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El arte de la transformación digital

¿Afrontar la transformación digital de una empresa es un arte o una ciencia? Dado que este proceso debe ser único para empresa ha de incorporar un componente artesanal y de diseño  y conseguir que encaje con el modelo de negocio y la cultura corporativa la compañía.

Utilizando una analogía histórica, la digitalización de la empresa supone pasar de hacer la guerra con palos y piedras a utilizar armas de fuego. Pero en este proceso no todo son ceros y unos, para adaptar nuestra empresa a la revolución digital debemos de plantearnos muchas cuestiones, examinar en profundidad la naturaleza de nuestra compañía antes de comenzar a tirar cables, desarrollar aplicaciones y retirar las fotocopiadoras. Entre otras muchas hemos seleccionado algunas de las cualidades artísticas necesarias para poder afrontar con éxito el proceso de transformación digital de nuestra empresa.

Para comenzar debemos de tener el ojo de un pintor para captar la esencia de la escena actual de nuestra empresa, con un modelo de negocio asentado, pero con muchas fallas en cuanto a digitalización se refiere. En base a esta y conociendo en profundidad las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías debemos ser capaces de componer la escena ideal a la que queremos una vez concluida la primera gran fase de este proceso continuo, es decir pasar de ser una empresa tradicional a convertirnos en una empresa digital.

Una vez visualizada nuestra escena ideal debemos de tener la capacidad de un arquitecto para transformar un hermoso boceto en una estructura coherente y definida que integre todos los elementos necesarios desde los cimientos hasta la fachada: infraestructuras, comunicaciones, aplicaciones, servicios, etc… Debemos de crear todos los planos necesarios para que los actores del proceso sepan exactamente a donde queremos llegar.

Una vez definidos los dos escenarios, debemos tener la capacidad narrativa de un guionista para construir un relato coherente del proceso, involucrando a todos los actores necesarios definiendo que papel y que acciones corresponden a cada actor y articulando todas las escenas intermedias que tendremos durante el proceso. Debemos prestar atención especial en este a las transiciones o como enlazamos cada fase de proceso, para que este a la postre resulte fluido y tenga sentido.

Finalmente debemos tener la habilidad de un director de orquesta para organizar y articular todos los procesos de forma ágil, convirtiendo la transición en un cambio armonioso que en el que cada una de las partes implicadas entre en acción en el momento adecuado tocando las notas que les corresponde.

 

 

Big Data: el futuro del marketing

 

El final de una era

Durante décadas la medida de la eficacia de las acciones de marketing y el testeo de ideas se ha basado en técnicas de muestreo. la recogida de datos de audiencia, pruebas de mercado, focus groups y sondeos demoscópicos, todas estas técnicas se basan en la extrapolación de los resultados obtenidos sobre pequeñas muestras que se creen representativas de una población mayor.

Como me explico un profesor, tomar una muestra es como probar una cucharada del guiso que estamos preparando. Si lo que probamos está bueno, entonces podremos asumir que el resto del cocido está bueno. Esto, a veces, es mucho suponer. La parte de arriba puede estar buena mientras que la de abajo puede estar agarrada. Inconveniente que por otro lado es perfectamente conocido por los cocineros del negocio. Los más expertos son capaces  incluso de meter la cuchara en la parte que más gustará al cliente.

Hasta que no llegaban las ventas, nunca se contaba con una medida real de efectividad.  La aparición del mundo online ha cambiado este paradigma. Ahora podemos medir de forma directa y en tiempo real la respuesta a nuestras acciones. Para muchas empresas totalmente inmersas en la economía digital esta es su única forma de trabajar.

El resto nos encontramos en una especie de limbo. En el que por un lado disponemos de los datos aportados por los sistemas de gestión transaccionales como los  ERP y CRM , combinados con el nuevo torrente de información online y las técnicas tradicionales de medición de acciones de marketing basadas en muestreos.

Todo esto se traduce en una gran cantidad de datos tanto estructurados como no estructurados que necesitan ser puestos en conjunto para obtener una visión clara del negocio  y el entorno. Por si fuera poco, existe además hoy la posibilidad de incorporar numerosas fuentes de datos tanto externas como internas que no se rigen por los parámetros económico-financieros tradicionales y no están expresadas en unidades monetarias o cantidades de producto o kilos de materias primas. Estos datos reflejan hechos y realidades que pueden ser determinantes para nuestra empresa y que complementan la visión aportada por las fuentes clásicas.

 El Big Data un nuevo enfoque

La pregunta más obvia ante este nuevo panorama es: ¿Cómo podemos sacar partido a todo este torrente de información? A día de hoy la mejor respuesta posible es incorporar los enfoques de Big Data.

Estos se apoyan en dos pilares, uno tecnológico que crear una  infraestructura capaz de recoger, ordenar y procesar ese torrente de nueva información, y la otra la analítica que incorporando técnicas de análisis avanzado nos permite abordar toda esa complejidad.

Lo parte más interesante para los profesionales del marketing es la metodología utilizada para el análisis. Los sistemas de reporting tradicionales se han basado en la búsqueda de un dato en concreto o en el contraste de hipótesis preestablecidas, dando respuesta a preguntas como: ¿Cuál es la rentabilidad de este producto? ¿Ha sido efectiva esta campaña de comunicación? ¿Afecta la variable X a las ventas de mi producto?

Los verdaderos sistemas de analítica avanzada no parten de preguntas previas tan acotadas, sino que se dedican a construir modelos matemáticos con un número creciente de variables de actuación  para encontrar correlaciones que pongan de manifiesto hechos hasta ahora desconocidos. Esto nos permite comprender aspectos y cuestiones que nunca habríamos sido capaces ni siquiera de plantear. Detrás de este enfoque se esconde el secreto que ha permitido a algunos gigantes de internet llegar hasta donde están.

Con el desarrollo de la tecnología, know how y la reducción de costes, este enfoque se ha vuelto no solamente atractivo sino también asequible para un número cada vez mayor de empresas. El auge de las plataformas cloud ha reducido el coste de acceso a este tipo de soluciones, permitiendo crear pequeños prototipos fácilmente escalables que reducen las barreras de entrada y los tiempos de despliegue. En resumen, el futuro del marketing está  en el Big Data pasando de técnicas de muestreo a técnicas de rastreo sobre datos reales y efectivos.

¿Qué es la transformación digital?

trasnsformacion_digitalLa transformación digital es el nuevo término de moda en el ámbito empresarial. Todo el mundo habla de ella, aunque pocos parecen tener una idea clara de lo que significa, más allá de subir fotos a  Facebook o jugar a algún juego en nuestro smartphone. Parece un contrasentido que en 2016 estemos hablando de la transformación digital, ¿acaso todavía alguien utiliza dispositivos analógicos?¿Cuántos faxes ha puesto usted en los últimos años?  Desde finales de los años 70 el uso de dispositivos digitales ha ido en aumento y su aplicación ha sido casi universal, desde relojes de pulsera hasta ordenadores, pasando por coches, electrodomésticos, ascensores y un largo etc..

Tal vez esta sea la razón principal de la confusión entorno a un fenómeno que por otra parte es absolutamente real,  el término que ha sido escogido para definirlo es confuso. En España existe la costumbre de traducir literalmente casi todos los términos acuñados en Silicon Valley, lo que lleva a no pocas confusiones. Muchas de esta pseudotraducciones no solamente suenan extrañas, además suelen estar gramaticalmente mal construidas y casi siempre se corresponden  con palabras y  expresiones ya existentes en el idioma castellano. Generalmente se opta por emplear el término anglosajón, con lo que no solamente se evita el tedioso esfuerzo de tener que pensar, sino que además se dota de un cierto de aire de misticismo a la “cosa”, que según la creencia popular ayuda a venderla.

En el caso de la transformación digital el término ya venía viciado de fuera. La transformación digital no es más que  el paraguas bajo el que se ha agrupado una serie de aplicaciones tecnológicas basadas en el desarrollo de las redes y protocolos de comunicación además del refinamiento del software y su aplicación en nuevos campos como la comunicación social o el intercambio de información entre dispositivos. Muchas de estas tecnologías y aplicaciones existen desde hace décadas, pero debido a razones de coste y a la falta de  madurez y refinamiento en su uso, eran de difícil aplicación a nivel general en el mundo de la empresa.

La miniaturización y bajo precio de los procesadores, la universalización de las redes de comunicación  y sobre todo la experiencia adquirida durante décadas de desarrollo de soluciones electrónica y de software,  ha permitido que las tecnologías digitales generen nuevos modelos de negocio y paradigmas organizativos que están desplazando todo lo que hemos conocido durante el siglo XX y parte del XIX. Si bien la transición del carbón a la electricidad supuso un gran salto conocido como segunda revolución industrial, estamos convencidos de que el paso del papel al bit supondrá un cambio todavía mayor.

Aparte de este sustrato tecnológico común, las tecnologías y procedimientos englobados en la transformación digital en principio no guardan ninguna relación entre sí, salvo una concurrencia en el tiempo y en el espacio. Son la consecuencia de la aplicación de una misma tecnología en distintos ámbitos, pero al igual que muchos sectores que pueden utilizar una misma tecnología como el motor de explosión o el bombeo hidraúlico, su naturaleza intrínseca es absolutamente distinta. Este es sin duda el factor clave de la transformación digital.

Al ser la información un elemento tan único y diferente para cada sector y cada empresa, no existe una única transformación digital, cada sector y más concretamente cada empresa tiene que definir la suya propia. Este es un proceso complejo en el que la empresa tiene  que tener claramente identificado cual es el valor que aporta a sus clientes, como lo está haciendo y de qué formas puede mejorar ese aporte mediante la aplicación de las nuevas tecnologías a sus procesos.

Esa es sin duda la gran clave para afrontar la transformación digital, no se trata sólo de comprar software, smartphones o de interconectar los dispositivos de la empresa con las aplicaciones de negocio. Se trata más bien de alcanzar una comprensión profunda de nuestro modelo de negocio para poder redefinirlo y adaptarlo a los nuevas tiempos que traen la innovación tecnológica.

La flexibilidad en los sistemas de gestión

Gestión y entorno empresarial

Una de las pocas constantes en el mundo de los negocios es que los mercados están siempre en movimiento. Resulta una paradoja que lo único que podamos dar como estable sea el continuo movimiento, pero la realidad siempre suele ser más compleja de lo que nos gustaría.

No sólo los mercados están en continuo movimiento. Las empresas también tienen como referencia los marcos legales y regulatorios dictados por las respectivas administraciones de los distintos países en los que operan. La influencia de dichos marcos influye en aspectos tan variados como la gestión de empleados, seguridad en instalaciones, gestión de impuestos, especificaciones de productos y un largo etc.. de cuestiones.  Estos marcos no solamente están sujetos a cambios,sino que además obligan a las a cumplir con los requisitos legales de los distintos países y mercados en los que operan.

Cualquier empresa que opte no solamente a mejorar,  sino también a mantener su posición competitiva ha de tener un cierto nivel de flexibilidad, para ser capaz de reaccionar a todos estos cambios en el entorno.

No solamente eso, la empresa en sí también está sujeta a cambios, siempre se pueden abrir nuevos mercados, crear nuevas líneas de negocio, participar en fusiones, adquisiciones o simplemente realizar cambios en estrategia que acaban modificando el modelo de negocio o transformando la operativa de la empresa.

 

Modelo de negocio y sistemas de gestión

Podemos definir el modelo de negocio como la forma en que una empresa crea valor para sus clientes, dotando de una estructura a sus operaciones y orientándose a las necesidades de ciertos segmentos de mercado.

Es tan importante el modelo de negocio que en muchas ocasiones vemos más similitudes entre empresas de distintos sectores que desarrollan un modelo de negocio parecido que entre empresas del mismo sector. El modelo de negocio de una empresa aunque muchas veces no sea manifiesto o desarrollado de forma consciente abarca y define todo, desde la política de distribución y de precios, hasta la comunicación, política de recursos humanos, aprovisionamientos, etc… Todo viene determinado por el modelo de negocio de cada empresa.

Aunque el modelo de negocio no es algo que se cambie todos los días, no es algo inmutable está siempre en movimiento. A veces de manera suave e imperceptible otras de manera de brusca cuando las cosas se ponen difíciles y la situación exige de importantes golpes de timón.

Los sistemas de gestión de una empresa por tanto, han de tener la flexibilidad suficiente para poder recoger y reflejar todos estos cambios sin suponer un lastre en la evolución.

 

El papel de los sistemas de gestión en la adopción del cambio

Los sistemas de gestión son la infraestructura básica de cualquier empresa que facilitan el trabajo coordinado de los empleados para lograr la consecución de los objetivos. Sirven además de soporte para la interacción con terceros como clientes, proveedores y administraciones.

Por su naturaleza inclusiva los SdG han de incluir todas las operaciones que como hemos indicado, se encuentran afectadas en distinto grado de intensidad por los cambios en su entorno. Los sistemas de gestión por tanto han de tener la flexibilidad suficiente para poder variar su estructura y lógica de funcionamiento y así dar soporte a los cambios en las operaciones

Es aquí donde se plantea un dilema, la flexibilidad a la hora de evolucionar y mantener un sistema de gestión añade un plus de complejidad y por tanto de coste, tanto en recursos técnicos, humanos y económicos. Dado que la flexibilidad hoy en día es un requisito y no una opción, este sobrecoste no puede ser evitado, no obstante existen maneras de reducir la complejidad que supone el disponer de un sistema de gestión flexible.

La principal es contar con soluciones altamente parametrizables, que eviten al máximo la necesidad de desarrollos adicionales. Esto no solamente evita sobrecostes, sino que a largo plazo hace la solución mucho más estable, manejable y fácil de mantener y evolucionar.

JD Edwards EnterpriseOne, además de contar con un altísimo nivel de parametrización, aporta una arquitectura de solución basada en dos capas, una tecnológica y otra funcional. Esto permite que los desarrollos y adaptaciones que realiza la empresa no tengan ningún impacto en el core de la solución. Permitiendo que las empresas cuenten con la última tecnología sin tener que estar preocupados por migrar todas las modificaciones realizadas con cada nueva actualización de la capa funcional.
Además JD Edwards EnterpriseOne ofrece un entorno de desarrollo propio y controlado que facilita las migraciones de la capa funcional cuando la empresa considera que puede beneficiarse por los cambios aportados por una nueva versión.

Nuevas tecnologías y optimización de la producción

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La producción flexible es el futuro de la industria, siempre lo ha sido y siempre lo será.  Fabricar solamente lo que vamos a vender, es algo fácil de decir pero no tan fácil de lograr.

En los comienzos de la industria el dar salida a la producción no suponía un gran problema. Tal y como decía Henry Ford: «cualquier cliente puede tener el coche del color que quiera siempre y cuando sea negro». Conforme la competencia fue creciendo y los stocks comenzaron a acumularse fue necesario el empezar a mirar las cosas desde otra óptica.

En un principio se creyó que simplemente era una cuestión de ajustar la cantidad de unidades producidas a la demanda. Aunque a priori tiene mucho sentido, si esta es nuestra única estrategia de mercado podemos acabar con una demanda de nuestros productos igual a 0. El análisis estadístico de las engañosas correlaciones, aportó una nueva teoría, la clave estaba en el precio y su variación al alza o a la baja. Siempre y cuando no cambien factores que a la postre están en constante movimiento como la oferta de los competidores y productos sustitutivos además de los costes base.

Aunque los académicos siguen elucubrando desde sus sillones como encontrar la fórmula mágica que encaje producción con demanda, las empresas desde hace tiempo que han enfocado una visión mucho más práctica del asunto, intentando averiguar qué es lo  que quiere el cliente para así ofrecerlo de una manera competitiva intentando diferenciarse de sus competidores.

Durante décadas este enfoque ha sido realizado de una forma similar, estudios de mercados, benchmarking, etc… El concepto general era probar ideas con muestras que se consideraban representativas asumiendo que si funcionaba con la muestra funcionaría con el mercado. Hasta que comenzó la revolución digital, realmente pocas cosas cambiaban.

La nueva economía

Desde que los primeros ordenadores personales hicieron su aparición la evolución tecnológica ha sido constante, abriéndose  todo un mundo de posibilidades que sólo ahora comienzan a desarrollarse totalmente.

La primera y más obvia de ellas es la integración de los sistemas de información de todos los miembros de la cadena de valor. Esto permite una mayor precisión a la hora de realizar las estimaciones e incluso garantizar que un parte de esas estimaciones se base en compromisos por parte de clientes, reduciendo todavía más lo márgenes de error.

En general esta nueva forma de compartir la información con nuestros clientes y proveedores permite reducir de manera drástica los tiempos de respuesta. Muchas veces la información puede compartirse de forma automática sin necesidad de que ninguna persona intervenga. Los sistemas más avanzados son capaces de informar a los agentes implicados cada vez que se produce un cambio de relevancia. Es una evolución lógica siempre que surge una nueva tecnología intentamos utilizarla para hacer más rápido lo que ya estamos haciendo.

Otra aplicación común ha sido la integración vertical, vendiendo a los clientes directamente a través de la web. Gran parte de la venta al detalle de muchos artículos como moda, complementos, electrónica o cultura se realiza en estos momentos a través de Internet. Al simplificar los canales de distribución mediante un contacto directo con el cliente se dispone de una información mucho más directa sobre la demanda de productos.

La interacción social con los productos

Con el tiempo han ido surgiendo nuevas formas de aprovechar las tecnologías digitales. Un ejemplo claro ha sido el de las redes sociales. Mediante su uso han sido muchas las firmas que han abierto un canal de comunicación directa con los usuarios finales obteniendo una valiosa fuente de información de cómo los clientes interactúan con sus productos, que problemas encuentran que cosas podrían mejorar.

Esta es sin duda una forma mucho más directa e inclusiva que los tradicionales métodos de test de producto. Con este método estamos obteniendo información en tiempo real sobre la respuesta de nuestros productos en el mercado y además tenemos una vía de comunicación directa para resolver las incidencias y problemas que puedan  tener nuestros clientes. Todo ello a un coste relativamente bajo. La principal falla que suelen tener las empresas que utilizan las redes sociales como canal de comunicación es saber incorporar toda esa información en su estrategia de producto, rectificando y mejorando el diseño de su cartera de  productos.

¿Serán capaces las empresas algún día de salvar de manera efectiva la gran brecha de información que separa el marketing de la gestión de la producción?

La impresión en 3D una nueva forma de concebir la manufactura de productos

Con la impresión en 3D ha supuesto un nuevo modelo de negocio en lo que se refiere a la forma de producir un gran rango de productos. El fabricante o impresor queda totalmente disociado del diseño del producto, el simplemente recibe un conjunto de especificaciones técnicas del mismo y lo produce. Esto permite lograr el ansiado objetivo de fabricar exclusivamente bajo demanda.

Y es que con las nuevas técnicas de impresión en 3D y especialmente con el abaratamiento que han experimentado en los últimos años, la producción de grandes series de artículos sólidos probablemente experimente un serio revés. Para empezar los costes por localización caerán en picado. Los costes totales de operar una impresora en 3d tienden a ser similares en todos los lugares. Por lo tanto no tiene sentido ubicar nuestra producción en otro país aunque los costes laborales sean menores. Por otro lado el tener el centro de producción cerca de los clientes otorga una ventaja en la capacidad de respuesta además de abaratar los costes de transporte.

 

Cómo reducir los costes financieros y de gestión en la empresa

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La financiación es un elemento clave en cualquier proyecto empresarial, en la actualidad pocas son las empresas que consiguen salir adelante sin ningún tipo de financiación. Por otro lado el las formulas de financiación por parte de los bancos a las empresas se han ido ampliando con el tiempo y se han hecho cada vez más sofisticadas, no solamente para proyectos de inversión, sino como forma de generar liquidez mediante el descuento de efectos u otros métodos que se han convertido en unos recursos muy extendidos. A todo esto debemos añadir que las empresas también actúan como financieras a la hora de facilitar a sus clientes la compra de sus productos, debido a la estructura de los mercados, esta práctica es en muchos casos un requisito y no una opción.

Al final de todo esto el resultado es que tenemos un cruce de operaciones financieras que generan un coste añadido a la empresa y que muchas veces no está controlado. Para minimizar estos costes financieros las empresas han de contar con las herramientas de control y gestión adecuadas. Hoy en día es difícil encontrar un ERP capaz de ofrecer en su funcionalidad un tratamiento efectivo y completo de estas operaciones. Por si fuera poco, toda esta operativa genera unos costes administrativos que rara vez son cuantificados. Solamente la integración de los movimientos bancarios en nuestros sistema contable de gestión requiere una importante cantidad de trabajo y esto puede verse agravado según la tipología del negocio. Generalmente a mayor volumen de movimientos e instituciones financieras con las que tratamos mayor será el coste que nos generará.

El caso es que con las herramientas adecuadas se pueden reducir y controlar los gastos financieros y los costes burocráticos asociados. Los pasos a dar son sencillos. El primero es conseguir una centralización de las comunicaciones bancarias mediante herramientas online. Con ello automatizamos y procesamos todos los extractos de los bancos con los que trabajamos, sin necesidad de ir a la web de cada banco y descargarlos. Los ficheros vienen ya pre procesados y revisados por lo que no solamente ahorramos tiempo y esfuerzo, también minimizamos la posibilidad de errores.

Lo siguiente es la utilización de soluciones para conciliación bancaria. Casar los movimientos bancarios con nuestros apuntes contables es un proceso, lento, tedioso y peligroso. Con una buena solución para conciliación bancaria se pueden conseguir resultados de conciliación automática de más del 80% de los movimientos. Después de esto el sistema nos muestra los asientos que tiene dudosos y que nosotros simplemente tenemos que revisar y aprobar. Estos sistemas no solo nos permiten reducir el tiempo necesario para la conciliación sino que además reduce sustancialmente el número de errores.

Hasta ahora hemos visto como reducir los costes burocráticos de la gestión de financiera. Pero, ¿cómo reducir los costes financieros en sí? La respuesta es sencilla, con una planificación y gestión de la tesorería eficiente. Esto puede realizarse con una simple hoja de cálculo pero si queremos ser realmente eficientes lo mejor es contar con una herramienta dedicada que nos permita realizar previsiones de manera automática para así minimizar nuestras necesidades de financiación externa.

Existen en el mercado herramientas como Sage XRT que por un coste bastante razonable son capaces de brindarnos toda esta funcionalidad y mucho más. Su instalación e implementación son proyectos sencillos que no requieren demasiados recursos internos y con un retorno de la inversión muy rápido.

¿Que es la industria 4.0?

Hasta ahora las empresas industriales no habían sido del todo permeables a la revolución digital, principalmente debido al uso intensivo de activos fijos de gran coste que son los que permiten crear las economías de escala. Este hecho acarrea como consecuencia planes de inversión a largo plazo, creando unas barreras de entrada importantes lo que hace que el sector evolucione con mayor lentitud que otros.

Industria 4.0 es un termino paraguas que recoge todos los sistemas de gestión de producción que integran algunas de las nuevas tecnologías más pujantes como Internet of Things(IoT), impresión 3D,  la robótica colaborativa y los sistemas ciberfísicos y la cultura hágalo usted mismo.  Se trata de ir un paso más allá en la digitalización de los procesos industriales con la idea de encabezar una nueva revolución industrial, la llamada 4ª revolución industrial.  Estas deberían contar  con un nivel sin precedentes de automatización  e interconectividad, con cadenas de producción más integradas con los mercados y la demanda. Lejos de ser un concepto consolidado la industria 4.0 abarca muchas tendencias tecnologías que a veces no resultan de todo compatibles. Por ejemplo la cultura “maker” y el desarrollo de la impresión 3D se contraponen totalmente con el concepto de fábrica y grandes series.

La idea es lograr mediante la cibernética no solamente una mejor coordinación entre los elementos productivos sino además también entre la demanda y la oferta.  Lo que a la postre debería significar una eficiencia casi absoluta en la cadena de suministros.

Es importante señalar que el concepto de industria 4.0 no está asociado a ninguna tecnología en concreto, se trata más bien de nuevas formas de organizar la producción basándonos en esas tecnologías, muchas de las cuales están  plenamente maduras y han sido totalmente adoptadas en otros ámbitos de actuación. Al igual que pasó con la revolución de la web 2.0 cuyo catalizador fueron tecnologías que estaban al alcance de todos, como la inserción de datos a través  de formularios y las peticiones asíncronas a servidor, en teoría en este momento tenemos todo lo necesario para crear fábricas 4.0 e incluso algunas industrias punteras han adaptado estas tecnologías.

Otro de los conceptos que se pretenden desarrollar es la creación de una especie de sistemas de “plug & play” para maquinaria industrial, esto es decir buscar una compatibilidad entre máquinas que permitieran un acople y desacople sencillo del sistema productivo. Algo parecido a lo que se logra con los terminales y las redes informáticas. Lógicamente este planteamiento tiene cierta limitación y está principalmente orientado a la fabricación discreta ya que hay gran cantidad industrias como las materias primas y los fabricantes de bienes de equipos que cuentan no solamente con gran cantidad de maquinaria diseñada a medida sino que además cuentan con muchos procesos que a día de hoy aun se resisten a la mecanización.

Principales aspectos de la industria 4.0

Uno de los principales aspectos de la industria 4.0 es la interconectividad entre máquinas, las denominadas redes M2M, en las que las máquinas intercambian información y toman decisiones en base a  esa información y otras recibidas del exterior de la red como pueden ser datos de pedidos, oscilaciones de precios etc…  Aunque la tecnología necesaria para el desarrollo de este tipo de redes existe desde hace lustros, en general se carecía del la experiencia, conocimiento y pericia necesarias para hacerlas funcionar de manera rentable frente otros métodos más tradicionales de organización de la producción. Esto ha hecho que su aplicación hasta la fecha haya sido bastante limitada. Recordemos que no solo se trata de lograr un cierto nivel de automatización en las operaciones productivas también es necesario lograr una integración armoniosa con el resto de elementos que configuran la actividad de una empresa industrial, como son la gestión financiera, cadena de suministros, clientes, etc. Esto requiere  de un conocimiento profundo del funcionamiento no solamente de los procesos productivos y cadena de suministros, sino además también del mercado.

Otro factor que ha frenado el desarrollo de las redes M2M ha sido el precio y la capacidad de dispositivos, conexiones y sensores. En los últimos años la reducción del tamaño y precio de los procesadores y la universalización de las conexiones internet ha permitido abaratar sensiblemente el coste de este tipo de tecnologías. La electrónica asociada a dispositivos más complejos como sensores, también se ha abaratado aunque no en la misma medida.

La utilización de sensores conectados permite a las máquinas y bienes de equipo utilizados en procesos de producción una capacidad de auto diagnóstico que simplifica y abarata las operaciones de mantenimiento, logrando elevar además los niveles de operatividad y vida útil de los equipos.

Los sistemas ciberfísicos

Otro aspecto interesante es el desarrollo  de herramientas de simulación que nos permiten construir replicas virtuales de las cadenas de valor industrial lo que nos permite generar simulaciones de procedimientos, métodos de organización o simplemente test de stress.

Son sistemas computaciones colaborativos encargados del control de elementos físicos. Aunque pueda sonar futurista este tipo de sistemas tienen décadas de existencias y encontramos sus precursores en instalaciones como las centrales nucleares o hidroeléctricas. Son una evolución de los sistemas incrustados como los que podemos encontrar en routers wifi, lavadoras e incluso lavavajillas actuales. La principal diferencia es la utilización de sensores que permiten autorregulación por así decirlo del sistema, que no solamente se dedica a regular  dispositivos físicos en base a un programa preestablecido sino que además monitoriza información proveniente de esos sensores y es capaz de tomar decisiones que alteren el curso normal del funcionamiento del sistema para adaptarse a esos cambios en el entorno.

Un ejemplo de sistema ciberfísicos sería la Skynet de Terminator, en la que el manejo de la defensa se deja en manos de un sistema informático que toma decisiones en base a la información recibida a través de sensores y sistemas de vigilancia teniendo además capacidad táctica de activar sistemas de defensa.  Otra versión más simplificada de este enfoque es el Mantenimiento Basado en Condiciones del Equipo, presente en algunos ERP como JD Edwards EnterpriseOne.  Básicamente el ERP hace un seguimiento continua de lecturas provenientes de los sensores de los equipos y es capaz de emitir órdenes de trabajo en base al estado de los equipos e incluso realizar modificaciones en  la planificación.

Cambios en los modelos de organización: la empresa del futuro

El principal objetivo, además de mejorar la eficiencia, es lograr una mejor capacidad de respuesta y adaptación a los cambios en la demanda y los mercados, integrando con mayor fluidez en el proceso productivo las necesidades y conveniencias de toda la cadena de valor, desde proveedores hasta consumidores.

Las industrias que implementan este tipo de esquemas además son capaces de generar grandes flujos de información con unos niveles sin precedentes hasta la fecha. Estos, usados convenientemente con las más potentes herramientas de análisis y analistas de negocio capacitados, permiten obtener un profundo grado de conocimiento y comprensión de todos los procesos de negocios de la empresa.

Los retos de la industria actual

Los ciclos económicos y las revoluciones tecnológicas acaban transformando toda la economía desde el sector más primario hasta el más sofisticado de los servicios. Estamos en un momento de la historia en el que hemos asistido a una integración y transformación de los mercados sin parangón y una revolución digital en la red que ha afectado a actividades económicas tan variadas como la agencias de contactos o la venta de artículos de segunda mano.

La industria manufacturera basada en planes de inversión a largo plazo y activos con periodos largos de amortización es por naturaleza menos permeable a las tendencias del mercado. Las importantes barreras de entrada a los mercados industriales tanto por inversión como por conocimiento hacen que el tiempo discurra más despacio. No se puede renovar una refinería cada vez que una lumbrera de Silicon Valley crea una nueva aplicación para medición de flujos  en un Smartphone pero tampoco se puede vivir de espaldas al mundo.

Hemos llegado a un punto en el que los  grandes conglomerados industriales están comenzando a hacer cambios en sus modelos de negocio para afrontar los grandes retos de nuestro tiempo. Creemos por tanto que es interesante tener una perspectiva de cuales son esos principales retos.

La digitalización y el Internet de las cosas

Durante los últimos lustros la revolución digital ha transformado casi todos los sectores de la economía, con  distinto grado de afectación. La industria ha sido más conservadora  que otras actividades como la venta al detalle o el turismo. Pero como decimos en España a todo cerdo le llega su San Martín y parece que este es el momento de la industria.

A diferencia de otros sectores más etéreos como el entretenimiento o la educación, la industria está inextricablemente ligada al mundo físico. Con todas las implicaciones, altas inversiones en maquinaria, equipos y plantas, largos periodos de amortización que retrasan los ciclos de innovación y un largo etc… Y en general unas altas barreras de entrada al mercado que hacen que este sea menos accesible a nuevas formas de innovación. Cuanto más grande o “pesada” es una industria, más complejo es la introducción de nuevas mejoras.

Esto ha supuesto que la digitalización sólo haya llegado parcialmente, ya que casi todas las empresas cuentan con sistemas de gestión, el grado de cobertura que estos ofrecen sobre el conjunto total de operaciones de la empresa es mucho más limitado que en otros sectores, concentrado principalmente en la parte administrativa y financiera del negocio. Lo complejo y poco frecuente de muchas de sus operaciones hace que las empresas no puedan contar con total cobertura funcional a través de las soluciones estándar del mercado. Esto les hace optar por el desarrollo de sistemas a medida integrados con el estándar.

En un futuro próximo las empresas industriales deberán de ser capaces de cerrar exitosamente la brecha de la digitalización, ya que de lo contrario acabarán pagando un precio muy caro.

Pero hay un reto mayúsculo que el sector industrial debe afrontar y que está hecho a su medida, este es el internet de las cosas. En los últimos años la reducción del tamaño y precio de procesadores, sensores y dispositivos, así como el abaratamiento de las comunicaciones ha hecho posible que las redes M2M sean asequibles y funcionales para gran cantidad de empresas. El sector industrial por su alta intensidad en el uso de activos es un candidato perfecto para la incorporación de este tipo de tecnologías.

En gran medida la adopción de las redes M2M puede permitir  a las empresas una completa digitalización de sus operaciones, con un mayor control sobre procesos productivos y logísticos. Una reducción de los costes y una gestión mucho más eficiente del mantenimiento de los equipos y activos fijos. Y en general una gestión de la cadena de suministros mucho más sensible a los cambios en los mercados que permitirá desarrollar una gestión de inventarios mucho más ajustada y eficiente.

 

Nuevas tecnologías

Por otro lado la tecnología siempre puede suponer un factor de contracción y expansión del comercio internacional. Así como el uso del sistema de “containers” y los bajos precios del crudo han permitido incrementar el nivel de comercio hasta niveles sin precedentes, el desarrollo de nuevas tecnologías como energías renovables, la creación de “nano materiales inteligentes” o un mayor desarrollo del reciclaje podrían tener un impacto netamente negativo en el comercio de hidrocarburos y materias primas.

Existe una amenaza a la bonanza del comercio internacional más de fondo todavía y es la expansión de las tecnologías de impresión en 3D.

El auge económico de los últimos dos siglos y medio se basa en los beneficios de fabricar largas series de productos idénticos, vía especialización y economías de escala, frente al modelo tradicional artesanal de fabricación.  Las ventajas en términos de bienestar material logrado para gran parte de la humanidad son indiscutibles, esto unido a los avances en ciencia, técnica, educación y transporte, ha hecho que la humanidad haya conocido un auge de la prosperidad sin parangón en ningún otro periodo histórico. El desarrollo de la impresión 3D así cómo el del software de diseño está permitiendo un nuevo cambio de paradigma en el que la creación de pequeñas series y productos únicos  es una alternativa rentable.

Hoy en día se pueden imprimir en 3D gran cantidad de materiales: diversos tipos de plásticos, acero, aluminio, plata, etc… Cada vez con mayores niveles de calidad y precisión. La impresión en 3D supone una automización casi absoluta del proceso de fabricación.  Esto tiene unos efectos absolutamente disruptores en las fuerzas competitivas de los mercados en los que puede ser aplicada esta tecnología.  Para comenzar hace que los costes laborales dejen de ser un factor competitivo. Cuesta prácticamente operar lo mismo una máquina aquí que en China, por lo tanto la cercanía con el cliente vuelve a ser un factor clave competitivo ya que la diferencia está más en los costes de transporte que en la mano de obra.

Por otro lado supone un cambio cultural en la forma de comprar y consumir productos, cada uno puede tener su propio producto, la publicidad y el marketing de masas perderán relevancia. ¿Qué sentido tendrá intentar convencer a la gente de que compren un producto igual al que tiene todo el mundo cuando pueden obtener algo mucho más personalizado y propio por un coste más asequible? El diseño estará en el centro de este nuevo modelo y la diversificación y segmentación alcanzará niveles insospechados.

La estabilidad internacional

La industria ha sabido adaptarse con rapidez a la  apertura de los mercados internacionales, bien sea mediante la implantación de centros productivos en lugares que permiten obtener unos costes de fabricación más asequibles, abriendo la cadena de suministros a un mayor número de proveedores o simplemente ofreciendo sus productos en número creciente de mercados.

Realmente estamos en un punto en el que la economía difícilmente pueda estar más internacionalizada.  Los precios del crudo y los avances en materia  de transporte marítimo han contribuido a que este factor se cumpla. La pregunta más obvia por tanto es… ¿y ahora qué?

Lo lógico es que asistamos a más de lo mismo. En el sentido en el que la revolución que ha supuesto la capacidad productiva china, convertida en la fábrica del mundo es un proceso que ya se ha visto antes cuando otras economías adoptaron la revolución industrial. Los salarios, estándares de vida e impuestos tenderán a crecer en China para ir igualándose con los de sus compradores. ¿Cuál será el siguiente paso? ¿El traslado de los centros productivos hacía nuevas economías emergentes? Ese es el patrón seguido hasta ahora. Por lo tanto todas aquellas industrias que basan su estrategia en la búsqueda de menores costes laborales tendrán que tener la flexibilidad suficiente para adaptarse a la nueva situación.

Golive lanza la Guía con para el comprador de soluciones ERP

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El proceso de selección, adquisición e implantación de un ERP es uno de los más complejos que puede afrontar una empresa a lo largo de su existencia. Rara vez habrá un proyecto que involucre de forma tan directa a tantos departamentos y personas de la organización, además de sus implicaciones indirectas para clientes y proveedores.

Según los datos que hemos ido recopilando la duración media de  un ERP viene a ser de unos diez años, con cambios de versión cada 3 o 5 años. Lógicamente estas cifras varían mucho dependiendo del tipo de empresa y software utilizado. Existen muchas empresas que disponen actualmente de ERP´s con más de 15 o 20 años.  Por tanto es muy raro encontrar personal en los departamentos de IT con experiencia en este tipo proyectos. Máxime cuando la implantación siempre suele ser llevada por una consultora externa e incluso muchas veces  se utiliza el apoyo de consultoras también para la selección del producto. No es descabellado decir que generalmente el cambio de ERP es algo que se hace una vez en la vida. De hecho hoy en día los ERP son más duraderos que los matrimonios.

El proceso de incorporación de un ERP por otro lado tiene un importante componente de análisis  empresarial y de gestión, tanto de procesos como de proyecto. La parte  tecnológica aunque importante, no tiene más importancia que cuestiones como el análisis de negocio, la integración en el plan estratégico y la gestión del cambio. De hecho es muy  recomendable no sólo disponer de habilidades de gestión para afrontar este tipo de proyectos sino además tener conocimientos específicos sobre el desarrollo de los mismos.

Este tipo de cuestiones suelen estar más asociados al ámbito de la consultoría que al del conocimiento tecnológico y de la lógica de negocio interno que suelen tener personal de IT de las propias compañías.  Con el fin de intentar suplir esta carencia hemos creado esta guía, haciendo un compendio de todo el conocimiento y las experiencias adquiridas a fuerza de haber participado en muchos proyectos de este tipo. Este ha sido un proceso sumamente didáctico al habernos dado la oportunidad de reconsiderar toda nuestra experiencia.

Ponemos por tanto esta guía a vuestra disposición, con las esperanza de poder escuchar vuestra opinión y seguir aprendiendo para así poder seguir mejorándola en la medida de lo posible. Para acceder a ella sólo tenéis que seguir este enlace y rellenar un breve formulario.

Ideas para sacar más partido de la movilidad en su empresa

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Las soluciones de movilidad han estado encima de las mesa a mesa de muchas empresas desde hace tiempo. Durante los últimos años la presión por parte de fabricantes y distribuidores sobre el mercado ha sido incesante. Por otro lado es obvio pensar que las profundas transformaciones sociales que han creado los dispositivos móviles tengan pronto un reflejo a nivel empresarial.

Las soluciones de movilidad han tenido siempre buena acogida para tareas y sectores específicos como transporte, servicio al cliente e incluso en el comercio y la distribución, donde la movilidad de los trabajadores es fundamental para ser competitivos. Si bien es cierto, que, hasta ahora las empresas han sido reticentes a incorporar plenamente este tipo de tecnologías en su estrategia corporativa.

Pero en los últimos años hemos asistido a un verdadero cambio de rumbo. Muchas empresas han sabido aprovechar las ventajas de la movilidad para dar la vuelta a sectores tradicionales creando nuevos modelos de negocio más atractivos para los clientes. Desde el sector del taxi, el ocio, la cultura y el comercio. Poco a poco, no hay ningún sector que no se vea transformado por las nuevas posibilidades que abren estas tecnologías

A continuación os exponemos algunas ideas para que su empresa pueda sacar más partido de las soluciones de movilidad, adoptándolas como parte integral de su estrategia:

Aumente su presencia en la calle: Durante décadas hemos tenido la impresión de que cuando trabajamos para una empresa teníamos que estar ubicados físicamente en las oficinas. Esto no siempre es cierto.  Las empresas viven de generar valor gracias a sus interacciones con clientes, proveedores, partners, etc..  Cuanta más presencia y exposición tengamos al mundo mayor será nuestra posibilidad de encontrar y generar valor. 

Por eso una de la mejores formas de sacar valor a los soluciones de movilidad es vaciar las oficinas y mandar a la gente a buscar clientes, oportunidades de negocio, mejores condiciones con los bancos, mayor presencia en canales y un largo etc. La época en la que nos sentábamos en nuestra oficina  y esperábamos a que los clientes nos llamasen ha pasado.

Haga participe a su cadena de valor: Las soluciones de movilidad nos permiten abrir una vía de comunicación integrada a todos los actores de nuestra cadena de valor desde proveedores a distribuidores, pasando clientes, socios, colaboradores. En la medida en que más fácil les sea trabajar con nosotros, más dispuestos estarán a hacerlo y encontrar nuevas maneras de generar más valores juntos.

Abrir nuestros sistemas a la colaboración con partners, distribuidores y proveedores  mediante soluciones de movilidad es la forma más efectiva de lograr un canal de comunicación que permita mejorar los flujos de negocios. Los portales de proveedores y distribuidores, son herramientas que están al alza y su accesibilidad desde cualquier dispositivo es sin duda la mejor forma de ponerlos en valor para sacarles todo su potencial.

Reducción de los costes operativos: Labores como la creación de pedidos o áreas enteras como el control administrativo pueden verse enormemente beneficiadas por las soluciones de movilidad.

Los usuarios ya no tienen que desplazarse a un escritorio o escribir en un portátil para generar un pedido. Pueden generarlos al vuelo, en algunas ocasiones hasta con comandos de voz. El envío de notas de gastos mediante fotografías escaneadas es también un ejemplo de hasta qué punto las soluciones de movilidad pueden simplificar nuestro trabajo.

Mayor interacción con nuestros clientes: Las soluciones de movilidad son una gran opción si queremos mejorar nuestros canales de comunicación con los clientes. No solamente se trata de dar acceso a nuestros productos y servicios en cualquier lugar y momento.  Lo realmente valioso es la capacidad de establecer un dialogo con nuestros clientes que nos permite ajustarnos mejor a sus expectativas y necesidades, logrando con ello una mayor fidelización.

Este es sólo un principio general, las formas de aplicarlo pueden ser muy variadas. Por ejemplo una empresa de consultoría que puede ofrecer a sus clientes una visibilidad total sobre la marcha de un proyecto, con posibilidad de enviar comentarios y valoraciones o incluso notificaciones sobre el cumplimiento de hitos o próximas reuniones. O un fabricante de bienes de equipo que pueda informar puntualmente sobre la marcha de un pedido, permitiendo hacer modificaciones, notificaciones sobre revisiones pendientes de mantenimiento y un largo etc. Las posibilidades son enormes.

Reducción del espacio físico: Si optamos por una reducción del personal en oficina y las posibilidades del teletrabajo, esto puede verse fácilmente traducido en menores necesidades de espacio corporativo, lo que se traduce en un menores costes operativos. Ese tipo de estrategias ya ha sido puesta en marcha por importantes empresas como ING Direct.

Durante años, los imponentes edificios han sido un símbolo de poder para las empresas. La importancia de una empresa era medida por el tamaño y lustre de su sede corporativa. Cuanto más alto el rascacielos más importante la empresa. Hoy en día muchas compañías con una clara orientación al cliente han sabido replantearse ese paradigma y han valorado cada inversión o gasto de la empresa en base a su capacidad de ofrecer valor a clientes e inversores. Esto ha permitido ofrecer un nuevo modelo de empresa, menos ostentoso pero mucho más cercana al cliente.

Tiempo real y mejora de capacidad de repuesta: Con la soluciones de movilidad se pueden eliminar casi total las barreras físicas, culturales y organizativas que dificultan la libre circulación de la información entre una organización y su entorno. Al eliminar esas barreras podemos acortar nuestro tiempo de reacción.

El verdadero truco está en conseguir una reasignación dirigida de los recursos.  No se trata de utilizar la tecnología para sacar el mismo trabajo con menos gente. La clave está en utilizarla para generar más valor. Si conseguimos reducir costes estructurales y operativos de nuestra empresa, el siguiente paso debería de ser utilizar esas ganancias para estar más cerca del cliente, otorgarles un mayor control y capacidad de decisión.

Empresas como Uber se han convertido en todo un paradigma de cómo se puede generar un modelo de negocio disruptivo centrándose en la gestión de los flujos de información entre proveedores y clientes.

Independencia del sistema: La mayoría de las aplicaciones móviles permiten el trabajo en desconexión. Esto es seguir trabajando sin estar conectado al sistema, mediante cargas y actualizaciones de datos, se puede conseguir que equipos de mantenimiento puedan rellenar partes de trabajo en lugares remotos en los que no tienen acceso para más tarde subirlos al sistema.

Un comercial por ejemplo que haya hecho una precarga de datos en su móvil podrá informar al cliente de los productos disponibles aunque en la localización exacta no disponga de conexión.

Probablemente esta característica pueda parecer un pequeño detalle. Pero si consideramos de manera conjunta las posibilidades que ofrece a personas con altos requisitos de movilidad, puede mejorar por si sola de forma notable la eficiencia de una empresa.

Geolocalización: Los sistemas de gestión como el ERP son considerados como transaccionales. Están diseñados para realizar almacenar, gestionar y recuperar información de eventos asociados a  conjuntos de elementos (cuentas contables, unidades en almacén de artículos, etc..).

Las anotaciones de este tipo de sistemas siguen casi el mismo patrón: un ítem asociado a una cantidad, ya sea física o monetaria. Por ejemplo líneas de pedido: 7 unidades de productos X a 5€. También recogen información de tipo texto, como por ejemplo direcciones de envío. Pero por la naturaleza de poco estructurada de esta información hasta ahora era mucho más difícil sacarle partido, como mucho para sacar listados por provincias o localidades.

Gracias a la geolocalización y la utilización de coordenadas espacio temporales todo esto  ha cambiado, cada transacción puede tener asociadas unas coordenadas e incluso estas coordenadas pueden ser registradas en tiempo real. Esto nos permite tener un nuevo nivel de comprensión sobre las operaciones en nuestra empresa al añadir una nueva dimensión a nuestro abanico analítico.

Simplificación para los usuarios: Las aplicaciones móviles suelen cubrir aspectos muy concretos y específicos y están orientadas a roles de usuarios. Al tener un enfoque mucho más específico permiten una experiencia de usuario más compacta y acorde con las tareas que tienen que realizar.

Esto los haces más productivos y reduce la penalización inherente al uso de cualquier tipo de tecnología, que consiste básicamente en los siguientes puntos: entrenamiento necesario para usar la tecnología, tiempo de uso necesario para realizar una determinada acción y coste de oportunidad asociado al tiempo de uso.

Estos son solo algunas líneas generales, la aplicación de ellas variará mucho dependiendo de cada empresa. Hemos querido incluir algunos ejemplos para ilustrar como algunas empresas han sabido aplicar estos principios. Pero para que su empresa sea capaz de sacarle verdadero jugo a las soluciones de movilidad, ustedes tendrán que echarle imaginación y buscar fórmulas únicas y originales para su empresa.