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Visualización de la eficacia de las acciones de marketing (II): mapas combinados

 

¿Cómo debería de ser el mapa de guerra de una empresa? En las guerras antiguas se utilizaban figuras parecidas a las de ajedrez para representar la disposición sobre el terreno de los distintos ejércitos y unidades. Éstas podían variar en tamaño y forma para indicar el número de efectivos y los distintos tipos de unidades: arqueros, caballería, infantería, etc… Esto daba muy buenos resultados a la hora de visualizar una correlación de fuerzas en una confrontación. A pesar de no ofrecer representaciones exactas, ya que, a la hora de visualizar información, el detalle en exceso es nocivo al distraernos fácilmente de las cuestiones esenciales.

No cabe duda de las ventajas que tiene utilizar un mapa para describir una situación de batalla frente a un informe hablado o escrito. Por un lado, con un simple vistazo nuestra mente puede tener una comprensión clara e instantánea de la situación. En cambio, un informe hablado o escrito de batalla, requiere de una atención continua y prolongada durante la exposición, la cual ha de ser completa, ya que es mucho peor una descripción a medias que una ausencia de la misma. Cuanto más nos apoyamos en el lenguaje, especialmente en los textos, más se ralentiza nuestra capacidad de comprensión.

La guerra comercial es más difícil de representar. Para empezar, los ejércitos tradicionales luchan por el dominio y control de los espacios físicos. Por otro los mercados casi siempre están ligados a territorios, pero a veces el aspecto geográfico es irrelevante.  Muchas veces la guerra se libra en otros espacios más abstractos como el digital o el mental. Esto no quieren decir que estos “otros espacios” no puedan ser cartografiados. Simplemente tenemos que ser mucho más imaginativos. No obstante, siempre que sea posible es mejor ceñirse a elementos visuales conocidos ya que requieren de menos explicación.

 

El poder de las restricciones

El principal problema a la hora de utilizar mapas para representar información es la saturación. Es muy fácil llenar un mapa con elementos visuales hasta convertirlo en algo prácticamente indescifrable. En este caso queremos representar la relación entre dos elementos clave acciones y ventas agrupables temporalmente por días, semanas, meses y años. En la mayor parte de los casos cuando se utilizan mapas se suelen tirar de iconos o puntos para representar la cantidad de un determinado atributo en una localización concreta.  Este tipo de elementos es ideal para la representación de datos tales como las cifras de ventas e una determinada ciudad, región o puesto de venta.

A la hora de mostrar la intensidad de las acciones realizadas la utilización de mapas de calor es el mejor de los métodos posibles y prácticamente el único que permite una combinación con la representación icónica antes mencionada.

¿Qué tipo de análisis podemos ejecutar a partir de esta representación visual? Lo lógico es que las zonas con una mayor intensidad de acciones, deberían de corresponderse con las mayores ventas.  Básicamente podremos identificar dos anomalías básicas zonas con una alta intensidad de acciones y bajo nivel de ventas y zonas con un alto nivel de ventas y baja intensidad en acciones. En el primer caso tendríamos que ver porque no están funcionando nuestras acciones de marketing y en el segundo tendríamos que detectar porque las ventas se están comportando bien a pesar de la baja intensidad de las acciones, ya que probablemente podamos identificar algún factor clave que podamos convertir en una ventaja competitiva.

Big Data: el futuro del marketing

 

El final de una era

Durante décadas la medida de la eficacia de las acciones de marketing y el testeo de ideas se ha basado en técnicas de muestreo. la recogida de datos de audiencia, pruebas de mercado, focus groups y sondeos demoscópicos, todas estas técnicas se basan en la extrapolación de los resultados obtenidos sobre pequeñas muestras que se creen representativas de una población mayor.

Como me explico un profesor, tomar una muestra es como probar una cucharada del guiso que estamos preparando. Si lo que probamos está bueno, entonces podremos asumir que el resto del cocido está bueno. Esto, a veces, es mucho suponer. La parte de arriba puede estar buena mientras que la de abajo puede estar agarrada. Inconveniente que por otro lado es perfectamente conocido por los cocineros del negocio. Los más expertos son capaces  incluso de meter la cuchara en la parte que más gustará al cliente.

Hasta que no llegaban las ventas, nunca se contaba con una medida real de efectividad.  La aparición del mundo online ha cambiado este paradigma. Ahora podemos medir de forma directa y en tiempo real la respuesta a nuestras acciones. Para muchas empresas totalmente inmersas en la economía digital esta es su única forma de trabajar.

El resto nos encontramos en una especie de limbo. En el que por un lado disponemos de los datos aportados por los sistemas de gestión transaccionales como los  ERP y CRM , combinados con el nuevo torrente de información online y las técnicas tradicionales de medición de acciones de marketing basadas en muestreos.

Todo esto se traduce en una gran cantidad de datos tanto estructurados como no estructurados que necesitan ser puestos en conjunto para obtener una visión clara del negocio  y el entorno. Por si fuera poco, existe además hoy la posibilidad de incorporar numerosas fuentes de datos tanto externas como internas que no se rigen por los parámetros económico-financieros tradicionales y no están expresadas en unidades monetarias o cantidades de producto o kilos de materias primas. Estos datos reflejan hechos y realidades que pueden ser determinantes para nuestra empresa y que complementan la visión aportada por las fuentes clásicas.

 El Big Data un nuevo enfoque

La pregunta más obvia ante este nuevo panorama es: ¿Cómo podemos sacar partido a todo este torrente de información? A día de hoy la mejor respuesta posible es incorporar los enfoques de Big Data.

Estos se apoyan en dos pilares, uno tecnológico que crear una  infraestructura capaz de recoger, ordenar y procesar ese torrente de nueva información, y la otra la analítica que incorporando técnicas de análisis avanzado nos permite abordar toda esa complejidad.

Lo parte más interesante para los profesionales del marketing es la metodología utilizada para el análisis. Los sistemas de reporting tradicionales se han basado en la búsqueda de un dato en concreto o en el contraste de hipótesis preestablecidas, dando respuesta a preguntas como: ¿Cuál es la rentabilidad de este producto? ¿Ha sido efectiva esta campaña de comunicación? ¿Afecta la variable X a las ventas de mi producto?

Los verdaderos sistemas de analítica avanzada no parten de preguntas previas tan acotadas, sino que se dedican a construir modelos matemáticos con un número creciente de variables de actuación  para encontrar correlaciones que pongan de manifiesto hechos hasta ahora desconocidos. Esto nos permite comprender aspectos y cuestiones que nunca habríamos sido capaces ni siquiera de plantear. Detrás de este enfoque se esconde el secreto que ha permitido a algunos gigantes de internet llegar hasta donde están.

Con el desarrollo de la tecnología, know how y la reducción de costes, este enfoque se ha vuelto no solamente atractivo sino también asequible para un número cada vez mayor de empresas. El auge de las plataformas cloud ha reducido el coste de acceso a este tipo de soluciones, permitiendo crear pequeños prototipos fácilmente escalables que reducen las barreras de entrada y los tiempos de despliegue. En resumen, el futuro del marketing está  en el Big Data pasando de técnicas de muestreo a técnicas de rastreo sobre datos reales y efectivos.

Una visión en perspectiva de las redes sociales (II)

Del hombre masa al hombre Twitter hasta llegar a Justin Bieber

Las redes sociales ¿el imperio del mal?

Los medios de masas son como el cemento que mantiene unida a las sociedades postmodernas. Pero es tan fuerte nuestra tendencia a buscar las pequeñas comunidades, que por muy fuertes que sean las tendencias históricas y la presión social, al final siempre terminan aflorando nuestros instintos.

La cultura y la economía de las masas, unida al capitalismo, proporciona un bienestar económico mayor, más salubridad y una vida más longeva que los anteriores sistemas sociales conocidos. Todas estas “necesidades” pertenecen a los escalones más bajos de la pirámide de Maslow. No obstante este modelo, tiene otros inconvenientes que dificultan a la mayoría de los individuos alcanzar la plena satisfacción de los escalones más altos de la pirámide.  A saber, la estimación ajena, la autoestima y la autorrealización.

Somos residentes de nuestra ciudad, trabajadores de nuestra empresa, paisanos de nuestra región, ciudadanos de nuestro país, miembros de la comunidad europea. Aunque no pensemos mucho en ello, nuestra pertenencia a cada uno de esos grupos nos exige dar algo a cambio. Bien sea una parte del fruto de nuestro trabajo o parcelas de nuestra mente y tiempo además de una porción nada desdeñable de nuestra libertad y voluntad. Dichas cesiones y en especial esta última limitan bastante nuestras posibilidades y acortar nuestro radio de acción. Aunque en la mayoría de los casos no seamos o no queramos ser conscientes este es un hecho innegable.

Cada grupo tiene sus distintas reglas o códigos de conducta y pertenecer a siete grupos implica tener que observar siete códigos distintos de conducta a veces parcialmente incompatibles. Ser miembro de un grupo siempre nos permite obtener algo, pero a la vez, nos exige a nosotros dar algo también.

Como bien saben cualquier publicista la atención es el recurso económico más escaso. Los hombres sólo podemos  prestar atención a una cosa a la vez, las mujeres tal vez a más pero con un nivel de intensidad mucho más bajo. Teniendo “tantos compromisos sociales”  resulta cada vez más difícil centrarse en uno mismo e intentar emprender ese largo y difícil camino necesario para buscar nuestra autorrealización. Somos menos dueños de nuestro destino y por lo tanto tenemos menos opciones para poder convertir nuestra vida en lo que nosotros queremos que sea y lograr el pleno desarrollo de nuestras facultades. Algunos tal vez lo consigan, pero porcentualmente son un porcentaje mínimo.

 

¿Por qué la cultura de masas es el germen de la infelicidad?

Es mucho más difícil encontrar nuestro lugar en una colmena que una manada, es una pura cuestión aritmética. Cuesta más alcanzar la estima ajena entre una multitud que ante un pequeño pueblo. En ninguno de los dos casos es una tarea fácil. Para millones de personas Cristiano Ronaldo, Messi o Belén Esteban, ocupan parcelas de su mente mucho más importantes que cualquiera de sus vecinos, amigos o compañeros de trabajo. Nuestra mente está totalmente imbuida por cuestiones que totalmente ajenas a nuestra experiencia sensorial directa, como el último encuentro de nuestro equipo de fútbol, la boda de los príncipes de Inglaterra, la coyuntura económica o el modelo educativo. Preferimos preocuparnos de esas cuestiones que hacer deporte, cuidar nuestra relación de pareja, pensar en cómo mejorar nuestra economía o sentarnos a hacer los deberes con nuestros hijos.

Pongamos un sencillo ejemplo: Justin Bieber tiene unos 100 millones de fans. Si cada uno de ellos admirara a una persona que realmente conoce,  (y cualquiera conoce a un puñado de personas más dignas de admiración que Justin Bieber) el mundo sería un lugar mucho más feliz. Habría 100 millones de personas más que más felices, gracias a la admiración recibida y  los admiradores a su vez, tendrían muchas más posibilidades de ser correspondidos. Además, no tendrían que hacer largas colas a intemperie para poder ver de cerca al objeto de su admiración.

Pero para poder mantener sociedades tan gigantescas cohesionadas necesitamos a CR7, Justin Bieber y el BCE. Necesitamos instituciones y mitos, sin ellos las sociedades que conocemos no pasarían de ser simples agrupaciones de individuos. Y la atención y el tiempo que dedicamos a esos mitos e instituciones es una parte del precio que tenemos que pagar por ser miembros de esas sociedades. Toda la atención que prestamos a los elementos “sociales” es la detraemos de nuestro entorno más inmediato.

Pero llegado a este punto la tecnología se puso de nuestro lado y nos permitió volver a dar rienda suelta a nuestra tendencia a relacionarnos en pequeñas comunidades que pueden sobrevivir entre el magma de la gran sociedad. Comunidades no formadas por los lazos de sangre o la cercanía geográfica  sino por la afinidad emocional, sentimental, intelectual o ideológica.

Y antes de tratar el asunto en profundidad es importante destacar como ejemplo que la primera red social que alcanzó una cierta relevancia (Myspace) nació como una alternativa a uno de los elementos de la sociedad moderna más relevante, la industria cultural, que por aquel entonces tenía un férreo control sobre los medios de promoción y era la que decidía quien estaba dentro fuera y quien estaba fuera. Myspace nació como un espacio donde el artista desconocido podía colgar su música y promocionar su música, el mismo Justin Bieber.

En este artículo hemos podido profundizar un poco más en el análisis de los antedecentes. En la próxima entrega entraremos directamente en harina y haremos una análisis un poco distinto del habitual sobre las redes sociales.

De la era del mass media a la era del social media

Los medios de masas son como el cemento que mantiene unida a las sociedades postmodernas. Pero es tan fuerte nuestra tendencia a buscar las pequeñas comunidades, que por muy fuertes que sean las tendencias históricas y la presión social, al final siempre terminan aflorando nuestros instintos.

La cultura y la economía de las masas aunque objetivamente proporciona un bienestar económico mayor, más salubridad y una vida más longeva, necesidades todas ellas pertenecientes a los escalones más bajos de la pirámide de Maslow, tiene otros inconvenientes que dificultan a la mayoría de los individuos alcanzar la plena satisfacción de los escalones más altos de la pirámide.  A saber, la estimación ajena, la autoestima y la autorrealización.

Somos residentes de nuestra ciudad, trabajadores de nuestra empresa, paisanos de nuestra región, ciudadanos de nuestro país, miembros de la comunidad europea. Aunque no pensemos mucho en ello, nuestra pertenencia a cada uno de esos grupos nos exige dar algo. Bien sea una parte de lo obtenido con nuestro trabajo, dedicar nuestro tiempo y parcelas de nuestra mente y lo más importante, una nada porción de nuestra libertad y voluntad. Porque cada grupo tiene sus distintas reglas o códigos de conducta y pertenecer a siete grupos implica tener que observar siete códigos distintos de conducto. Y pertenecer a un grupo siempre nos permite obtener algo, pero a la vez, nos exige a nosotros dar algo también.

Como bien saben cualquier publicista la atención es el recurso económico más escaso. Los hombres sólo podemos  prestar atención a una cosa a la vez, las mujeres tal vez a más pero con un nivel de intensidad mucho más bajo. Teniendo “tantos compromisos sociales”  resulta cada vez más difícil centrarse en uno mismo e intentar emprender ese largo y difícil camino necesario para buscar nuestra autorrealización. Somos menos dueños de nuestro destino y por lo tanto tenemos menos opciones para poder convertir nuestra vida en lo que nosotros queremos que sea y lograr el pleno desarrollo de nuestras facultades. Algunos tal vez lo consigan, pero porcentualmente son un porcentaje mínimo.

Por otro lado, está claro que es mucho más difícil encontrar nuestro lugar en una colmena que una manada. Es muchísimo más complicado alcanzar la estima ajena entre una multitud que un que un pequeño pueblo. Para millones de personas Cristianos Ronaldo, Messi o Belén Esteban ocupan parcelas de su mente mucho más importantes que cualquier de nuestros vecinos. Nuestra mente está totalmente imbuida por cuestiones que nos son totalmente ajenas como el último encuentro de nuestro equipo de fútbol, la boda de los príncipes de Inglaterra, la coyuntura económica o el modelo educativo. Preferimos preocuparnos de esas cuestiones que hacer deporte, cuidar nuestra relación de pareja, pensar en cómo mejorar nuestra economía o dedicar tiempo a la educación de nuestros hijos.

Pongamos un sencillo ejemplo: Justin Bieber tiene unos 100 millones de fans. Si cada uno de ellos admirará a una persona que realmente conoce,  (y seguramente cualquiera de esos cien millones conoce a un puñado de personas con más meritos que Justin Bieber) el mundo sería un lugar mucho más feliz. Habría 100 millones de personas más que más felices, gracias a la admiración recibida y  los admiradores a su vez, tendrían muchas más posibilidades de ser correspondidos. Además, no tendrían que hacer largas colas a intemperie para poder ver de cerca al objeto de su admiración.

Pero para poder mantener sociedades tan gigantescas cohesionadas necesitamos a CR7, Justin Bieber y el BCE. Necesitamos instituciones y mitos, sin ellos las sociedades que conocemos no pasarían de ser simples agrupaciones de individuos. Y la atención y el tiempo que dedicamos a esos mitos e instituciones es una parte del precio que tenemos que pagar por ser miembros de esas sociedades.

Pero llegado a este punto la tecnología se puso de nuestro lado y nos permitió volver a dar rienda suelta a nuestra tendencia a relacionarnos en pequeñas comunidades que pueden sobrevivir entre el magma de la gran sociedad. Comunidades no formadas por los lazos de sangre o la cercanía geográfica  sino por la afinidad emocional, sentimental, intelectual o ideológica.

Y antes de tratar el asunto en profundidad si que es importante destacar que la primera red social que alcanzó una cierta relevania (Myspace) nació como una alternativa a uno de los elementos de la sociedad moderna más relevante la industria de la música de masas, que por aquel entonces tenía un ferreo control sobre los medios de promoción y era la que decidía quien estaba dentro fuera y quien estaba fuera. Myspace nació como un espacio donde los artista desconocidos podía colgar su música y promocionar su música, el mismo Justin Bieber.

Una visión en perspectiva de las redes sociales (I)

Las redes sociales y sus guerras

Como profesional del marketing he venido siguiendo con interés todo lo relacionado con las redes sociales. Y digo bien, como profesional. Personalmente las redes sociales me generan el mismo interés que un destornillador o un exprimidor de zumos, herramientas que utilizo en momentos concretos para hacer cosas específicas. No soy ni un apasionado de los medios sociales, ni un evangelista ni nada parecido. No aspiro a convertirme en especialista de ninguna herramienta de marketing o de comunicación, simplemente intentó comprender la forma de pensar, sentir y actuar de la gente.

La diferencia entre la historia y el periodismo es que la primera escribe sobre hechos ya consumados, de los que conocemos su conclusión y por tanto es más sencillo tirar de hilo y separar el grano de la paja. Detectar cuales fueron los hechos relevantes y cuáles no tenían importancia.

En cuanto a la actualidad, la cosa no es tan sencilla, todo puede ser grano o ser paja. Con las redes sociales estamos un punto intermedio, todavía son actualidad, pero por otro lado tenemos algo de  material histórico para poder un análisis en  perspectiva y ver cuál ha sido el impacto real que han tenido en nuestras vidas, en nuestra forma de relacionarnos, comunicarnos y consumir información.

Antes de las redes sociales: del hombre manada al hombre colmena.

La historia de los últimos 10.000 años puede resumirse en continua transición del hombre desde las cavernas hasta las ciudades. Durante este periodo hemos abandonado nuestro tradicional modo de vida que durante los últimos 200.000 años ha servido al homo sapiens.  Y que por otro lado no parece ser casi idéntico a las especies que nos precedieron, tal vez desde el Homo Habilis durante un periodo estimado de al menos 2 millones de años.

Nos  referimos a las tradicionales bandas de cazadores-recolectores de no más de 200 individuos que han  sido la base de la organización social de nuestra especie.  Todavía hoy en los lugares más recónditos del planeta podemos encontrar pequeñas sociedades aisladas que viven como auténticos hombres.

Es tal la imprimación biológica que tenemos de este modelo de organización que sólo con los recientes avances en la técnica y la ingeniería social se ha podido completar esta transición. Se cree en el año 2030 más del 60% de la población vivirá en ciudades. La técnica ha sido de gran ayuda. En la edad antigua se necesitaba todo un imperio y una red de ciudades para sostener una gran metrópolis como Roma con más de un millón de habitantes.

Desde la revolución industrial y gracias especialmente a su aplicación en la agricultura, la cantidad de superficie agrícola y forestal necesaria para sostener a un millón de habitantes ha ido drásticamente en descenso, lo que ha permitido un incremento exponencial en el número de ciudades y habitantes de las mismas. Por otro lado el avance de la ciencia y la técnica ha permitido un mayor aprovechamiento de los recursos fósiles y energéticos como la energía hidráulica o solar.

Pero el verdadero impedimento para superar este modelo ha sido nuestra resistencia natural a vivir en comunidades grandes. Para superar esa tendencia han sido necesarios tres factores esenciales: la falta de viabilidad económica en los pequeños núcleos rurales, la escolarización y los medios de comunicación.

¿Un artículo sobre redes sociales y todavía no se ha mencionado ni a Facebook  ni a Twitter? Y lo que te rondaré, antes de hacer un análisis histórico  minimamente serio es necesario hacer un repaso a los antecedentes y para eso nos quedan todavía un par de artículos que en breves estarán disponibles en sus pantallas.

La capacidad de síntesis e interpretación en la era Google

Los motores de búsqueda y su impacto en la sociedad

Los motores de búsqueda, esa maravilla que convirtió internet en algo accesible

El desarrollo de los motores de búsqueda ha jugado un papel clave en la difusión de internet como herramienta de acceso a la información, hasta el punto de haber modificado totalmente nuestros habitos en cuanto a consumo de información se refiere.

Antes de la aparición de los motores de búsqueda, encontrar información en Internet era una tarea bastante costosa, muchas veces desesperante.

Básicamente había dos formas. La primera era escribir la dirección que habíamos visto en un anuncio, o nos habían enviado por email en la barra de direcciones. Era el internet del boca a boca, la repetición hasta la saciedad del nombre del dominio en los anuncios que funcionó tan bien durante algunos años. La segunda era acudir a los predecesores de los motores de búsqueda, los directorios de Internet como Altavista y otros. Los resultados ofrecidos porno solían ser muy buenos, tanto por lo escaso de su alcance y por la falta de relevancia, al menos en comparación con Google. Parece que hayan pasado siglos de esto, pero hace menos de veinte años.

El resto de la historia es conocida, dos estudiantes de Standford tuvieron la idea de combinar el rastreo y conteo de enlaces. La idea era sencilla: rastreas todos los enlaces disponibles para encontrar más enlaces y tener así un registro de gran parte de las páginas contenidas en Internet. Partían de una premisa, las páginas más enlazadas debían de ser las mejores, teniendo en cuenta el texto incluido en el enlace se podía establecer un ranking de las páginas más relevantes para esos términos de búsqueda. La verdad es que desde el primer momento la calidad de los resultados ofrecidos fue siempre muy buena (al menos comparado con sus predecesores). Desde entonces todo ha cambiado tanto que a veces nos resulta difícil saber, que es lo que hacíamos antes de que existiera Google.

En pocos años aparecer en las primeras posiciones del famoso buscador se convirtió en sinónimo de éxito. Asistimos al nacimiento de una nueva disciplina el SEO (Search Engine Optimization) cuyo objetivo último era lograr que nuestra web apareciera en los primeros puestos de los resultados del buscador. Ha sido tal el impacto de esta tecnología que hasta ha ocasionado cambios en la forma de funcionar de nuestra mente.

El impacto de Internet en nuestra mente y  forma de ver el mundo

Los estudios científicos realizados parecen indicar que aunque el uso de Internet afecta de manera negativa a nuestra memoria episódica y de manera positiva a nuestra capacidad de procesar datos. La explicación es sencilla, al tener acceso instantáneo a un repositorio tan completo de datos, existe gran cantidad de información que no es necesaria memorizar, por otro lado al tener acceso una mayor cantidad de fuentes de dato, nuestra capacidad de pensar y concebir no se ve limitada por la falta de fuentes de información. Al contrario, en ocasiones, es difícil no sentirse abrumado ante tanto material.

Pero existe una cuestión de un profundo calado, a la que no se ha prestado suficiente atención y es el impacto que suponen los buscadores de internet y su capacidad para ofrecer resultados en nuestra manera de ver el mundo. Por su naturaleza numérica y modo de funcionamiento, los motores de búsqueda tienden a ofrecer resultados más fiables cuando estamos buscando información sobre cuestiones, concretas y específicas. En los formularios de inserción las preguntas de carácter cualitativo y profundo no tienen cabida. Google aunque ensancha nuestro universo mental, también tiende a estrecharlo en cierta manera y tendemos a considerar que todo lo que se encuentra fácilmente internet no existe o no merece la pena.

El estadounidense Nicholas Carr, afirmaba en su obra que Internet está debilitando algunas funciones de la mente. Especialmente aquellas más elevadas como el pensamiento profundo la capacidad de abstracción y la memoria. Todo comenzó con su artículo publicado en 2008 bajo el título de: ¿Está Google haciéndonos estúpidos? En el constataba como su propia capacidad de concentración había disminuido enormemente y le costaba conservar la concentración más allá de dos o tres páginas.

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La tecnología nos hace lelos

En cierta manera la tecnología esta binarizando nuestro pensamiento. Tendemos cada vez a manejar cada vez frases más pequeñas e ideas menos complejos. La longitud de las frases utilizadas en la prensa escrita ha disminuido enormemente en los últimos cien años.  En el interesante libro Enfermos de Información de Todd Glittin se cita un estudio en el que se confirma como durante todo el pasado siglo la tendencia a utilizar frases cada vez más cortas y sencillas ha sido constante.  Incluso en algunos best-sellers actuales como El Cisne Negro, donde se exponen ideas brillantes, uno tiene la sensación de estar navegando por ese estilo caótico de internet, donde se salta con demasiada facilidad de un tema y los capítulos parecen tener una estructura muy pobre.  Muchos apuntan a que esta tendencia comenzó con los precursores de la máquina de escribir como la que utilizó Nietzsche para escribir sus obras.Sin duda la modernidad no está volviendo cada vez más estúpidos

Los clásicos como  Herodoto, Platón o Tito Livio utilizaban por lo general frases muchos largos la mayoría de los autores modernos. El autor más complejo de cuantos he leído es Adam Smith. Muchas veces tenía que releer frases de varias líneas para poder comprender su sentido. Aunque en algunas ocasiones el autor podría haber dicho lo mismo utilizando menos caracteres. Pero en cualquier caso no duda de que las ideas y razonamientos eran de un elevado nivel de complejidad y abstracción,  algo que cuesta encontrar hoy en día.

En el siglo XXI vamos mucho al dato concreto, al hecho. Nuestro consumo de información suele ser una sucesión de hechos, teorias y fechas,  conectados con la vorágine del día a día. Sin un hilo conductor que interprete cual es la conexión entre estos. Resulta cada vez más difícil encontrar a gente con capacidad de interpretar las cosas. Y es que esa habilidad no encaja con la vorágine del mundo actual, de la noticia del momento y la sensación de lo instantáneo. La realidad que nace por la mañana y caduca por la noche. Aunque el periodismo haya dado paso a la historia, yo cada vez estoy más de acuerdo con una definición de noticia que hoy hace tiempo, cualquier noticia es una ignorancia de la historia.

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¿Cuántas herramientas de Marketing Online debo tener?

CRM, Analítica WEB, Herramientas SEO, Gestores de Email Marketing, ERP, gestión de Publicaciones en redes sociales, Motores de sugerencias en web, etc… Estos, son sólo algunos ejemplos de aplicaciones informáticas orientadas al marketing que han ido surgiendo en la última década.

A todas estas podemos añadir alrededor de un centenar más de soluciones que hacen cosas parecidos p son mezclas de partes de las anteriores. Envueltas eso sí, bajo un nombre sugerente y con un branding impecable. Generalmente suelen ser estar basadas en una misteriosa tecnología misteriosa o un complejo algoritmo, que convierte al marketing en algo tan sencillo como jugar al buscaminas o ir navegando por la lista de correos sin leer. En la práctica, suelen ser más de lo mismo.

Aplicaciones para Gestion de Marketing: CRM ERP Email Marketing

La cruda realidad

Sí queremos hacer las cosas bien, casi siempre tendremos que optar por una herramienta distinta para cada cosa. A pesar todos los inconvenientes teóricos que tiene esta opción y que los grandes fabricantes de software no se cansan de repetir, cada día veo esta opción más clara. Es más, siendo totalmente sincero, me parece la única solución efectiva.

Por citar un ejemplo, muchos CRM o aplicaciones de marketing disponen de un módulo de Email, con el que realizar campañas de correo. Aunque a priori pueda parecer muy interesante el disponer de toda la información proveniente del envió de masivo de correos en la base de datos del CRM, a la hora de la verdad no he encontrado ninguna solución que me ofrezca las capacidades de una herramienta gratuita como Mailchimp.

¿Hasta qué punto es esto cierto? Para saberlo sólo hay que echar un vistazo al mercado. Algunas de las suites más importantes como Zoho, Salesforce o Sugar CRM han desarrollado plugins de conexión con Mailchimp. Esto es sintomático si tenemos en cuenta que estas son algunas de las soluciones más potentes y con mejores interfaces de usuario. Es el principio de la especialización del trabajo, que tan bien funciona en el mundo de las aplicaciones informáticas. Como decían nuestros abuelos, quien mucho abarca, poco aprieta.cosa_se_complica

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La cosa se complica cada vez más

En un ámbito que parecía tan asentado como el de la gestión de las ventas, la aparición de los aplicaciones para dispositivos móviles así como la popularización de las pantallas táctiles o los métodos de reconocimiento de voz, van a cambiar totalmente el terreno de juego. Las suites actuales tendrán que complementarse con apps adhoc que sirvan para realizar gran cantidad de tareas y que minimicen las necesidades de inserción de datos por parte de los comerciales en sus terminales de puesto fijo.

Para algo aparentemente tan sencillo como gestionar la página web de la empresa necesitaremos un gestor de contenidos y una herramienta de analítica para el seguimiento de resultados, además de un editor de textos. Todo esto, siempre y cuando no generemos mucho contenido gráfico ya que en tal caso necesitaremos una aplicación tipo Photoshop o Gimp. Si además tenemos una tienda online la cosa se complica, necesitaremos un CMS tipo Magento o Prestashop que seguramente tengamos que integrar con el ERP que estemos utilizando en nuestra empresa.

Algo parecido pasa con las redes sociales, para el que quiera dedicarse a este campo en profundidad finalmente, seguramente debe contar con la asistencia de una herramienta para publicación y otra o varias más combinadas (probablemente una para cada red social relevante con la que trabaje) para temas de analítica. Luego esos datos de analítica tengan que ser combinados con los de nuestra web mediante alguna herramienta de visualización de datos, tipo SumAll o Tableau Software.

En resumidas cuentas, muchos fabricantes no paran de repetirnos como disponen de la herramienta definitiva para soporte a todas las actividades de ventas y marketing, muchas veces integradas con el ERP. Yo personalmente cada vez utilizó más herramientas y conforme la cosa va haciéndose cada vez más compleja. Lo máximo que podemos exigir es que las aplicaciones en cuestión sean fácilmente integrables y si es posible que cuenten con algún tipo de integración ya realizada. Ese sin duda es el futuro.

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Las redes sociales en el ámbito profesional

Antes de empezar, he de reconocer que yo también piqué el anzuelo. Sí, también me tragué el camelo de las redes sociales. A nivel personal, nunca he sido muy aficionado a su uso. Esto no impidió que en un momento dado me vi arrastrado por el tsunami y abrí los típicos perfiles en redes sociales: Twitter, Facebook, Google , et., a pesar de que mi intuición que me decía que eso no iba con nuestro negocio… Al principio fue simplemente un refuerzo del posicionamiento orgánico, con el tiempo Google cambió sus criterios y comenzó a dejar de tener en cuenta los enlaces en redes sociales como FB o Twitter, a excepción parece ser de Google .

Como no, también nos dejamos caer por LinkedIn esa nueva Ítaca, para profesionales y empresas que en teoría es la red social ideal para el B2B.  El problema es que en LinkedIn todo el mundo está porque quiere vender algo, poca gente tiene presencia en esta red para intercambiar, interactuar y conocer. Esto lo convierte prácticamente en un infierno virtual para vendedores: muchos colegas de profesión y pocos compradores.

Por otro lado el uso de las redes sociales como herramienta profesional coarta el  tono, la temática utilizada y en general la comunicación fluida, lo que a larga se traduce en una pobreza general del canal. Casi nadie habla como profesional con la misma franqueza que puede hacerlo en su ámbito personal. Al final la corrección política¸ ese monstruo que devora nuestra libertades, acaba convirtiendo las redes sociales de profesionales en enorme páramo aburrido lleno de vacuidades y generalidades con un muy poco contenido de interés. Donde nadie quiere granjearse una enemistad y todo el mundo quiere quedar bien con todos, por eso de no cerrarse ninguna puerta. En definitiva, la cuadratura del círculo.

El problema de la fiabilidad

Esto hace que a la postre y en general, el contenido de LinkedIn sea menos fiable que la edición del Pravda de la tarde. Pondré un ejemplo, si una empresa está considerando cambiar su ERP y pide consejo sobre que aplicación escoger, el grupo en cuestión se llenará de comentarios y sugerencias de personas involucradas con la marca x o y, contando las bondades de su productos.   Los que realmente tendría que hablar de su experiencia, usuarios de las aplicaciones, verán en cierta medida coartada su libertad, ya que su exposición es pública y según la creencia generalizada en el mundo de la empresa no conviene crearse enemigos de manera gratuita sin sacar nada a cambio. A fin de cuentas, el Director de Informática de mi empresa puede ser amigo del comercial del fabricante del ERP X o amigo intimo del Director de Proyecto de la empresa que nos lo implantó. Así de todos modos las personas que tienen información sobre cuestiones de interés, se preguntan ¿Qué gano yo con todo esto? Y automáticamente se inhiben de emitir su opinión.

Las redes sociales mataron el anonimato en Internet, con él puede que también muera la sinceridad con la que la gente se expresaba en los foros. Curiosamente las mejores fuentes de información en Internet sobre asuntos críticos, siguen siendo los comentarios anónimos y semianónimos. Y es que olvidamos con frecuencia que unas de las grandes ventajas que tiene Internet es la privacidad o incluso la identidad múltiple, que nos permite emitir nuestra opinión con libertad sin que seamos castigados por ello, lo que al contrario sucede casi siempre en la vida real.

Grupos de LinkedIn con nombres del estilo  “Social Media e Innovación en la empresa”, deberían de llamarse en realidad: “Community Managers con pocos clientes en busca de algún cliente”. Los profesionales que basan su trabajo en el conocimiento rara vez están dispuestos a regalar su verdadero conocimiento que es el instrumento a través del cual se ganan la vida.

Algunas implicaciones obvias del uso de las redes sociales en el ámbito profesional

Utilizar las redes sociales en horas de trabajos, es lógicamente considerado un síntoma de vagancia y desocupación, a menos claro está, que las utilices para vender algo. Esta es la razón por la las redes sociales para profesionales al final  resultan ser una horda de vendedores y profesionales del marketing, o lo que es peor aún, de expertos en redes sociales. Sí, he dicho bien, esa nueva plaga que estamos padeciendo, los que hoy nos venden una campaña en redes sociales hace cuatro años nos hubieran sugerido que comprar un terreno en secondlife.es

Por otro lado el tiempo y la capacidad de atención son dos de los recursos más limitados de los que disponemos. La multitarea humana solo funciona parcialmente en las mujeres, muy pocos hombres son capaces de hacer varias cosas a la vez y casi ningún humano es capaz de realizar dos cosas complejas a la vez, a menos de que sean tareas mecanizables, en cuyo caso al final siempre resulta preferible poner una máquina.

El caso es que si empleamos mucho tiempo en las redes sociales, de alguna manera se lo estamos robando, a algún otro tipo de actividad. Si prestamos atención a una cosa no podemos prestársela a otra.  El que pasa mucha en las redes sociales tal vez lo hace porque no tiene mucho trabajo, y si no lo tiene, tal vez es porque no sea muy bueno en lo que hace. A menos claro está, que esté intentando vender algo a través de las redes sociales.

Cuanto más pienso en las redes sociales  más me acuerdo de Apple y de los maestros en la organización industrial que innovaron a base de eliminar lo superfluo y centrarse en las cosas que realmente aportan valor.  En la redes sociales hay mucho de superficial, improductivo y lo que es peor, de cotilleo.

Mi yo  real y mi yo digital: la falsificación de la identidad digital

Con el ascenso de los medios sociales orientados a profesionales ha surgido un nuevo tipo de picaresca, la del amejoramiento o incluso falsificación de la identidad digital. El procedimiento es muy sencillo,  hay que sacar nuestro mejor traje y nuestra mirada/sonrisa más interesante para obtener una buena foto. Incluso si tenemos algún colega que maneje el Photoshop, podemos pedirle que nos haga unos retoques, que juegue con los canales o que nos blanquee los ojos y añada un desenfoque  gaussiano, que nos de una toque místico e incluso mágico, algo que nos distinga del resto de los gañanes que circulan por las redes sociales. Esta es sin duda la parte más importante.

Ahora solamente tenemos que edulcorar un poco nuestra experiencia, donde pone Reponedor Carrefour en Torrejón, simplemente debemos sustituirlas por Responsable Operativo de SCM en Carrefour- Zona Centro. Lo importante es utilizar muchos nombres raros en inglés, nombres para puestos muy largos, que desanimen al lector a llegar hasta el final de línea y largas parrafadas sobre las labores desempeñadas, que como siempre han de dejar impresionados al lector. Al puesto anterior por ejemplo, le iría muy bien una descripción de este tipo:

Durante mi periodo en este cargo tuve oportunidad mejorar mi capacidad para la organización y el orden (“nota del autor: equivale a coloque muchos tomates y cebollas”), así como comprender las complejas interdependencias que generan que se generan en los circuitos de abastecimiento del sector de la alimentación. (Ahora solo falta poner una nota humana) Pero lo más importante fue el trabajo en equipo y la maravillosa gente con la que tuve oportunidad de compartir mi trabajo, bla, blaba, blaba, blaba…..

Solo nos queda un detalle, ponerle una guinda al pastel en forma de recomendaciones apañadas con algún colega, a cambio claro está de recomendaciones en su perfil y vola, ya tenemos nuestra ración personal de botox digital.

Como conclusión diré algo que puede chirriar en esta era del maquillaje y las falsas apariencias. Ser y parecer son dos tareas que exigen mucho esfuerzo y dedicación, no se puede hacer bien ninguna de las dos. No se puede servir a dos señores a la vez, o te dedicas a aparentar o te dedicas a ser…

Integración de un ERP comercio electrónico con ERP: Magento y Openbravo

El imparable ascenso del comercio electrónico

Durante los últimos años hemos asistido  a un crecimiento imparable del comercio electrónico. En 2011 se alcanzó una cifra record de más 9.000 millones de euros, todo un hito a destacar si tenemos en cuenta que en 2006 la cifra fue de poco más de 2.000 millones.  Conforme ha ido aumentando la penetración de internet en la sociedad española han sido cada vez más las empresas que ha decidido aprovecharse  del potencial que ofrece este nuevo canal de distribución. Muchas empresas importantes de comercio electrónico son compañías 100% online que no cuentan con tiendas físicas.

ERP integrado con comercio electrónico: Openbravo y Magento

Como una tienda online llega hasta un ERP

La manera más sencilla de montar una tienda online es a través de suites de software libre como Magento o Prestashop que nos permiten disponer de un portal online dedicado a la venta en poco tiempo y con un coste reducido. Como en casi todo, si queremos obtener un resultado de mejor calidad y más optimizado tendremos que dedicarle más tiempo y necesitaremos también de manos expertas.

Sea como fuere, muchas empresas que empezaron de manera modesta han conseguido crecer gracias al comercio electrónico y una vez que el negocio ha alcanzado un cierto volumen y complejidad surge la necesidad de implantar una solución de gestión que cubra los procesos de backoffice. Es en este momento cuando podemos decir sin lugar a dudas que el negocio ha alcanzado un cierto grado de madurez.

El problema al que se enfrenta cualquier empresa de este tipo es el de integrar su tienda online con el nuevo ERP sin que esto tenga un coste excesivo. Si tenemos que basarnos en desarrollos a medida para poder integrar ambas soluciones, el coste del proyecto puede dispararse y el tiempo de implantación también.

Existen soluciones más sencillas

Las soluciones basadas en estándares de código abierto o opensource tienen la ventaja de ser facilmente integrables, además siempre suelen contar con un amplias comunidades de usuarios y desarrolladores que en la práctica nos permiten disponer de un gran número de soluciones añadidas y conectores a un coste muy competitivo.

Tal es caso de Openbravo, el ERP libre más usado del mundo y Magento la plataforma de ecommerce con más presencia también a nivel mundial. Desde hace algún tiempo existe un conector para ambas soluciones que les permite compartir datos de productos, clientes y pedidos de venta de manera totalmente integrada.

El camino también puede realizarse en sentido inverso

Si su empresa está considerando la compra de un ERP y tiene previsto abrir una tienda onliine, debería de considerar seriamente la opción del tandem Openbravo/Magento, ya que le permitirá disponer de un potente ERP integrado con una solución de ecommerce a un precio realmente atractivo. En Golivepyme somos expertos en la implantación de Openbravo y podemos ayudarle a hacer su proyecto realidad.

Los caminos de la innovación(VI): Innovar por contraposición

¿No estás cansado de siempre lo mismo? ¿Porque no hacer algo totalmente distinto? Algo que sea todo lo contrario a lo que hay hasta ahora. Durante años hemos considerado los viajes organizados como algo relacionado con la tercera edad, ¿existía alguna conexión oculta que crea una asociación indisoluble entre jubilados y viajes organizados? No, para nada, simplemente era la orientación que se le había dado a un producto concreto, hoy en día disponemos de viajes organizados para solteros, mujeres, dueños de animales de compañia o aficionados al arte románico.

Otro ejemplo más claro lo tenemos en sector de la comida rápida, desarrollado como industria organizada y franquiciable en norteamérica, durante años fue asociado a las hamburguesas, pizzas. En España hace algunos años algunas franquicias como Pans&Companys y Bocattas, decidieron aplicar ese planteamiento al tradicional bocadillo español. La idea es sencilla, a todos nos gusta que nos sirvan la comida rápida, pero muchos preferimos un bocadillo con pan crujiente y mucha más variedad de ingredientes, a una grasienta hamburguesa servida en pan de molde azucarado. Por suerte hubo ahí una empresa que supo captar esa necesidad para satisfacer una demanda latente en el mercado.

La contraposición como tendencia natural

Todos llevamos un rebelde dentro al que le gusta decir que no. Nadie quiere que le impongan  nada, ¿quien no ha hecho nunca algo estupido simplmente por llevar la contraria? En la historia parece que la contraposición también funciona: cristianismo  vs ateismo, capitalismo vs marxismo, socialismo vs liberalismo, realismo vs cubismo. Halla donde surge una tendencia dominante aparece una contratendencia que recoge elementos que la corriente principal no ha reflejado.

Nada parece indicar que este rifirrafe vaya para algún día. El día esto sucede probablemente dejará de girar el mundo, pero mientras tanto el innovador puede aprovecharse de esta repulsión magnetica, que ejerce su influjo sobre nosotros al igual que la gravedad. Haya donde veas una tendencia que haya alcanzado el éxito piensa que puede haber una contratendencia que conduzca a un nicho de mercado interesante, o quien sabe incluso a un mercado mayor como le paso Android con Apple.

Como siempre las posibilidades son infinitas. Tengan cuidado, la innovación esta ahí afuera….. y también muy adentro de nosotros….

Los caminos de la innovación(V): Innovación por optimización

Hay cosa muy importante que debemos de tener en cuenta a la hora de innovar, y es que la verdadera innovación practicamente no existe, al menos a nivel funcional. ¿Que diferencias hay entre un mensajero a caballo, un telegrafo, un telefono o el email? A nivel de los beneficios que aportan practicamente ninguna, son simplemente distintos sistemas para transportar información, la única diferencia está en el ahorro de tiempo y esfuerzo.

¿Tiene su lógica no? Al fin y al cabo la naturaleza de la especia humana no ha variado sustancialmente en los ultimos 200.000 años, seguimos haciendo las mismas cosas. El Facebook no viene a ser más que una versión digital de la plaza del pueblo donde corrían los chismorreos, salvo que no es necesario ir ningún lado, podemos enterarnos de los cotilleos comodamente desde nuestro sofa o mientras  vamos al  trabajo en autobús o tranvía.

Algunos ejemplos

El email permite enviar textos e imagenes a desde Madrid a Moscú en menos de un segundo, algo que puede hacer perfectamente un jinete a caballo, salvo que hubiera requerido de varios meses de travesía, en caso de no perecer en el intento. Este principio es expuesto por Mario Martínez Tercero en su libro Occidente, La fase final. Os recomiendo su lectura si quereis profundizar más en este principio. Según el propio Martínez Tercero, desde esta perspectiva pocos productos suponen una verdadera novedad y salvo los Rayos X y otro tipo de sensores que nos permiten captar fenómenos no perceptibles por nuestros sentidos.

Si no os quereis devanar el seso incoporando mejores a vuestro producto, simplemente hacerlo mejor. Que haga lo mismo de manera más rápida y más barata. Es así como de ir a pie pasamos a ir caballo, de ahí al tren, del tren al coche, el avión y la nave espacial. ¿Que diferencia hay entre escribir libros a mano o hacerlo con una imprenta? Que cuesta muchísimo menos esfuerzo el obtener mil copias.  Son sólo algunos ejemplos, pero seguro que vosotros podeis encontrar muchos más. Buscad la inspiración y andar con cuidado, la innovación esta ahí afuera….