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El triangulo de la gestión eficiente: ERP, Inteligencia de Negocios y Gestión Documental Integradas

Se acabaron los tiempos en los que  tener un ERP apañado garantizaba la competitividad de la empresa. En un entorno en el que todas las empresas tienen un ERP, este se convierte en un requisito y no en una ventaja competitiva. Está claro que no todo el mundo es capaz de sacarle el máximo partido a su ERP, pero conforme avanza la tecnología, se hace cada más necesario el dotar a la empresa de herramientas que permitan hacer más eficaz su gestión, especialmente en el ámbito de la gestión administrativa y de la toma de decisiones.
La inteligencia de negocios el factor clave para sacar más rendimiento a su ERP

Si de verdad quiere rentabilizar a fondo su inversión en ERP, lo primero que debería considerar, una vez que haya alcanzado un cierto grado de optimización en su sistema, es comenzar a explotar de manera sistemática toda la información que genera e incorporarla a la gestión estratégica y operativa de su empresa.

Lamentablemente los ERP al ser concebidos cómo sistemas transaccionales no son capaces ofrecernos este tipo de analíticas complejas . Muchos tienen capacidades de reporting a nivel operativo, generalmente bastante limitadas,  que suelen sobrecargar el sistema haciéndolo más lento, con todos los problemas que esto acarrea. Para poder contar con información de calidad que nos permita realizar una toma de decisiones más seguras es necesario disponer de un sistema de inteligencia de negocios, capaz de convertir esos registros de nuestra de base de datos en información procesada que facilite nuestro trabajo.

Contrariamente a lo que se piensa esto puede hacerse económica y gradualmente. Comenzando por las áreas críticas de su empresa, donde la toma de decisiones necesita de información más estructurada, logrará un retorno de inversión más rápido. Conforme vayan creciendo las necesidades podrá ir desplegando la solución. No nos cansaremos de repetirlo, pocas cosas nos permiten sacar un mayor rendimiento a cada euro invertido que un buen sistema de inteligencia de negocios.

La gestión documental: la tercera pata del banco

Por muy informatizada que tengamos la gestión de nuestra empresa, los documentos con soporte físico juegan un papel muy importante dentro de la empresa. Es necesario gestionar facturas, contratos, presupuestos, expedientes, albaranes, impresos oficiales, recibos y un largo etc. Para trabajar con ellos es necesario generarlos, recibirlos, copiarlos, archivarlos, buscarlos, consultarlos, enviarlos y modificarlos.

La cuestión es que con un buen sistema de gestión documental e podremos ahorrar grandes cantidades de dinero y trabajo farragoso, lo que a larga supone más beneficio, menos recursos infrautilizados y una mejor motivación del personal.

Según un estudio realizado por Gartner, se estimó en 8 horas semanales el tiempo de trabajo destinado a la gestión documental por profesionales cuyo trabajo estaba basado en la gestión del conocimiento.  Gestionar un documento con un sistema de gestión documental requiere cuatro veces menos trabajo  que hacerlo de manualmente,  sin contar con la mejora en seguridad los costes extra que pueden suponer un documento perdido o dañado.

La verdadera clave está en hacer que los tres sistemas trabajen integrados

Disponer de estos tres sistemas de gestión permitirá a su empresa alcanzar altas cotas de eficiencia, pero todavía se puede ir un paso un más allá: conseguir una verdadera integración entre los tres sistemas. Que cada vez que hagamos un listado de facturas en nuestro ERP tengamos un enlace al original de cada una de esas facturas. Obtener y explotar datos con nuestro sistema de inteligencia de negocios sobre la utilización y gestión de esos documentos. Disponer de enlaces a análisis e informes claves sobre cada cliente, dentro de su ficha en el ERP. Estos son sólo algunos ejemplos, las posibilidades son ilimitadas.

Las soluciones empresariales basadas en entorno web son el medio perfecto para lograr esa integración, al compartir un plataforma tecnológica común y una usabilidad similar la integración se hace mucho más sencilla tanto para los técnicos y programadores cómo para los usuarios.

 

¿En que perdemos sin un sistema de inteligencia de negocios?

Implantar un sistema de Business Intelligence (Inteligencia de negocios) en una pyme es una de las inversiones menos costosas, ya que cuenta con el ROI más alto y la amortización más rápida de, prácticamente, todas las soluciones tecnológicas que se implantan.

Describamos un escenario. Llega la reunión mensual de la dirección de una Pyme española, asisten el gerente, director comercial, director financiero, director de Logística y director de Producción. A la reunión, donde se va a tratar el estado de la compañía, cada uno de estos directivos va acompañado de sus informes que, personalmente o a través de sus empleados directos han preparado. Esta preparación, ha llevado a cada directivo una mañana y parte de la tarde; pero a la hora de la reunión, es decir a las cinco de la tarde, sólo han tenido tiempo de echarles un ligero vistazo.

Comienza la reunión, cada uno empieza a exponer sus datos, éstos no coinciden y se enzarzan en una discusión sin término. El gerente hace entrar en la reunión al director de Informática (que, por supuesto, no estaba citado y depende del director financiero). Cada uno lo interroga sobre los datos que ha obtenido y el porqué de tantas divergencias, todo es incompresible y no se entiende la situación. El caso es que ha pasado el tiempo de la reunión, no se ha tratado ninguno de los temas previstos y se emplaza al director de Informática a tener la información fiable para la reunión que tendrá lugar el mes siguiente.

El director de Informática después de hablar con todos, ver de dónde han sacado los datos, confrontarlos y trabajar durante una semana, consigue que los datos sean más o menos consecuentes para la próxima reunión, por lo que ésta se celebra pudiendo tratar los asuntos previstos, pero a medida que se adentran en la misma ven cómo para algunas de las preguntas les siguen faltando datos, por lo que las respuestas no son acertadas y muchas de las decisiones no se pueden tomar.

Al día siguiente el gerente llama indignado al director de Informática a su despacho, le explica lo ocurrido y dice que no entiende cómo puede seguir ocurriendo esto una reunión tras otra, y le pregunta ¿no hay forma de conseguir tener toda la información que necesitamos? A lo que el director de Informática responde –el año pasado dentro del presupuesto sugerí adquirir una herramienta de B.I., pero con los recortes de presupuestos en informática únicamente dejaron dinero para el mantenimiento de lo existente-.

El gerente comenta que él no tenía constancia del asunto y que, además, como el mercado estaba como estaba, llegaron al acuerdo de congelar y suprimir gastos.

El director de Informática contesta:

– Yo no sólo presenté el presupuesto de inversión, sino que además hice un estudio de ROI de implantarlo y salía francamente favorable. El coste de implantación y mantenimiento estaba clarísimo y, además, acompañé que nos iba a beneficiar y cómo íbamos a recuperar la inversión y, prácticamente, se había amortizado antes de acabar el año. Pero si a esto le sumamos los problemas que ha habido por la falta de información coherente en las últimas reuniones, más el tiempo que yo he tardado simplemente en solucionar estos problemas puntuales, que no en solucionar el problema, ya que este se va a repetir, el ROI seguro que habría sido mayor y en menos tiempo.

– ¿Qué quieres decir?  -Preguntó el gerente.

– Si al estudio que hice añadimos el ahorro que supondría en costes operativos, es decir, evitar que cinco personas, más los empleados de éstas que les ayudan a recabar la información, más la semana que he dedicado personalmente a rehacer los informes, es dinero que hemos gastado. Si sumamos el tiempo que no han tenido los diferentes directores para analizar la situación porque estaban preparando estos informes, es dinero perdido. Si contamos los artículos que han quedado en stock y que ahora tendremos que vender más baratos porque nadie se percató de ello, es dinero no ganado. Y podría seguir así hasta mencionar más de veinte puntos que en el último mes nos han supuesto una pérdida de dinero o una oportunidad de negocio.

– Y con lo que tú dices, ¿podríamos solucionarlo? – Preguntó el gerente.

– Por supuesto – contesto el director de informática- pero además, podemos empezar por hacer una prueba, hagamos simplemente un cuadro de mandos para el departamento comercial y verá cómo la información es más ágil, la tendrán diariamente y sólo pulsando un botón.

– Pero, ¿podemos hacerla por departamentos? – preguntó el gerente.

– Por supuesto. – añadió el director informático. – No sólo podemos hacerla por departamentos, la podemos hacer para analizar necesidades concretas dentro de cualquier departamento, podemos añadir a los cuadros nuevas variables a medida que se presenten y sólo tenemos que trabajar una vez en analizar la situación y nos sirve para siempre. Podemos cruzar datos de diferentes cuadros y crear nuevos. En una palabra, podemos tener la información cuando la necesitemos. Tal es que podríamos convocar una reunión para dentro de diez minutos y llegaría antes la información que los directivos.

– Por favor póngase manos a la obra, empiece por el departamento Comercial, gracias. –Dijo el gerente.

Cómo mejorar la competitividad de la pyme

Es triste decirlo pero España ya no está entre los 30 primeros países del mundo en el ranking de competitividad, hemos pasado de ocupar el puesto 29 al 36 y, posiblemente, la culpa no sea toda de nuestros gobiernos. Las empresas españolas no se arman para combatir; su armamento, generalmente, es de desecho de hace 20 años.

Todavía se considera la inversión en tecnología como un gasto y no como una inversión que ayuda a la empresa a ser más competitiva. Nos cansamos de hablar de competitividad pero seguimos sin mover un dedo.

Son muchísimas las empresas, especialmente las más pequeñas, que siguen sin disponer de información suficiente para abordar sus problemas con éxito. Sin la capacidad de análisis necesaria para enfrentarse al futuro, trabajando siempre sobre lo que ya ha ocurrido y,  valorando y lamentándose sobre lo que ya no tiene remedio.

Se confunde trabajo con productividad. Pongamos un ejemplo: que una persona dedique el 70% de su tiempo a preparar unos informes, extrayendo la información de innumerables fuentes de datos, en muchos casos errónea, es trabajo; pulsar un botón en el ordenador y tener un informe instantáneo con los datos reales del momento y fiables con tiempo suficiente para poder analizarlos y hacer lo correcto, es productividad. Y esta productividad es la que puede sacar a la empresa de de esa inestabilidad que sólo la lleva a unos resultados cada vez peores.

Ha llegado el momento de invertir en todo aquello que nos ayude a incrementar la rentabilidad, es decir, que nos permita reducir nuestros costes superfluos en todo lo posible, ajustar los márgenes porque el mercado es cada vez más exigente y mejorar los resultados.

Esto sólo se consigue disponiendo de la información pertinente, siempre que ésta llegue a tiempo y tomando las decisiones oportunas que nos permitan ir a la par que nuestros competidores; y si es posible ir un paso por delante.

En los últimos 30 años del siglo XX, las empresas hicieron un esfuerzo importante en mejorar sus procesos y gestionarlos a través de los ERP. Sin embargo, en España la mayoría de las pymes se han ido subiendo a este carro en los últimos quince años, es decir, con retraso.  Pero hoy en día, cuando hablamos de obtener información, la mayoría sigue manejando los informes  hojas Excel que extraen de diferentes fuentes de datos y quedan distribuidas por los equipos de los diferentes departamentos, lo que supone un riesgo para el negocio.

Es importante asumir un importante y profundo cambio, centralizar la “decisión” al igual que se hizo anteriormente con la transacción y dotar a las empresas de sistemas de Inteligencia de Negocios (B.I.), dar el segundo paso hacia la productividad. Proveer a la empresa de herramientas de B.I. capaces de liberar a la dirección del tiempo de “trabajo manual” y convertirlo en “trabajo intelectual”. Posiblemente, sea el momento de acortar ese gap con respecto a nuestros competidores de otros países y estar a su altura o adelantarlos. La información correcta, concreta, veraz y bien interpretada es fundamental para que un negocio sea altamente competitivo.

La gestión del conocimiento, un factor clave en la compra de software de gestión

Hoy en el mercado existen infinidad de productos para la gestión empresarial que son capaces de cubrir con creces las expectativas del cliente más exigente. Hace unos años era frecuente hablar de los arranques fallidos o desastrosos, entonces eran muchos los proyectos en los que no coincidían las metas del implantador (en muchos casos el propio fabricante) y la empresa.

La tecnología avanza vertiginosamente haciendo que todo sea más sencillo y fácil de poner en marcha, en general después de décadas de estar evolucionando los productos estos son muy estables, a esto se une que los modelos estándar cada día cubren más necesidades, por encima de lo que muchos negocios necesitan o son capaces de utilizar. Innegablemente esto ha influido positivamente en el éxito de implantación de proyectos ERP.

Pero además, ¿porqué actualmente son menos los proyectos que fallan en la implantación? Por mi experiencia, he comprobado que factores que antes no se tenían en cuenta a la hora de poner un proyecto en marcha tienen mucha influencia. Su omisión no era por falta de conocimiento, dado que se conocían y se planteaban, sino que faltaba formación dentro de las propias consultoras para llevarlo a cabo.

Cuando una empresa acomete un proyecto vital como el cambio del ERP, tiene objetivos muy claros: mejorar los procesos del negocio, facilitar el acceso a la información, etcétera. Pero aun existiendo magníficos profesionales tanto por parte de la empresa, como por parte de la consultora, los resultados no son los deseados. Se falla en las personas, en los sentimientos de las personas, no se realiza una buena gestión del cambio.

La gestión del cambio, es decir, hacer un buen trabajo con las personas de dentro y prepararlos para lo que va a venir es esencial, convencer a los participantes del proyecto dentro de la empresa y formar un equipo con los consultores, dando por hecho que el consultor es un experto en el producto que implanta es un factor clave de éxito.

Hoy en día las consultoras en general han evolucionado en estos aspectos y contemplan como claves de éxito una buena gestión del proyecto, un aseguramiento de la calidad en todas sus fases y por supuesto una delicada gestión del cambio. Ahora el cliente que desea implantar un producto, si quiere garantizarse el éxito debe de evaluar principalmente la capacidad de los consultores. No basta con contratar a una empresa de renombre; hay que asegurarse de que personas van a participar posteriormente en el proyecto, que roles desempeñaran y conocerlos antes de dar nuestra conformidad. El feeling que tengamos con ellos va a ser fundamental y se deben de valorar tanto las competencias intelectuales, como sus competencias personales; si no encajan el porcentaje de fracaso aumenta y el retorno de inversión se disipa, y lo que es peor, predispone a la organización a no volver a afrontar proyectos de este tipo en el futuro y perder competitividad.