones no solamente suenan extrañas, además suelen estar gramaticalmente mal construidas y casi siempre se corresponden  con palabras y  expresiones ya existentes en el idioma castellano. Generalmente se opta por emplear el término anglosajón, con lo que no solamente se evita el tedioso esfuerzo de tener que pensar, sino que además se dota de un cierto de aire de misticismo a la “cosa”, que según la creencia popular ayuda a venderla.

En el caso de la transformación digital el término ya venía viciado de fuera. La transformación digital no es más que  el paraguas bajo el que se ha agrupado una serie de aplicaciones tecnológicas basadas en el desarrollo de las redes y protocolos de comunicación además del refinamiento del software y su aplicación en nuevos campos como la comunicación social o el intercambio de información entre dispositivos. Muchas de estas tecnologías y aplicaciones existen desde hace décadas, pero debido a razones de coste y a la falta de  madurez y refinamiento en su uso, eran de difícil aplicación a nivel general en el mundo de la empresa.

La miniaturización y bajo precio de los procesadores, la universalización de las redes de comunicación  y sobre todo la experiencia adquirida durante décadas de desarrollo de soluciones electrónica y de software,  ha permitido que las tecnologías digitales generen nuevos modelos de negocio y paradigmas organizativos que están desplazando todo lo que hemos conocido durante el siglo XX y parte del XIX. Si bien la transición del carbón a la electricidad supuso un gran salto conocido como segunda revolución industrial, estamos convencidos de que el paso del papel al bit supondrá un cambio todavía mayor.

Aparte de este sustrato tecnológico común, las tecnologías y procedimientos englobados en la transformación digital en principio no guardan ninguna relación entre sí, salvo una concurrencia en el tiempo y en el espacio. Son la consecuencia de la aplicación de una misma tecnología en distintos ámbitos, pero al igual que muchos sectores que pueden utilizar una misma tecnología como el motor de explosión o el bombeo hidraúlico, su naturaleza intrínseca es absolutamente distinta. Este es sin duda el factor clave de la transformación digital.

Al ser la información un elemento tan único y diferente para cada sector y cada empresa, no existe una única transformación digital, cada sector y más concretamente cada empresa tiene que definir la suya propia. Este es un proceso complejo en el que la empresa tiene  que tener claramente identificado cual es el valor que aporta a sus clientes, como lo está haciendo y de qué formas puede mejorar ese aporte mediante la aplicación de las nuevas tecnologías a sus procesos.

Esa es sin duda la gran clave para afrontar la transformación digital, no se trata sólo de comprar software, smartphones o de interconectar los dispositivos de la empresa con las aplicaciones de negocio. Se trata más bien de alcanzar una comprensión profunda de nuestro modelo de negocio para poder redefinirlo y adaptarlo a los nuevas tiempos que traen la innovación tecnológica.

¿Que es la industria 4.0?

Hasta ahora las empresas industriales no habían sido del todo permeables a la revolución digital, principalmente debido al uso intensivo de activos fijos de gran coste que son los que permiten crear las economías de escala. Este hecho acarrea como consecuencia planes de inversión a largo plazo, creando unas barreras de entrada importantes lo que hace que el sector evolucione con mayor lentitud que otros.

Industria 4.0 es un termino paraguas que recoge todos los sistemas de gestión de producción que integran algunas de las nuevas tecnologías más pujantes como Internet of Things(IoT), impresión 3D,  la robótica colaborativa y los sistemas ciberfísicos y la cultura hágalo usted mismo.  Se trata de ir un paso más allá en la digitalización de los procesos industriales con la idea de encabezar una nueva revolución industrial, la llamada 4ª revolución industrial.  Estas deberían contar  con un nivel sin precedentes de automatización  e interconectividad, con cadenas de producción más integradas con los mercados y la demanda. Lejos de ser un concepto consolidado la industria 4.0 abarca muchas tendencias tecnologías que a veces no resultan de todo compatibles. Por ejemplo la cultura “maker” y el desarrollo de la impresión 3D se contraponen totalmente con el concepto de fábrica y grandes series.

La idea es lograr mediante la cibernética no solamente una mejor coordinación entre los elementos productivos sino además también entre la demanda y la oferta.  Lo que a la postre debería significar una eficiencia casi absoluta en la cadena de suministros.

Es importante señalar que el concepto de industria 4.0 no está asociado a ninguna tecnología en concreto, se trata más bien de nuevas formas de organizar la producción basándonos en esas tecnologías, muchas de las cuales están  plenamente maduras y han sido totalmente adoptadas en otros ámbitos de actuación. Al igual que pasó con la revolución de la web 2.0 cuyo catalizador fueron tecnologías que estaban al alcance de todos, como la inserción de datos a través  de formularios y las peticiones asíncronas a servidor, en teoría en este momento tenemos todo lo necesario para crear fábricas 4.0 e incluso algunas industrias punteras han adaptado estas tecnologías.

Otro de los conceptos que se pretenden desarrollar es la creación de una especie de sistemas de “plug & play” para maquinaria industrial, esto es decir buscar una compatibilidad entre máquinas que permitieran un acople y desacople sencillo del sistema productivo. Algo parecido a lo que se logra con los terminales y las redes informáticas. Lógicamente este planteamiento tiene cierta limitación y está principalmente orientado a la fabricación discreta ya que hay gran cantidad industrias como las materias primas y los fabricantes de bienes de equipos que cuentan no solamente con gran cantidad de maquinaria diseñada a medida sino que además cuentan con muchos procesos que a día de hoy aun se resisten a la mecanización.

Principales aspectos de la industria 4.0

Uno de los principales aspectos de la industria 4.0 es la interconectividad entre máquinas, las denominadas redes M2M, en las que las máquinas intercambian información y toman decisiones en base a  esa información y otras recibidas del exterior de la red como pueden ser datos de pedidos, oscilaciones de precios etc…  Aunque la tecnología necesaria para el desarrollo de este tipo de redes existe desde hace lustros, en general se carecía del la experiencia, conocimiento y pericia necesarias para hacerlas funcionar de manera rentable frente otros métodos más tradicionales de organización de la producción. Esto ha hecho que su aplicación hasta la fecha haya sido bastante limitada. Recordemos que no solo se trata de lograr un cierto nivel de automatización en las operaciones productivas también es necesario lograr una integración armoniosa con el resto de elementos que configuran la actividad de una empresa industrial, como son la gestión financiera, cadena de suministros, clientes, etc. Esto requiere  de un conocimiento profundo del funcionamiento no solamente de los procesos productivos y cadena de suministros, sino además también del mercado.

Otro factor que ha frenado el desarrollo de las redes M2M ha sido el precio y la capacidad de dispositivos, conexiones y sensores. En los últimos años la reducción del tamaño y precio de los procesadores y la universalización de las conexiones internet ha permitido abaratar sensiblemente el coste de este tipo de tecnologías. La electrónica asociada a dispositivos más complejos como sensores, también se ha abaratado aunque no en la misma medida.

La utilización de sensores conectados permite a las máquinas y bienes de equipo utilizados en procesos de producción una capacidad de auto diagnóstico que simplifica y abarata las operaciones de mantenimiento, logrando elevar además los niveles de operatividad y vida útil de los equipos.

Los sistemas ciberfísicos

Otro aspecto interesante es el desarrollo  de herramientas de simulación que nos permiten construir replicas virtuales de las cadenas de valor industrial lo que nos permite generar simulaciones de procedimientos, métodos de organización o simplemente test de stress.

Son sistemas computaciones colaborativos encargados del control de elementos físicos. Aunque pueda sonar futurista este tipo de sistemas tienen décadas de existencias y encontramos sus precursores en instalaciones como las centrales nucleares o hidroeléctricas. Son una evolución de los sistemas incrustados como los que podemos encontrar en routers wifi, lavadoras e incluso lavavajillas actuales. La principal diferencia es la utilización de sensores que permiten autorregulación por así decirlo del sistema, que no solamente se dedica a regular  dispositivos físicos en base a un programa preestablecido sino que además monitoriza información proveniente de esos sensores y es capaz de tomar decisiones que alteren el curso normal del funcionamiento del sistema para adaptarse a esos cambios en el entorno.

Un ejemplo de sistema ciberfísicos sería la Skynet de Terminator, en la que el manejo de la defensa se deja en manos de un sistema informático que toma decisiones en base a la información recibida a través de sensores y sistemas de vigilancia teniendo además capacidad táctica de activar sistemas de defensa.  Otra versión más simplificada de este enfoque es el Mantenimiento Basado en Condiciones del Equipo, presente en algunos ERP como JD Edwards EnterpriseOne.  Básicamente el ERP hace un seguimiento continua de lecturas provenientes de los sensores de los equipos y es capaz de emitir órdenes de trabajo en base al estado de los equipos e incluso realizar modificaciones en  la planificación.

Cambios en los modelos de organización: la empresa del futuro

El principal objetivo, además de mejorar la eficiencia, es lograr una mejor capacidad de respuesta y adaptación a los cambios en la demanda y los mercados, integrando con mayor fluidez en el proceso productivo las necesidades y conveniencias de toda la cadena de valor, desde proveedores hasta consumidores.

Las industrias que implementan este tipo de esquemas además son capaces de generar grandes flujos de información con unos niveles sin precedentes hasta la fecha. Estos, usados convenientemente con las más potentes herramientas de análisis y analistas de negocio capacitados, permiten obtener un profundo grado de conocimiento y comprensión de todos los procesos de negocios de la empresa.

Los retos de la industria actual

Los ciclos económicos y las revoluciones tecnológicas acaban transformando toda la economía desde el sector más primario hasta el más sofisticado de los servicios. Estamos en un momento de la historia en el que hemos asistido a una integración y transformación de los mercados sin parangón y una revolución digital en la red que ha afectado a actividades económicas tan variadas como la agencias de contactos o la venta de artículos de segunda mano.

La industria manufacturera basada en planes de inversión a largo plazo y activos con periodos largos de amortización es por naturaleza menos permeable a las tendencias del mercado. Las importantes barreras de entrada a los mercados industriales tanto por inversión como por conocimiento hacen que el tiempo discurra más despacio. No se puede renovar una refinería cada vez que una lumbrera de Silicon Valley crea una nueva aplicación para medición de flujos  en un Smartphone pero tampoco se puede vivir de espaldas al mundo.

Hemos llegado a un punto en el que los  grandes conglomerados industriales están comenzando a hacer cambios en sus modelos de negocio para afrontar los grandes retos de nuestro tiempo. Creemos por tanto que es interesante tener una perspectiva de cuales son esos principales retos.

La digitalización y el Internet de las cosas

Durante los últimos lustros la revolución digital ha transformado casi todos los sectores de la economía, con  distinto grado de afectación. La industria ha sido más conservadora  que otras actividades como la venta al detalle o el turismo. Pero como decimos en España a todo cerdo le llega su San Martín y parece que este es el momento de la industria.

A diferencia de otros sectores más etéreos como el entretenimiento o la educación, la industria está inextricablemente ligada al mundo físico. Con todas las implicaciones, altas inversiones en maquinaria, equipos y plantas, largos periodos de amortización que retrasan los ciclos de innovación y un largo etc… Y en general unas altas barreras de entrada al mercado que hacen que este sea menos accesible a nuevas formas de innovación. Cuanto más grande o “pesada” es una industria, más complejo es la introducción de nuevas mejoras.

Esto ha supuesto que la digitalización sólo haya llegado parcialmente, ya que casi todas las empresas cuentan con sistemas de gestión, el grado de cobertura que estos ofrecen sobre el conjunto total de operaciones de la empresa es mucho más limitado que en otros sectores, concentrado principalmente en la parte administrativa y financiera del negocio. Lo complejo y poco frecuente de muchas de sus operaciones hace que las empresas no puedan contar con total cobertura funcional a través de las soluciones estándar del mercado. Esto les hace optar por el desarrollo de sistemas a medida integrados con el estándar.

En un futuro próximo las empresas industriales deberán de ser capaces de cerrar exitosamente la brecha de la digitalización, ya que de lo contrario acabarán pagando un precio muy caro.

Pero hay un reto mayúsculo que el sector industrial debe afrontar y que está hecho a su medida, este es el internet de las cosas. En los últimos años la reducción del tamaño y precio de procesadores, sensores y dispositivos, así como el abaratamiento de las comunicaciones ha hecho posible que las redes M2M sean asequibles y funcionales para gran cantidad de empresas. El sector industrial por su alta intensidad en el uso de activos es un candidato perfecto para la incorporación de este tipo de tecnologías.

En gran medida la adopción de las redes M2M puede permitir  a las empresas una completa digitalización de sus operaciones, con un mayor control sobre procesos productivos y logísticos. Una reducción de los costes y una gestión mucho más eficiente del mantenimiento de los equipos y activos fijos. Y en general una gestión de la cadena de suministros mucho más sensible a los cambios en los mercados que permitirá desarrollar una gestión de inventarios mucho más ajustada y eficiente.

 

Nuevas tecnologías

Por otro lado la tecnología siempre puede suponer un factor de contracción y expansión del comercio internacional. Así como el uso del sistema de “containers” y los bajos precios del crudo han permitido incrementar el nivel de comercio hasta niveles sin precedentes, el desarrollo de nuevas tecnologías como energías renovables, la creación de “nano materiales inteligentes” o un mayor desarrollo del reciclaje podrían tener un impacto netamente negativo en el comercio de hidrocarburos y materias primas.

Existe una amenaza a la bonanza del comercio internacional más de fondo todavía y es la expansión de las tecnologías de impresión en 3D.

El auge económico de los últimos dos siglos y medio se basa en los beneficios de fabricar largas series de productos idénticos, vía especialización y economías de escala, frente al modelo tradicional artesanal de fabricación.  Las ventajas en términos de bienestar material logrado para gran parte de la humanidad son indiscutibles, esto unido a los avances en ciencia, técnica, educación y transporte, ha hecho que la humanidad haya conocido un auge de la prosperidad sin parangón en ningún otro periodo histórico. El desarrollo de la impresión 3D así cómo el del software de diseño está permitiendo un nuevo cambio de paradigma en el que la creación de pequeñas series y productos únicos  es una alternativa rentable.

Hoy en día se pueden imprimir en 3D gran cantidad de materiales: diversos tipos de plásticos, acero, aluminio, plata, etc… Cada vez con mayores niveles de calidad y precisión. La impresión en 3D supone una automización casi absoluta del proceso de fabricación.  Esto tiene unos efectos absolutamente disruptores en las fuerzas competitivas de los mercados en los que puede ser aplicada esta tecnología.  Para comenzar hace que los costes laborales dejen de ser un factor competitivo. Cuesta prácticamente operar lo mismo una máquina aquí que en China, por lo tanto la cercanía con el cliente vuelve a ser un factor clave competitivo ya que la diferencia está más en los costes de transporte que en la mano de obra.

Por otro lado supone un cambio cultural en la forma de comprar y consumir productos, cada uno puede tener su propio producto, la publicidad y el marketing de masas perderán relevancia. ¿Qué sentido tendrá intentar convencer a la gente de que compren un producto igual al que tiene todo el mundo cuando pueden obtener algo mucho más personalizado y propio por un coste más asequible? El diseño estará en el centro de este nuevo modelo y la diversificación y segmentación alcanzará niveles insospechados.

La estabilidad internacional

La industria ha sabido adaptarse con rapidez a la  apertura de los mercados internacionales, bien sea mediante la implantación de centros productivos en lugares que permiten obtener unos costes de fabricación más asequibles, abriendo la cadena de suministros a un mayor número de proveedores o simplemente ofreciendo sus productos en número creciente de mercados.

Realmente estamos en un punto en el que la economía difícilmente pueda estar más internacionalizada.  Los precios del crudo y los avances en materia  de transporte marítimo han contribuido a que este factor se cumpla. La pregunta más obvia por tanto es… ¿y ahora qué?

Lo lógico es que asistamos a más de lo mismo. En el sentido en el que la revolución que ha supuesto la capacidad productiva china, convertida en la fábrica del mundo es un proceso que ya se ha visto antes cuando otras economías adoptaron la revolución industrial. Los salarios, estándares de vida e impuestos tenderán a crecer en China para ir igualándose con los de sus compradores. ¿Cuál será el siguiente paso? ¿El traslado de los centros productivos hacía nuevas economías emergentes? Ese es el patrón seguido hasta ahora. Por lo tanto todas aquellas industrias que basan su estrategia en la búsqueda de menores costes laborales tendrán que tener la flexibilidad suficiente para adaptarse a la nueva situación.

¿Cómo sacar partido al Cloud en mi empresa?

Para poder obtener un beneficio de real de la migración a plataformas Cloud en su empresa, lo primero y más importante es tener una idea clara de cuáles son los costes actuales en cuanto a equipos informáticos, infraestructuras, software, soporte y mantenimiento se refiere. Si queremos realizar un cambio exitoso es necesario tener en cuenta la amortización de las inversiones en curso.

Si por ejemplo su empresa renovó hace poco todos los equipos, comprando licencias perpetuas de Windows, Office o instaló hace poco un ERP adquiriendo servidores, licencias y servicios difícilmente podrá sacar partido de un cambio de paradigma, si esto implica tener que desaprovechar todas las inversiones en curso.

No obstante no todas ventajas de la adopción del Cloud se basan en una cuestión de dinero efectivo sobre el coste actual. También hay que tener en cuenta la flexibilidad que nos ofrece este modelo, a la hora de poder adaptar los costes operativos de nuestra empresa a la realidad de cada momento. Esto no solamente mejorará nuestra capacidad de respuesta ante aumentos o disminuciones en la demanda, también nos ayudará a mejorar las posibilidades de supervivencia de nuestra empresa, reduciendo nuestra exposición a las malas  decisiones de inversión.

Si una empresa hace un importante desembolso en un nuevo Centro de Datos y un ERP de Tier 1 con importante coste en número determinado de licencias y luego sufre un importante descenso en ventas, que le obliga a rehacer su estructura, puede tener un problema grave. Se encontrará con una potente inversión de la cual difícilmente podrá sacar partido. En cambio con un modelo Cloud, tendrá garantizado que sus costes operativos siempre se adapten a las necesidades de cada momento.

Al final lo que estamos debatiendo aquí es un medio de alquiler frente a propiedad. En general el mundo empresarial la tendencia es potenciar el primero frente a la propiedad. Sólo hay que ver el claro ejemplo de cómo la mayoría de los grandes bancos se han deshecho de la propiedad de gran parte de los espacios que ocupan.

 

Ahorrando en equipos e infraestructuras

La parte más obvia de ahorro que se le viene a  la cabeza  es el ahorro en servidores. Dependiendo del tamaño de la empresa este puede ser un buen pico.  En instalaciones de un sistema ERP por ejemplo que requiera un servidor propio, lo cual es necesario en la mayoría de los casos cuando hablamos de empresas de un cierto tamaño, suele representar entre un 20% del presupuesto. Con sus costes de luz, ventilación, espacio y mantenimiento.  Está claro que si optamos en modelo Cloud estos costes desaparecen.  ¿Pero son estos lo únicos costes que podemos reducir?

Si atendemos a los equipos portátiles y de sobremesa que se utilizan hoy en las empresas veremos con facilidad que la mayoría de ellos están sobredimensionados. Es decir salvo honrosas excepciones en los que se utilizan programas de escritorio que demandan altos niveles de recursos computacionales o incluso hardware especial como tarjetas de video. En el resto de las ocasiones los equipos son utilizados para tareas básicas de ofimática y como mero cliente de sistemas centralizados.

Y es ahí donde surgen las oportunidades. Si su empresa está totalmente inmersa en una arquitectura Cloud o 100% web. Puede tener un ahorro importante en equipos mediante la adquisición de dispositivos con Chrome OS. Este sistema operativo de Google hecho para trabajar en la web funciona sobre equipos muy ligeros de hardware, poca RAM, casi nada de disco duro. Pero más que suficiente para la mayoría de usuarios. Son rápidos y fáciles de manejar. Se actualizan de manera automática, con el consiguiente ahorro en mantenimiento de equipos. Incluyen software para realizar de manera gratuita muchas de las tareas más comunes: textos, hojas de cálculo, presentaciones, incluso videoconferencias. Tal vez no estén al  nivel de la última versión de Microsoft Office pero ofrecen una calidad mucho más que suficiente para la mayoría de los usuarios.

Ahorrando en software mediante el Cloud

Está es sin duda la parte más compleja. Si bien los ahorros en vil metal se pueden presentar de manera clara en cuanto al software la cosa puede ser más compleja de determinar,  aunque a priori pueda parecer igual de sencillo.

Lo primero que  tenemos que tener en cuenta es el coste de transición. Cuando cambiamos de un ordenador viejo a uno nuevo podemos recuperar fácilmente nuestro nivel previo de productividad en cuestión de horas o días. Pero cuando hablamos del uso de aplicaciones empresariales complejas, es otra historia. Especialmente cuando hablamos de usuarios con un alto nivel de eficiencia que conocen a la perfección el software y sus atajos y que llevan años trabajando con la misma herramienta. El conseguir que vuelvan a rendir al mismo nivel es cuestión de dinero y tiempo. Recursos en formación y un periodo de adaptación con menor rendimiento.

No obstante si tenemos en cuenta las mejoras en usabilidad que se han dado en los últimos años en todo tipo de aplicaciones. Ciertamente esta brecha se puede ver reducir. Especialmente cuando hablamos aplicaciones web. Que comparten por lo general unos estándares básicos de navegación e interfaz gráfica comunes.

En cuanto al coste de suscripción, que sustituye al coste de adquisición, mantenimiento y actualización, cabe duda que las barreras de entrada son siempre menores. Ya que un pago mensual de cuota frente a un desembolso importante inicial viene a significar una financiación de facto.

La duda que surge a muchas empresas es si a la larga sale rentable el modelo de suscripción. Bueno para esto siempre hay que echar números. Lo que está claro que un modelo por suscripción es más fácil que el número de licencias en uso sea siempre el justo que necesitamos.

En un modelo Cloud las aplicaciones son auto actualizables, lo que nos permite disponer siempre de la última versión con todas la mejoras incorporadas.

 

Resumiendo si una empresa quiere aprovechar al máximo su migración a entornos cloud, tiene que tener en cuenta los ciclos de amortización, estar abierta a nuevas posibilidades y sobre todo. Adoptar un modelo u otro de pleno. Quedarse a medio camino puede genera costes innecesarios. Gracias por vuestra atención.

Los puestos IT del futuro (I): roles a la baja

profesiones_it_con_menos_futuro

Con las previsiones a futuro, hay que andarse siempre con pies de plomo. Y mucho más cuando hablamos de tecnología. Tenemos una vaga noción de las tecnologías que están por llegar, y sobre las tecnologías que están emergiendo en este momento, es muy difícil predecir cuál será su impacto. Por eso no es de extrañar que a finales de los 70 el presidente de DEC, uno de los fabricantes más importantes de ordenadores para empresas argumentara que “no había ninguna razón por la que nadie deseará tener un ordenador en casa” o que el mismísimo Bill Gates declarase de forma tajante que Microsoft jamás haría un sistema operativo de 32bits.

Por suerte en el ámbito empresarial las cosas suelen ir más despacio. Son todavía bastantes las empresas que siguen operan con sistemas AS400 o programas con pantalla negra y entradas de teclado que no admiten selección con el ratón. Es muy probable que dentro de diez años sigan existiendo puestos de trabajo muy similares a los actuales. Aunque su número y relevancia será menor ya que convivirán con algunos de los nuevos roles.

Así que aun a riesgo de ser citados en el futuro en la sección de gazapos tecnológicos, vamos a lanzar algunas predicciones. Empezaremos por aquellos perfiles que están claramente a la a baja.

Pérfiles a la baja:

Técnicos de sistemas:

Si hay algún impacto obvio tendrá la fiebre del cloud, es la reducción del parque de servidores y equipos informáticos por parte de las empresas. Uno de los argumentos esgrimidos por parte de los apóstoles del fenómeno cloud, es que la mayoría de los equipos en propiedad de las empresas, están infrautilizados. De ahí la lógica de alquilar frente a tener en propiedad. A la larga tiene que salir que salir mucho más barato, máxime con un bien de equipo tecnológica con una vida útil limitada y que se queda anticuado en pocos años.

Estas infraestructuras tenderán a concentrarse en grandes centros de proceso de datos en propiedad de los proveedores de servicios (ISP) o incluso de terceros dedicados únicamente al mantenimiento y administración de estos centros.

El resultado previsible será una mayor eficiencia en la administración de infraestructuras resultante de una mayor concentración y mecanización de las mismas, lo que se traducirá en un menor ratio de hombres/maquina. Conforme más y más empresas decidan prescindir de un Centro de Proceso de Datos propios y contraten estos servicios a un tercero, menor demanda habrá de trabajadores con este perfil y menor mercado para las empresas a las que actualmente se subcontratan este tipo de servicios.

Sólo vemos una fuerza capaz de contrarrestar esta tendencia, y es un aumento todavía más grande en la capacidad de computación  a nivel global, que pueda contrarrestar esa tendencia.

Esto no quiere decir que los técnicos de sistemas, ingenieros de redes y demás vayan a desaparecer, para nada. Seguramente los más competentes puedan ganarse la vida bastante bien, pero todo parece indicar que su número se verá reducido.

Programación en lenguas muertas: Todavía quedan algunas empresas, principalmente en el sector financiero, que utilizan COBOL.  De hecho los programadores en activo suelen ser profesionales bien remunerados. Pero de ahí, a esperar muchas ofertas para trabajar con COBOL va un abismo.  Es muy probable que una persona que quiera formarse en COBOL tenga que hacerlo por su cuenta ya que es muy difícil encontrar programas educativos que ofrezcan entrenamiento en este lenguaje.

Otras tecnologías como Coldfusion o Powerbuilder están francamente a la baja. Adobe Flash y Flex está dando sus últimos coletazos. Otros lenguajes como Perl y Ruby no parecen tener grandes perspectivas.

Una excepción podría ser la de los programadores en C y sus variantes. Desde hace años se viene previendo un descenso de la relevancia de este lenguaje de programación, la realidad es que sigue siendo muy pujante. La mayoría de las aplicaciones de escritorio potentes como software de CAD, 3D, etc… Siguen siendo programadas en C.  El Java, su principal competidor no llega a ser tan rápido como  su predecesor a pesar de sus ventajas como una mayor portabilidad y menor complejidad.

Operarios de ordenador: Durante las últimas dos décadas la primera imagen que se nos viene a la mente cuando hablamos de una oficina, es la de decenas de personas acopladas en cubículos con sus rostros pegados a una pantalla. Son lo que los americanos denominan como Computer Operators.

Los avances en el software con unos programas cada vez más inteligentes e incluso los sistemas de atención al cliente vía web, son factores que hacen que el número de operadores para atender al púbico sea cada vez menor. En algunas empresas tan importantes como Google es muy difícil el poder hablar con una persona física. Incluso para las clientes de Adwords hasta hace bien poco.

Entrada de datos: Durante muchos años gran parte de la entrada de datos a los sistemas tenía que hacerse a mano desde el teclado. Hoy en día gracias a la digitalización y modernización de los sistemas todo este trabajo se ha reducido enormemente.

Durante algunos años hubo un pico en la demanda de puestos con este perfil, principalmente debido a la necesidad de digitalizar los fondos existentes por gran parte de las organizaciones. Hoy en día la mayoría de esos fondos han sido digitalizados y la necesidad de personal ha disminuido hasta sus niveles más bajos.

5 tendencias tecnológicas que están revolucionaran el software para empresas

cabecera

Aunque la adopción de innovaciones tecnológicas por parte de las empresas en el campo del software es mucho lenta que en los mercados de consumo. Actualmente hay varias brechas que indican que se van a producir importantes cambios en mercado del software empresarial.

APIS E INTEGRACIÓN

Las API´s (Aplicattion Program Interface) son conjuntos de subrutinas y funciones que permiten que una cierta biblioteca pueda ser utilizada por otro software como capa de abstracción.  Puede ser que este término sea desconocido por mucha gente, pero casi todos los usuarios de internet hacen uso de ellas a diario, aunque sea de forma inconsciente. Gracias a ellas podemos ver los últimos tweets que se han  publicado relacionados con un artículo, disfrutar de mapas de Google incrustados en las webs y muchas más cosas.

El verdadero potencial de las API´s es que permiten construir una solución con alta funcionalidad sin tener que desarrollar de manera exhaustiva cada uno de los aspectos sistema. Nos permiten apoyarnos en el software de terceros para incorporar funciones que de otra forma hubieran sido muy costosas de desarrollar.

El ejemplo más obvio puede ser la incorporación de funcionalidad geográfica y mapas. Si cada software que necesita incorporar capacidades geográficas tuviera que desarrollar un sistema propio el coste sería totalmente prohibitivo.

WEB Y CLOUD

Hoy podemos decir de manera casi definitiva que los estándares HTML5 y CSS3 están implantados de forma universal. Esto quiere decir que hoy en día casi la totalidad de los usuarios que se conecta a internet puede disfrutar en su navegador web de aplicaciones con altos estándares de calidad en cuanto interactividad, formato, responsividad y calidad gráfica, unidos a las ventajas estándar de las aplicaciones web. Esto es cierto incluso en entornos 3D gracias a tecnologías como WebGL.

Según datos de nuestra web solo un 3% de los usuarios está en versiones anteriores a IE9. El resto de usuarios está utilizando Chrome o Firefox, aplicaciones que se están actualizando constantemente a los últimos estándares de W3C o incluso a los todavía más avanzados de Webkit.  Hay que tener en cuenta que estos son datos referidos a usuarios con un perfil corporativo, en este sentido el verdadero empujón a los estándares más avanzados de la web ha sido la discontinuidad del soporte por parte de Microsoft para Windows XP, que incorporaba de serie IE8. Dado que muchos usuarios se limitan (especialmente en entornos profesionales) a utilizar el navegador que tienen de serie, esto era un auténtico cuello de botella que finalmente se ha solucionado.

Hay que destacar que las aplicaciones web son todavía una tecnología incipiente que no ha alcanzado su punto total de madurez. Por lo que todavía son de esperar mejoras en este campo, unidas a las que se produzcan en el diseño de interfaces de usuarios, protocolos de comunicación y desarrollo de aplicaciones en general.

 

INTERNET DE LAS COSAS

¿La lavadora conectándose a Internet para descargarse los últimos programas de lavado? Todo puede ser. Bromas aparte dentro de las tendencias tecnológicas más importantes, esta es sin duda la que más va a afectar a la empresa. Debido al uso intensivo de equipos y bienes.

Puede que el internet de las cosas suene como algo muy friki y vanguardista, pero las empresas de transporte que tienen un control de flota y un seguimiento de sus vehículos que permite a sus clientes saber por dónde anda su mercancía están metidos de lleno en el internet de las cosas. La domótica y la gestión del mantenimiento de equipos en base alertas son sólo algunos ejemplos del potencial del internet de las cosas.

El objetivo potencial es que cada equipo capaz de  generar información de relevencia pueda estar conectada a la empresa transmitiendo información e incluso recibiendo órdenes.  Esto abre grandes posibilidades en áreas como el mantenimiento, el transporte, la gestión comercial y la fabricación.

APLICACIONES MÓVILES

Las aplicaciones móviles han supuesto toda una revolución en la forma que tenemos de compartir, consultar y distribuir información. Aproximadamente un 90% de los usuarios se conecta a Facebook a través de su móvil y en el caso de Twitter este porcentaje es aún más elevado. Según datos de 2013 el 86% de los usuarios de internet utiliza el móvil para conectarse a internet. Solo hay que echar un vistazo en cualquier transporte público para darnos cuentas hasta qué punto las aplicaciones móviles han cambiado nuestro estilo de vida. Incluso la forma de presidir las sesiones del congreso de los diputados.

A pesar de que la generalización del uso de aplicaciones móviles ha corrido como la pólvora el impacto que estas han tenido en el mundo de la empresa ha sido más bien escaso. La principal razón ha sido la desidia de la gran mayoría de los fabricantes, ya que desde hace años algunos fabricantes como Oracle han puesto de a disposición de sus clientes un amplio catálogo de aplicaciones móviles  que funcionan como parte integrada de algunas de sus soluciones más importantes como son JD Edwards EnterpriseOne o ERP Cloud.

 

COLABORACIÓN SOCIAL

La forma de interactuar y colaborar con otros usuarios que han surgido gracias a la web 2.0 y las redes sociales han supuesto todo un hito en la utilización de la informática.  No se basan en ninguna tecnología específica sino en un uso bien adaptado a la forma que tiene la gente de comunicarse.

Por supuesto todas estas nuevas formas de colaboración con posts, mensajes y comentarios tienen su cabida en el mundo de la empresa, especialmente en el ámbito de la gestión por proyectos.

La filosofía de los Social Media abre las puertas hacía formas de trabajo más colaborativas. En las que es más fácil rastrear los cambios hechos,  hacer sugerencias, solicitar opiniones o interactuar de una forma mucho más fluida y asíncrona entre las miembros de un equipo encargados de una determinada tarea. Un ejemplo muy bueno de estas nuevas formas de colaboración las podemos encontrar en el nuevo ERP Cloud de Oracle.

EXPERIENCIA DE USUARIO

Un diseño cuidado de la experiencia de usuario no mejora de por si la capacidad funcional del una aplicación. Pero puede por sí solo incrementar notablemente la productividad de los usuarios y permitir que estos saquen el máximo partido de ella.

Hoy en día una para crear una experiencia de usuario de calidad en aplicaciones de gestión es necesario plantearse cuáles serán los roles de los distintos grupos de usuarios que van a utilizar la solución y crear unas interfaces de usuarios diferenciadas para cada tipo de usuario. También hay que tener en cuenta que dispositivos y aplicativos van utilizar para acceder a la solución y adaptarla no solamente a estos dispositivos sino también a los diferentes roles de usuario que utilizaran cada dispositivo.

Cuando creamos una interfaz de usuario solida y fluida, acortamos las necesidades de formación y adaptación a la herramienta así como rebajamos las barreras de entrada para nuevos usuarios.

Esperamos que este artículo haya sido interesante para todos.

La barrera entre información y operaciones

La revolución tecnológica de las últimas décadas ha imprimido una velocidad a nuestra sociedad, inconcebible en cualquier otro periodo histórico. Somos capaces de producir y hacer muchas más cosas, mucho más rápido. Esto implica tener que tomar más decisiones, el problema es que con nuestra capacidad intelectual el límite de nuestra atención es igual de limitado que el de nuestros predecesores.  Por lo tanto necesitamos de herramientas que nos permitan sacar el máximo partido a nuestras limitadas capacidades.

Durante décadas, los sistemas de gestión en la empresa han tenido una clara orientación transaccional, ancladas en el terreno de lo operativo: realizar movimientos de cuentas, asignar unidades de stock,  etc. Los sistemas de reporting o información y análisis estaban más enfocados a  generar informes ejecutivos para los centros de decisión, generalmente la alta dirección.  Estos se encargaban de definir las directrices que los niveles más bajos de la jerarquía se dedicaban a asumir de la manera más estricta posible, sin modificaciones ni desviaciones. Esta forma de articular las empresas se ha acabado mostrando totalmente ineficiente en un entorno donde los cambios son vertiginosos. En los que no se pueden esperar a que las lentas correas de transmisión comuniquen los cambios coyunturales a la dirección y esta emita unos  nuevos planes de acción para que sean aplicados por los mandos intermedios.

Barrera entre reporting y ERP

Hoy en día las empresas son organizaciones mucho más flexibles y dinámicas. La preparación de los cuadros bajos e intermedios ha mejorado enormemente. Las estructuras se han optimizado con esquemas en los que cada empleado es el encargado de sacar adelante su área de responsabilidad. Esto unido a los avances en nuevas tecnologías ha permitido un nuevo modelo de organización. Pero todavía queda mucho por hacer.

Los mandos intermedios y el resto de empleados necesitan disponer de información relevante, clara y concisa que les permita tomar las decisiones correctas a la velocidad que nos marca el mercado.

Para poder cubrir estas necesidades los usuarios han de disponer de herramientas potentes y de uso sencillo. Estas han de permitirles obtener resultados de manera inmediata sin tener que solicitar la creación de informes al Departamento de IT.

Aplicaciones de gestión que integran el Reporting

Por muy sencillo que sea el uso de nuestra herramienta de reporting siempre es un incordio tener que estar cambiando de aplicación para poder consultar la información. Esto distrae la atención del usuario y disminuye la visibilidad. Lo ideal es integrar los reports en el mismo espacio de trabajo. Así el usuario puede tomar decisiones en tiempo real, consultando la información a medida que tiene que se van planteando las cuestiones.

De esta manera se consigue obtener un flujo de trabajo dinámico en el que los usuarios cuentan con información pertinente para poder tomar las mejores decisiones. Derribando la barrera entre software trasaccional y analítico conseguiremos incrementar las cuotas de productividad y eficiencia en nuestra empresa.