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¿Qué es el “fog computing”?

Con frecuencia solemos leer noticias y artículos relacionados con el cloud computing: la plataforma en la nube que posee un nada despreciable número de ventajas (movilidad, conectividad, aplicaciones multi-dispositivo…) que favorecen la actividad empresarial a prácticamente todos los niveles.

Dentro de estos conceptos cabe destacar uno que va tomando fuerza poco a poco y que parece ser la evolución lógica de la tecnología cloud: el fog computing.

El término fog significa niebla en inglés, es decir, una nube baja que “inunda” todo el espacio llegando a rodear todas las superficies, y es precisamente el mejor símil posible para lo que es el fog computing.

Este concepto nace de la infinidad de objetos conectados entre sí mediante redes inalámbricas: teléfonos móviles, smartwatches, wereables… y de otros muchos objetos cotidianos que a día de hoy también están conectados, como electrodomésticos, bicicletas e incluso coches.

Fog computing hace referencia al cloud computing aplicado al IoT, es decir, a la nube a la que los dispositivos inteligentes se conectan para comunicarse entre sí. De esta manera, se crearía una nueva nube, una niebla de transmisiones digitales en la que estaríamos envueltos.

Entendemos la nube como un espacio en un supuesto “cielo”, representado físicamente por un servidor, accesible desde diferentes conexiones. El desempeño del trabajo en este tipo de plataformas es lo que llamamos cloud computing.

Al producirse un volumen de datos tan desmesurado, como ocurre en la comunicación de los dispositivos conectados por el IoT, esta nube original no da abasto para manejar el volumen de información generado, por lo que las comunicaciones y el almacenamiento entre los dispositivos conectados al IoT emplean estos nuevos puntos de conexión para procesar parte de los datos generados, aumentando la capacidad y la velocidad de estas conexiones, y aliviando la carga de trabajo transferida a la nube. A este espacio de intercambio de información existente entre el hardware e internet, es lo que llamamos fog computing.

Ya como cierre, y a modo de curiosidad, es destacable el hecho de que el término “fog computing” fue acuñado originalmente por Cisco Systems. Podéis encontrar esta primera mención, así como su explicación (en inglés), en el siguiente enlace.

Soluciones de control de las condiciones bancarias

Una buena gestión de la tesorería en una empresa es sinónimo de éxito.

El control de los flujos de caja y de las cuentas bancarias debe ser primordial para evitar problemas como la falta de liquidez o el exceso de tesorería; sobra destacar que ninguna de las situaciones son, para nada, recomendables.

Para ello, existen herramientas que mejoran la comunicación de las empresas con los bancos haciendo posible un control exhaustivo y dinámico de los cobros y pagos registrados en las diferentes cuentas, oficinas y entidades, así como de la evolución de los productos financieros donde las empresas tengan invertido el dinero o vayan a invertirlo.

Hasta este punto muchas de las soluciones del mercado cumplen, mejor o peor, estas premisas, pero el control de la tesorería no sólo finaliza aquí. Un control y una gestión de los movimientos de las cuentas es necesario, , pero también es necesario el control de las propias cuentas y bancos.

Las condiciones que la empresa firma con un banco al crear las cuentas pueden variar a lo largo del tiempo, incluso sin previo aviso. Un control de estas condiciones favorece sobremanera a la empresa, sabiendo en todo momento qué entidad o entidades con las que trabaja le ofrece mejores condiciones o cuál las ha modificado beneficiando o perjudicándola.

Esto se traduce en una gestión dinámica y eficiente de la tesorería y de los productos bancarios, ya que en última instancia permite a la empresa ahorrar dinero y evitar conflictos con las propias entidades.

En este sentido, Sage XRT aúna estas (y más) características que le otorgan las propiedades de una herramienta potente, flexible y tremendamente dinámica a la hora de gestionar y controlar la tesorería de su empresa y la comunicación bancaria.

La capacidad de síntesis e interpretación en la era Google

Los motores de búsqueda y su impacto en la sociedad

Los motores de búsqueda, esa maravilla que convirtió internet en algo accesible

El desarrollo de los motores de búsqueda ha jugado un papel clave en la difusión de internet como herramienta de acceso a la información, hasta el punto de haber modificado totalmente nuestros habitos en cuanto a consumo de información se refiere.

Antes de la aparición de los motores de búsqueda, encontrar información en Internet era una tarea bastante costosa, muchas veces desesperante.

Básicamente había dos formas. La primera era escribir la dirección que habíamos visto en un anuncio, o nos habían enviado por email en la barra de direcciones. Era el internet del boca a boca, la repetición hasta la saciedad del nombre del dominio en los anuncios que funcionó tan bien durante algunos años. La segunda era acudir a los predecesores de los motores de búsqueda, los directorios de Internet como Altavista y otros. Los resultados ofrecidos porno solían ser muy buenos, tanto por lo escaso de su alcance y por la falta de relevancia, al menos en comparación con Google. Parece que hayan pasado siglos de esto, pero hace menos de veinte años.

El resto de la historia es conocida, dos estudiantes de Standford tuvieron la idea de combinar el rastreo y conteo de enlaces. La idea era sencilla: rastreas todos los enlaces disponibles para encontrar más enlaces y tener así un registro de gran parte de las páginas contenidas en Internet. Partían de una premisa, las páginas más enlazadas debían de ser las mejores, teniendo en cuenta el texto incluido en el enlace se podía establecer un ranking de las páginas más relevantes para esos términos de búsqueda. La verdad es que desde el primer momento la calidad de los resultados ofrecidos fue siempre muy buena (al menos comparado con sus predecesores). Desde entonces todo ha cambiado tanto que a veces nos resulta difícil saber, que es lo que hacíamos antes de que existiera Google.

En pocos años aparecer en las primeras posiciones del famoso buscador se convirtió en sinónimo de éxito. Asistimos al nacimiento de una nueva disciplina el SEO (Search Engine Optimization) cuyo objetivo último era lograr que nuestra web apareciera en los primeros puestos de los resultados del buscador. Ha sido tal el impacto de esta tecnología que hasta ha ocasionado cambios en la forma de funcionar de nuestra mente.

El impacto de Internet en nuestra mente y  forma de ver el mundo

Los estudios científicos realizados parecen indicar que aunque el uso de Internet afecta de manera negativa a nuestra memoria episódica y de manera positiva a nuestra capacidad de procesar datos. La explicación es sencilla, al tener acceso instantáneo a un repositorio tan completo de datos, existe gran cantidad de información que no es necesaria memorizar, por otro lado al tener acceso una mayor cantidad de fuentes de dato, nuestra capacidad de pensar y concebir no se ve limitada por la falta de fuentes de información. Al contrario, en ocasiones, es difícil no sentirse abrumado ante tanto material.

Pero existe una cuestión de un profundo calado, a la que no se ha prestado suficiente atención y es el impacto que suponen los buscadores de internet y su capacidad para ofrecer resultados en nuestra manera de ver el mundo. Por su naturaleza numérica y modo de funcionamiento, los motores de búsqueda tienden a ofrecer resultados más fiables cuando estamos buscando información sobre cuestiones, concretas y específicas. En los formularios de inserción las preguntas de carácter cualitativo y profundo no tienen cabida. Google aunque ensancha nuestro universo mental, también tiende a estrecharlo en cierta manera y tendemos a considerar que todo lo que se encuentra fácilmente internet no existe o no merece la pena.

El estadounidense Nicholas Carr, afirmaba en su obra que Internet está debilitando algunas funciones de la mente. Especialmente aquellas más elevadas como el pensamiento profundo la capacidad de abstracción y la memoria. Todo comenzó con su artículo publicado en 2008 bajo el título de: ¿Está Google haciéndonos estúpidos? En el constataba como su propia capacidad de concentración había disminuido enormemente y le costaba conservar la concentración más allá de dos o tres páginas.

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La tecnología nos hace lelos

En cierta manera la tecnología esta binarizando nuestro pensamiento. Tendemos cada vez a manejar cada vez frases más pequeñas e ideas menos complejos. La longitud de las frases utilizadas en la prensa escrita ha disminuido enormemente en los últimos cien años.  En el interesante libro Enfermos de Información de Todd Glittin se cita un estudio en el que se confirma como durante todo el pasado siglo la tendencia a utilizar frases cada vez más cortas y sencillas ha sido constante.  Incluso en algunos best-sellers actuales como El Cisne Negro, donde se exponen ideas brillantes, uno tiene la sensación de estar navegando por ese estilo caótico de internet, donde se salta con demasiada facilidad de un tema y los capítulos parecen tener una estructura muy pobre.  Muchos apuntan a que esta tendencia comenzó con los precursores de la máquina de escribir como la que utilizó Nietzsche para escribir sus obras.Sin duda la modernidad no está volviendo cada vez más estúpidos

Los clásicos como  Herodoto, Platón o Tito Livio utilizaban por lo general frases muchos largos la mayoría de los autores modernos. El autor más complejo de cuantos he leído es Adam Smith. Muchas veces tenía que releer frases de varias líneas para poder comprender su sentido. Aunque en algunas ocasiones el autor podría haber dicho lo mismo utilizando menos caracteres. Pero en cualquier caso no duda de que las ideas y razonamientos eran de un elevado nivel de complejidad y abstracción,  algo que cuesta encontrar hoy en día.

En el siglo XXI vamos mucho al dato concreto, al hecho. Nuestro consumo de información suele ser una sucesión de hechos, teorias y fechas,  conectados con la vorágine del día a día. Sin un hilo conductor que interprete cual es la conexión entre estos. Resulta cada vez más difícil encontrar a gente con capacidad de interpretar las cosas. Y es que esa habilidad no encaja con la vorágine del mundo actual, de la noticia del momento y la sensación de lo instantáneo. La realidad que nace por la mañana y caduca por la noche. Aunque el periodismo haya dado paso a la historia, yo cada vez estoy más de acuerdo con una definición de noticia que hoy hace tiempo, cualquier noticia es una ignorancia de la historia.

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